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4 ene. 2017

JAPE NIU YEAR 2017





Con estos mismos perritos frente al árbol de Navidad quisiera comenzar el año reeditando un trabajo de homenaje a quien por méritos propios se lo había ganado ya en enero del 2013, pero que cuatro años más tarde, pienso que lo ha superado con creces. Incluso tuvo la valentía y tal vez hasta la osadía de pronosticar por entonces en la prensa los 20 mejores caricaturistas cubanos del siglo XX y que a pesar de esta temeridad, aún está vivo.
Como me incluyó en la lista de esos privilegiados veinteañeros, ahora en reciprocidad con aquella audaz decisión le dedico un nuevo JAPE NIU YEAR 2017. 
Más de cuatro siglos de hipocresía colonial en Cuba sobre asuntos tan humanos como el sexo satanizaron el amor, uno de los más profundos sentimientos que pueda percibirse. La vida misma se encargó de poner las cosas en su lugar, ya oficialmente o por detrás de la iglesia. Nuestro mestizaje demuestra que contra natura ningún poder lo vence por muy monárquico, colonialista o inquisidor que se muestre. Que tire la primera piedra quien no haya resbalado con la cáscara del fruto prohibido.
En 1902, la republiquita bananera, mediatizada por cierta intervención foránea-militar y puritana--por más señas—mantuvo el tabú del pecado capital tradicionalmente calificado como fornicación. Sin embargo se dejó abierta una puerta--bien pequeña por cierto--para que entraran los demonios entalcados por el torno de la muy socorrida y Pía Casa de Beneficencia: Eran los frutos del deseo amoroso que se deslizaban por la canalita de la institución y sus consecuencias muy bien gestadas pero indeseadas.
En esos casos, las “bastardas” víctimas en pañales tendrían además del habitual talco, un padre virtual. De ahí los miles de compatriotas que llevaran a cuestas el honroso apellido Valdés de por vida.
Esta situación duró hasta la llegada del año 1959, en que al grito de ¡HAPPY NEW YEAR! el pueblo se botó para la calle y el Comandante en Jefe mandó a parar. Tras el tsunami revolucionario las aguas fueron cogiendo su nivel; pero quedaban rezagos y el humorismo revolucionario--sin quererlo--heredó muchos de aquellos extremismos como los arraigos del machismo, el racismo y otras costumbres calambucas.
Además, el síndrome del choteo, nos persiguió por más tiempo que el deseado; y supervivió a pesar de los pesares: El cubano tenía fama de no llegar o pasarse. Tal vez el teatro haya sido una excepción, dadas sus peculiaridades de pequeño formato y entrada solo para adultos y a veces como en el “Shangai” --heredero del “Alambra”--solo para hombres vestidos. Las mujeres entraban por la puerta de atrás para encuerarse, única manera de exhibirse y salir a escena. Lo cierto es que el humor erótico, el chiste cruel, y otras exageraciones de lo cómico, se vieron limitados en algunos medios de difusión, o a regañadientes; a tal punto que en cierta ocasión se pasaron programas foráneos y televisivos de alto octanaje como “George y Mildred”, o “No toca botón” y sin embargo obras autóctonas de ese corte no pasaban de meros proyectos y morían sepultadas o engavetadas en algún oscuro rincón de la desconfianza.
El colega Jorge Oliver—por entonces en el Canal 6--fue paciente y sufrida víctima de ello. Tal vez ese sea el origen de su desquite televisivo, con el doble-sentido implícito en su actual espacio  “Cuadro a Cuadro” donde desnuda algunas tendencias en la producción rápida y furiosa de héroes o anti-héroes del dibujo animado Made in USA.
Por suerte no hay mal que dure cien años, ni regulaciones que lo resistan: A mediados de los años 80 del pasado siglo la revista EL CAIMÁN BARBUDO—a instancias de Paquita de Armas y el propio Oliver--propiciaron el debate donde una vez más se abordó críticamente ese género en los medios, pero sobre todo el televisivo, pronosticándole en estado interesante y a punto de parir.
A continuación la lista aproximada de los invitados a dicha gestación: “…Nuez, Carballido Rey, Luberta, Miguelito, Urra, Virgilio, Manuel, Tomy, Carlos Ruiz de la Tejera, Lillo, Posada, Juan Padrón, Blanco, Val, Évora, Felo, Pitín y los compañeros del Melaíto. 
Entre las opiniones captadas al azar reproducimos algunas de ellas:
ZUMBADO: Hacer humor hoy en día es mucho más difícil, porque hay diferencias esenciales entre la vieja y la nueva sociedad. No hay que hacer humor de oposición, el costumbrismo adquiere otra dimensión que no es precisamente la de antes.
HÉCTOR Quintero: Se mantiene un nivel de gusto, el humor costumbrista no se rechaza, lo que sucede es que la gente pide algo más, que se ejerza la crítica, que se reflejen nuestros problemas. Los humoristas nos autocensuramos mucho; eso por lo menos en mi caso constituye una limitación; pero no me autocensuro por gusto, yo he sido victima de la mala interpretación que se hace por la hipersensibilidad de algunos compañeros.
