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18 may. 2014

IMÁGENES MILLONARIAS

Según la tradición, una imagen vale más que mil palabras. Si eso es cierto, hoy vamos a ofrecerles en exclusiva dos reproducciones de programas teatrales con un equivalente de dos mil vocablos y si a ello adicionamos el valor agregado en tiempo y distancia, la progresión deja de ser aritmética para convertirse en geométrica.
Para no perder tiempo en estas disquisiciones, que también tienen su valor, vayamos al grano: Las presentaremos en orden de aparición, como corresponde a cualquier obra llevada a escena: El primer aviso trata del estreno de “Quirino el barbero”, obra musical llevada a la escena por la Compañía Cubana de Zarzuelas dirigida por Regino López, el viernes 4 de mayo de 1934 en el Teatro Alhambra, con la popular vedette Blanquita Becerra encabezando el reparto.
Han pasado 80 años exactos de tal acontecimiento y nosotros lo dimos a conocer en el trabajo “Un presente de Blanquito para Blanquitapublicado en este mismo blog, donde incluimos también una foto de dicho regalo, consistente en una caricatura personal que le entregamos en una de las veladas que la artista–ya nonagenaria-- nos regalaba en el patio de su propia casa de Las Tunas, durante las Jornadas Cucalambeanas en los años setenta del pasado siglo.
La segunda imagen—también un programa teatral-- tiene otra procedencia, la recibí hace solo tres años durante una visita que hice a los Estados Unidos con motivo del primer cumpleaños de mi nieta Mirandita y estando en la ciudad de Miami tuve la grata noticia de que Fresquito Fresquet, el conocido caricaturita cubano con quien habíamos compartido las mesas de dibujo en el diario EL MUNDO y el semanario PALANTE al triunfo de la Revolución, no solo se mantenía vivo, sino que se brindó para celebrar el Día de los Padres juntos en la víspera de mi regreso a Cuba, ese tercer domingo de junio.
Si sorpresiva fue esa despedida, más aún que llegara acompañado de su esposa—Matilde Roig de Fresquet--hija del renombrado director de orquesta cubano Gonzalo Roig. Su actividad profesional en esos momentos la compartía con su esposo, como diseñadora gráfica e ilustradora de libros educacionales.
Todo esto viene al caso de la segunda imagen que les prometimos al comienzo: En el intercambio de regalos aquel día, ella me ofreció una copia del extenso artículo que escribiera en dos partes para “El diario de las Américas”  (18-7-1999).sobre la obra maestra de su padre Gonzalo Roig, titulado  “La zarzuela Cecilia Valdés” el cual no ofrecemos por su extensión, pero sí el facsímil que aparece en dicho recorte con el programa de aquel histórico estreno en el Teatro Martí el 26 de marzo de 1932, precisamente en la segunda tanda de un cartel precedido por otra obra titulada “La mulata”.
La reducción para la web que ahora ofrecemos no les permitirá leer el elenco actoral y otros detalles de interés que les proporciono a continuación de aquel debut en el Sábado de Gloria de 1932 con la aplaudida representación del tango-congo “…PO PO PO…” por Consuelo Novoa, primera contralto en el papel de la Dolores Santa Cruz y que a petición del público repitió varias veces.
También aparece la actuación del tenor Miguel de Grandy en el rol de Leonardo Gamboa, sin embargo la cubanísima Cecilia fue interpretada por la soprano Elisa Altamirano de origen mexicano, mientras que Don Melitón y Tirso recayeron en los populares comediantes Alberto Garrido y Federico Piñero. Como cosa curiosa podemos agregar que la obra tuvo 119 representaciones sin variación alguna hasta que el 18 de marzo de 1935 cuando la Cecilia Valdés recayó en la inolvidable Rita Montaner.
Con esta divulgación y el compromiso de entregarle el documento en mi poder a la Oficina del Historiador de La Habana, deseo limpiarme de cierto incumplimiento con el Dr. Eusebio Leal y es que, por razones ajenas a mi voluntad, no pude asistir como acordamos, a las primeras funciones del Teatro Martí, durante su reinauguración el pasado 24 de febrero, ni a las siguientes presentaciones.
Como han podido apreciar mis  queridos vecinos, con la publicación de ambos documentos-–tanto el del Alhambra como el del Martí—y sobre todo la importancia de ambos, hemos ratificado la frase que aparece encabezando este trabajo. Si una imagen vale más que mil palabras: ¿No resultan millonarias estas dos?

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