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29 jun. 2010

UN PRESENTE DE BLANCO PARA BLANQUITA.

El primero de julio se celebra desde hace 53 años en “El Cornito” de Las Tunas, el natalicio de Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, “El Cucalambé”, con un “guateque” gigante, de varios días al que asisten destacados artistas con valiosos aportes poético-musicales. En esta oportunidad cien invitados de ocho países estarán también presentes en la misma.Durante las décadas de los años 70 y 80 del pasado siglo, asistimos asiduamente a dichas Jornadas Cucalambeanas. Había una razón fundamental: Como director de “Palante”, debía presidir el trío --que no tocaba sino-- cada año seleccionaba los poetas ganadores del concurso de décimas humorísticas “La Transformación en el Campo” en calidad de jurado. El premio consistía en la asistencia tanto los galardonados como los miembros del tribunal.
En próximas ediciones les prometo algunas de aquellas vivencias inolvidables, ahora me limito a destacar la figura de alguien que durante aquellos encuentros nos sorprendía con su entusiasmo, su prestancia y su talento a pesar de frisar los 90 años de edad: La sin par Banquita Becerra.
Confieso que cada vez que veo la película “La Bella de la Alambra”, --y no han sido pocas--, la actuación de Beatriz Valdés me recuerda a esa, la más deslumbrante estrella de la constelación del “Alambra”, teatro al que conocía por referencia, pues mi nacimiento coincidió con su desaparición en la década de los años treinta del siglo pasado.
Conocía de su exitosa carrera artística gracias a los cuentos del abuelo, las crónicas costumbristas de Robreño, y por la estela que dejó a su paso en todos los escenarios cubanos.
Por esta época que les cuento, el compañero Faure Chomón dirigente político del territorio tunero apadrinaba algunos proyectos culturales en la provincia como el desarrollo de la escultura monumental que tan exitosamente organizaba la escultora Rita Longa, o la resurrección escénica de la consagrada Blanquita Becerra.
En la foto, junto a la singular nonagenaria balanceándose
en su trono, posamos para la cámara indiscreta, la escultora Rita Longa, el pintor Juan Moreira y este humilde servidor.
Una atención muy especial se le dedicaba a esta reliquia viviente del teatro vernáculo, quien residía en una coquetona vivienda de madera que al fondo contaba con una especie de mini-retablo donde ella se rejuvenecía en cada presentación. Le costaba bastante trabajo subir los breves escalones del escenario; pero cuando pisaba las tablas, se transformaba como por arte de magia.
Entre sus originalidades recuerdo la interpretación de la conocidísima pieza: “Si me pides el pescado te lo doy”, a la cual Blanquita le aportaba un largo estribillo con todas las clases de peces conocidos y por conocer. No pocos renombrados artistas subieron al escenario para compartir aplausos con la sin par diva del Pó…pó…pó…
Personalmente tuve el honor de hacerle una caricatura que le entregué allí mismo. He aquí la constancia gráfica del hecho. En agradecimiento ella le cedió una mini-entrevista a Évora y Álben del semanario “Palante”, la cual estuvo matizada por sus ocurrencias.
“Yo comencé a actuar a los cinco años en el circo de mi padre. Hacía de todo: monólogos, cuplés, bailaba… Recuerdo siempre a Sindo Garay, que en sus comienzos actuaba de maromero. A los 14 años hacíamos un dúo. Claro, no de maromeros… La música moderna tiene cosas muy agradables, pero nuestro pasado melódico es inolvidable…Tengo 86 años, pero no me dejo caer, próximamente haré tres cortos musicales para el ICAIC…Volveré a interpretar la Dolores Santa Cruz de la zarzuela “Cecilia Valdés… Allá por el año 70, el periódico “El Tiempo” de Nueva York publicó: --Murió en Cuba Blanca Becerra, actriz del teatro popular--, y pensé. Esa es la mentira más grande que he oído en mi vida…”
Con este falso obituario se despidió aquella vez de nosotros, y concordamos con ella: Blanquita Becerra vivirá por siempre en nuestros corazones.
En próximas ediciones el blog “Ay-Vecino” hará referencia a otros acontecimientos también desarrollados durante aquellas Jornadas Cucalambeanas de hace treinta y pico de años. ¡Espérelos porque habrá sorpresas!

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