NÚÑEZ RODRÍGUEZ: Hablábamos de la hipersensibilidad y Héctor también se refirió a la autocensura; eso pasa; pero además, los humoristas de la Televisión tenemos que regirnos por unos lineamientos, lo cual estrecha bastante el marco.
VIRULO: Por otra parte, pienso que hay un asunto en el que podemos trabajar todos; el humor antiimperialista. Los gráficos han tratado el tema con éxito, pero el resto nos hemos quedado rezagados. Yo propongo que nos unamos y trabajemos éste como primer aspecto, sin dejar de preocuparnos por la situación del humor en la televisión.
Estos han sido solo algunos ángulos tratados en la edición del CAIMÁN BARBUDO en enero de 1984, lo cual se extendió a otros muchos humoristas aquí citados y que fueron al bate en sucesivos innings bajo el título de…”La culpa de todo la tiene el totí…”
Aunque el verdadero creador jamás queda satisfecho; de algo sirvieron estos diagnósticos pues pasado algún tiempo se vieron no pocos resultados.
Según Zumbado en esa misma entrevista dijo: “…En Cuba entre el 75 y 80% de los hogares cuentan con un televisor. Ese 75% entre 10 millones de habitantes tiene una potencialidad de 7 millones y medio de espectadores; ése es un gran público…”  Cifra respetable, que debe haber aumentado casi treinta años después, según el actual Censo de Población y Vivienda.
El Nuevo Milenio nos trajo un movimiento liberador de signo preservativo que condonaba nuestra deuda-externa de lo que en otras latitudes llamaron: El destape, no el condón.
Entre las cosas más significativas anotamos la incorporación a la temática en PALANTE de la “Página picantica”, siguiéndole los pasos en ese doble sentido al precoz MELAÍTO villareño, o a los arrestos juveniles del DDT.
Pero sobre todo, debemos destacar el surgimiento de un nuevo espacio humorístico que se nos coló en el hogar a través de la pequeña pantalla. El humorístico “Punto G” el cual abordó temas hasta entonces escabrosos con tal finura y buen gusto que pronto ganó el respeto de los programadores y la simpatía de los televidentes a nivel nacional.
Claro, nada es eterno y los temas se agotan, los autores se cansan, los gustos varían, hasta que con los años y las canas surge la impotencia… Pero de que la dialéctica sentó un precedente en ese sentido, nadie lo puede negar.
Punto y aparte para su equipo de realización: Empecemos por nuestro colega del DDT: Jorge Alberto Piñero Estrada (JAPE) quien participó junto con el guionista Carlos Torrens, Carlos Fundora y Ariadna González, y Miguel Brito como segundo al mando en la dirección de la tropa.
En cuanto a JAPE, nacido el 5 de octubre de 1964 en Maternidad Obrera de Marianao. Se había consagrado antes formando parte del grupo NOS Y OTROS, pero ya por entonces era un imprescindible redactor dedetiano, y sin renunciar a esta condición gremial, echó la rodilla en tierra, perdón--en el set---a favor de nuevos proyectos como el Centro Promotor del Humor, el Premio Aquelarre, o su trabajo como libretista en otros espacios como  “El cabaret de enfrente”.
En el mes de mayo del 2012, durante el horario estelar de la Tele comenzó un oportuno programa titulado “Por cuenta propia”  que prometía nuevos éxitos, tanto por la temática costumbrista y cuentapropista de actualidad, como por la calidad de las parodias que chorreaban guarapo del timbiriche de Tony Ávila, o de un Pagola la Paga que no le debe un quilo a nadie, y un elenco de lujo, entre ellos el ya retirado Cabo Pantera.
Pero sobre todo porque al frente del mismo, batuta en mano estaba poniéndole música el maestro JAPE. El proyecto se mantuvo semanalmente durante la programación de verano compitiendo con otros espacios ya establecidos como”Deja que yo te cuente” o “Vivir del cuento”.
Poco después, con el nuevo curso escolar el programa se fue del aire como una chiringa de vacaciones; resultó pues que --Por cuenta propia tenía vida limitada--como aún se dice en el argot ante proyectos no perdurables. Por suerte los otros dos espacios se mantienen aún vigentes los domingos y los lunes.
A cuatro años vista de esa medida, el desarrollo cuentapropista ha tenido sus ventajas y sus desaciertos, sobre todo en el--enriquecimiento desmedido de intermediarios inescrupulosos--como el subrayado es nuestro, aquí los dejo, para que imitando al colega Taladrid en “Pasaje a lo desconocido” saque usted sus propias conclusiones.
Por tanto en este mes de enero les deseo de nuevo a mis pacientes e impacientes vecinos: ¡UN FELIZ JAPE NIÚ YIAR 2017!

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