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27 nov. 2012

SE HACE CAMINO AL ANDAR


Los que piensen que el Paleolítico corresponde a la Edad de Palo están equivocados, sino a la Edad de Piedra hace más de 10,000 años y se caracterizó por las migraciones de tribus nómadas en busca de climas más benignos a causa de las grandes nevadas.
Unas 20 veces desde que el mundo es mundo ocurrieron los glaciares. Cuando estas grandes masas de hielo se derritieron dieron lugar a la ascensión del nivel del mar. Una de las más afectadas fue la región de Beringia, en lo que es actualmente la Siberia oriental. Las aguas cubrieron parte de tierra firme, de ahí el nombre que tomó el Estrecho de Bering, entre la península de Kamchatka y Alaska. (En el mapa adjunto aparece señalado con el Núm. 1)

Hubo otras sendas intercontinentales que durante siglos se mantuvieron sólo para peatones hasta la invención de la rueda y los carruajes. Otros eran el paso a través de la península de Sinaí y del Itsmo de Panamá. (Ambos también marcados en el mapa con los Números 2 y 3). Estas vías fueron utilizadas por el necesario desarrollo del comercio en la comunidad primitiva, buscar mejores tierras o  conquistar otros pueblos más débiles pero apetitosos.
Aunque fantásticas, me regocijo siempre que leo las narraciones bíblicas del Jardín del Edén, con los pecaminosos y originales amores entre Romeo y Julieta, o las Aventuras de Noé durante el Diluvio Universal; aunque tampoco he podido ubicar cuándo transcurrió ese palo de agua de cuarenta días, ya que el famoso barquero según el Antiguo Testamento llegó a cumplir ochocientos y pico de años.

Otra interrogante me surgió durante la lectura bíblica de los epígrafes 21 y 22, referidos a la persecución faraónica y el cruce del Mar Rojo por los israelitas, y cito:
21) Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.
22) Entonces, los hijos de Israel entraron por el medio del mar en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda…
Sorprendente milagro de Dios Todopoderoso, pero innecesario según mi devota opinión, ya que el trayecto entre Egipto y Judea podía hacerse fácilmente a pie sin mojarse los ídem, sólo un poco más al norte a través de la península del Sinaí.
Este camino fue utilizado en uno u otro sentido por legiones de infanterías persas a fines del siglo VI a,d,e.; por las conquistas de Alejandro Magno durante 334 y 325 a.d.e. o la expansión del Imperio Romano en el Siglo VI d.n.e. hacia el Oriente, entre otras grandes hazañas.
Por el contrario, la idea de unir mediante un cauce el Mediterráneo con el Mar Rojo sí fue una quimera durante tres siglos, debido al desmedido aumento del comercio marítimo y la posibilidad de reducir unos 8,000 kms. en el transporte de las mercancías entre Oriente y Occidente.
Concebido desde 1845 por Fernando de Lesseps, con licencia de Napoleón III por 99 años para construirlo y operarlo; en este caso se demostró que no hay Canal que dure 100 años ni Suez que lo resista, ya que la obra se concluyó el 17 de noviembre de 1969 y aunque el sueño se hizo realidad al fin, litigios y hasta conflictos bélicos entre naciones, compañías financieras, operadores y accionistas se desataron por la posesión del enclave, llave entre los dos continentes.
El prestigioso presidente egipcio Gamal Abd Nasser lo nacionalizó el 26 de julio de 1956, exactamente tres años después del asalto al Cuartel Moncada en Cuba.
Los principales accionistas de la obra Francia y Reino Unido, invadieron el país incluyendo tropas israelitas; y sólo en 1957 con la intervención de la ONU se logró el retiro de los ejércitos ocupantes y la reapertura del paso; aunque diez años más tarde se cerró de nuevo debido a la Guerra de los Seis Días desatada por Israel contra los árabes.
Algo similar ocurrió del lado de acá del charco, con  el otro sendero utilizado por las tribus paleolíticas de a pie, quienes se abrieron camino desde Beringia hacia el sur para convertirse en los antepasados de los grandes imperios precolombinos.
Con el despuntar del Siglo XX y el desarrollo del capitalismo hacia formas imperiales de dominación, se caía por su peso la necesidad de abrir otra vía, ésta interoceánica, entre el Atlántico y el Pacífico. Ahí estaban los nada pacíficos y sí opotunistas Estados Unidos para intervenir, financiar, construir y explotar el Canal de Panamá, incluyendo su base naval, hermana gemela de la ocupada ilegalmente en nuestro suelo guantanamero.
Tan cercana y conocida es esta historia que no pretendo repetirla. Más bien abordar el interés soberano del pueblo de Nicaragua por construir su propio canal homónimo aprovechando las condiciones navegables del enorme lago Cacibolca, (en lengua originaria) cuyo mapa también ofrecemos.
El pasado 3 de junio la Asamblea Nacional de Nicaragua aprobó la ley que autoriza la construcción de dicha vía fluvial interoceánica desde el Atlántico, para seguir el curso del Río San Juan y atravesar el Lago Nicaragua hasta el cruce del Itsmo de Rivas en dirección al Pacífico. El vecino Costa Rica se ha opuesto al proyecto aduciendo la agresión al medio ambiente en un ecosistema vulnerable; por tanto, son escollos a superar en el futuro.

Será  una larga marcha con caídas y firmezas, como la de todos aquellos que desde el paleolítico hicieron camino el andar.
¿Valdrá la pena?

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