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8 jun. 2015

ENFERMÉRIDES



Pido disculpas anticipadas a mis juiciosos vecinos por los achaques que venimos padeciendo últimamente, tal vez debido a un prematuro envejecimiento personal o por contagio con otros medios que también recurren a esta nueva pandemia informativa que hemos bautizado hoy como enfermérides o el vicio de enumerar y celebrar acontecimientos a troche y moche, descubriendo a menudo una nueva celebración.
He aquí algunos ejemplos de dicha epidemia: La sección diaria de fechas calendariadas en la última página de GRANMA; o en la página dos de TRIBUNA a comienzo del mes, resumiendo lo que va a pasar durante el mismo; además de las efémerides anticipadas que selecciona BOHEMIA habitualmente en su página 70; por enumerar solo tres de las imprescindibles.
Pero no son las únicas: Otras se nos pegan por la radio o la televisión, y qué decir de aquellas barrabasadas empujadas por ENCARTA durante años y que hoy con igual insistencia nos regala internet, a tal punto de que TELESUR tenga que advertirnos: “Estos no son tuiters, son historias”.
Por nuestra parte el mejor ejemplo lo ofrecimos en la pasada entrega bajo el título “Abril que viene mayo”, donde sintetizamos no pocos acontecimientos ya tratados, pero dignos de repetirse bajo otras aristas.
Lo peor es cuando en el afán de sorprenderlos a ustedes y dar el palo periodístico, nos vamos con la de trapo y metemos el delicado, basados en la supuesta veracidad de algunas lecturas.
He aquí varios gazapos descubiertos:
En julio de 1981, la revista REVOLUCIÓN Y CULTURA, abordó con amplitud el tema de la Iglesia del Espíritu Santo, donde testificaron su fe de bautismo no pocas personalidades de nuestro país en épocas pasadas de esplendor intramuros, entre ellos José de la Luz y Caballero, Antonio Bachiller y Morales, o Moisés Simmons entre otros.
Pero en especial se destaca allí el caso de Francisco Xavier Arango y Parreño, quien aparece con dos fechas asentadas en el libro de inscripciones: 21 de marzo de 1763 y 22 de mayo de 1765. ¿Nació dos años dos meses y un día después de su bautizo o fue al revés?
He aquí otra pregunta que nos repetimos hoy, cuando por necesidad de legalizar cierto documento hemos tenido que hacer una cola mucho más larga para subsanar enmiendas que para oficializarlo. En mis tiempos de linotipista no había tales eufemismos fecales: El subrayado es nuestro y con él pretendemos corregir errores es decir, cierto rechazo surgido últimamente, pues esa equivocación no es ninguna dolencia o enfermedad.
Parecida situación se nos presentó igualmente con la revista BOHEMIA del 22 de marzo de 2002, nada menos que bajo la firma del entrañable colega Juan Sánchez—ya fallecido—y un verdadero maestro de la crítica en las artes plásticas, quien abordara entonces el Centenario del escultor Teodoro Ramos Blanco que sitúa en La Habana, y copio: “…Este año celebramos el centenario del nacimiento de este creador (en La Habana, el 19 de diciembre de 1902...”
Pues bien, en documentos personales del maestro Ramos Blanco archivados en la Galería de Arte que lleva su nombre en la Avenida 20 de Mayo del Cerro, muy cerca del Estadio Latinoamericano, descubrimos que la fecha de su nacimiento no coincide con lo publicado en la revista y puede ser también objeto de investigación. Veamos lo que asentó en el libro de asiento el compañero Delfín Lima Méndez, por entonces director de la galería: (…Teodoro Ramos Blanco nace en La Habana el 23 de mayo de 1902…) O sea ocho meses después de la fecha dada por BOHEMIA, (y fallece el 15 de octubre de 1972…).
Otro caso digno de mencionarse es el de Álvaro de la Iglesia, periodista y escritor nacido en La Coruña, España el 5 de abril de 1859 según datos oficiales, donde se señala que arribó a Cuba casi un niño. Sin embargo en el importante folleto de su autoría ”Cuba para los cubanos” publicado a fines de 1898, declara que había llegado a la Isla hacía 25 años, o sea en 1873. No era por tanto un niño, sino un adolescente de catorce años.
Precisamente de ese “galleguito” quien hizo sus pininos en la prensa de Matanzas hasta que pasó a la capital como redactor de LA DISCUSIÓN y EL MUNDO, volveremos a recurrir en una próxima entrega este mismo mes por, los 500 años de la fundación de San Juan de los Remedios.
En este caso, debido a los interesantes aportes que nos bridara en el relato titulado “Los endemoniados del Cayo” uno de los 109 recogidos en su recordada obra “Tradiciones Completas” que publicó la Editorial Letras Cubanas en 1983, con prólogo de Salvador Bueno.
¡NO SE LO PIERDAN!

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