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8 jul. 2015

DOS SANTIAGOS EN 26 (2)



Para los vecinos que les picó el bichito de la curiosidad en la entrega anterior, les aclaro que lo referido a mis vínculos entre Santiago de Cuba y Santiago de Compostela me llegó por carambola.
Soy descendiente de un emigrante asturiano de pocos recursos que jamás pudo regresar al terruño ni siquiera de vacaciones. Durante el periodo especial de los años noventa el Principado de Asturias firma un convenio con Cuba titulado Operación Añoranza por medio del cual, esos beneficiados o sus descendientes podrían disfrutar de vacaciones allá, siempre que sus respectivas familias en la Península aceptaran su mantenimiento--durante el periodo julio-agosto en el terruño--teniendo en cuenta el crudo invierno del norte español para personas de la tercera edad.
Es así que en 1995 fui favorecido por esa iniciativa y de pronto me vi aterrizando en el aeropuerto de Avilés al nordeste de Asturias.
Para llegar a mi destino--al otro extremo del Principado--fueron largas horas de carretera hasta la frontera con Galicia con curiosos mojones señalando el Camino a Santiago durante todo el trayecto. Mi primera impresión fue precisamente esa imagen que ahora les brindo en forma de caricatura la cual esgrimí como carta de presentación a mis paisanos de Grandas de Salime y como recuerdo de mi presencia la doné entonces al Ayuntamiento del Concejo.
La otra sorpresa surgió casi al final de dichas vacaciones con motivo de celebrarse en la ciudad de Gijón el “XIX Salón Internacional del Cómic del Principado de Asturias” y amigos que sabían de nuestra presencia en el terruño--entre ellos el colega Faustino Rodríguez Arbesú quien presidiera el evento--me extendió una invitación.
Nuevo asombro durante la inauguración de dicho Salón en el Teatro Jovellanos de la ciudad de Gijón: No solo por la presencia en el encuentro del gran maestro del comic mundial Will Eisner autor del “Spirit” sino que la apertura recayó nada menos que en el alcalde de la ciudad Don Vicente Álvarez Areces, a quien le había realizado una caricatura personal en La Habana durante el hermanamiento de ambas comunidades años antes.
La segunda invitación ocurrió en el 2005, cuando ya Areces era el Presidente del Principado y habíamos compartido un año antes el Premio Jovellanos que otorga la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba a personalidades destacadas en el campo de la cultura y la fraternidad entre ambos pueblos.
En esta ocasión tuve que declinar la invitación que me extendiera el entonces Cónsul Cubano en el norte de España, el compañero Luis Felipe Vázquez, para visitar Santiago de Compostela, debido a una llamada urgente de Cuba, con motivo de la operación quirúrgica que en esos días se le practicara a mi esposa Estela Hernández. Afortunadamente dicha intervención resultó exitosa.
Dicen que a la tercera va la vencida y eso ocurrió en el año 2008. Cuando amigos entrañables de Cantabría y Galicia conocedores de mi nueva invitación al terruño, tuvieron la gentileza de extenderme sus brazos solidarios a otras regiones del país.
En primer lugar a (Mi hermano gallego) Xosé Neira Vilas y su queridísima esposa Anisa Miranda--exponente y promotora de la literatura infantil cubana--un año antes de su lamentable deceso; también al Museo Etnográfico y Comarcal de Fonsagrada en la provincia de Lugo por permitirme exponer en sus salones la muestra de caricaturistas cubanos al Caballero de París, nada menos que el 8 de agosto—coincidiendo con “El Día del Inmigrante”--y por último a la (loitadora) Fina Senra y sus amistades que me acogieron en sus respectivos hogares; sobre todo por ofrecerme la oportunidad de visitar la emblemática Santiago de Compostela y nada menos que en los días finales de julio en que miles de peregrinos, tras infinitas caminatas con sus mochilas al hombro, arriban a la ciudad para rendir pleitesía en su día al Santo Patrón: Santiago Apostol.
De su infinitos milagros está plagada dicha historia que puede consultarse en internet y también hace pocos días en el trabajo que publicara Daniel Chavarría para el dominical de JUVENTUD REBELDE bajo el título de “Gracias al Butafumeiro”.
Yo solo me limitaré a decir que por algo unas 20 ciudades de todo el mundo se honran con su nombre incluyendo nuestra querida Santiago de Cuba que en estos días arriba a su Medio Milenio.
Lo que vi en aquellos días fue precisamente la arribazón de centenares de peregrinos—jóvenes en la mayoría—que descansaban del sudor y el bochorno estival a la sombra de tenderetes en callejuelas y alrededor de la plaza para refrescar  con algún líquido el calor y el esfuerzo de interminables y calurosas jornadas atravesando toda Europa para rendir culto al Santo Patrón.
Ese enorme botafumeiro de hierro del que nos habla Chavarría, solo puede moverse por el esfuerzo de ocho forzudos que halando una gruesa soga expanden el incienso divino de un extremo a otro de la inmensa bóveda repleta de devotos, quienes a su vez tratan de tocar las imágenes sagradas y otros símbolos benditos, como ocurre igualmente con la estatua de nuestro terrenal Caballero de París a la entrada de la Basílica Menor de San Francisco de Asís en la Habana Vieja.
“…Así transcurren las penitencias, ayunos y ofrendas de los fieles que acuden a la Plaza del Obradoiro, donde se recortan contra el cielo la fachada barroca de la catedral y el palacio del obispo Gelmírez, quien mandó en la Galicia del siglo XII. Sin embargo el pórtico de la Gloria no se ve porque está encerrado en el lujoso joyero de plata para que la intemperie no le deteriore.(…) La enorme catedral gótica se colma de fieles y de repente un murmullo envuelve la nave central al paso de gigantes y cabezudos de los cinco continentes que se dirigen al altar para rendir honores a Santiago el Mayor, decapitado en Palestina tras difundir el mensaje apostólico por la vieja Europa, y en el mismo Monte de los Olivos donde antes fuera crucificado Jesús de Nazareth. (…) La muchedumbre aplaudió entusiasta cuando la Berenguela, con su reloj de una sola aguja, cantó a la medianoche y la Quintana de Muertos despertó a la de Vivos dieciocho peldaños más arriba.(…) Al regreso por las estrechas escaleras de las cubiertas del templo, cientos de sombras vagaban sobre las pesadas losas de la bóveda escoltada por cinco torres. (…) Son famosas las cadenas de la entrada al hostal de los Reyes Católicos con esa pesantez solemne y avezada que se gastaban los personajes de la curia. Hoy puede ser la mano que bendice, que perdona, que se posa sobre el hombro del que busca consuelo y se aferra a la balaustrada del púlpito antes de subir a sermonear. Tiempos atrás, esas cadenas delimitaban la zona de seguridad a la que podían acogerse los prófugos de la justicia sin ser detenidos…” 
Lo subrayado en negritas es parte de un trabajo publicado el 18 de agosto del 2005 en LA NUEVA ESPAÑA, por José Manuel Ponte con el título de ”Un talante episcopal” cuya ilustración fotográfica—que ahora mostramos--corresponde a la visita que en esa fecha hiciera el presidente de Asturias, Señor Vicente Álvarez Areces, a Santiago de Compostela con motivo de dichas festividades.

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