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14 abr. 2015

AL QUE NO QUIERE FIESTA: ¡TRES TAZAS!



AY-VECINO se congratula en compartir con sus fieles lectores tres relevantes acontecimientos que se celebran en este mes y que tienen relación directa o indirecta con nosotros.
Se trata de que el próximo día 27 de abril, hace exactamente 48 años, más en un acto de audacia que de inspiración, saltaron del pomo de tinta china hacia mi pluma esos dos personajes de la tira homónima que dio origen a este blog personal: El gordo y el flaco. Precisamente a continuación, una copia de aquella tira con la cual debutaron.
Muchos años después, el 8 de agosto del 2008, debutamos en este sitio digital con “El regreso del Caballero”, reportaje referido a la exposición de caricaturistas cubanos sobre el Caballero de París inaugurada en el Museo Etnográfico y Comarcal de Fonsagrada en Lugo, Galicia. Fue ése su fantasmal retorno al terruño a cien años de su emigración específicamente a La Habana--la que en su genial locura llamó Mi Cenicienta—pues jamás el popular personaje abandonó nuestra capital hasta su fallecimiento el 13 de julio de 1985 en el Hospital Psiquiátrico de La Habana, donde descansan sus restos en la Basílica de San Francisco de Asís, junto a su “bendita” estatua.
Con nuestra edición anterior titulada “MI Barrio: Santa palabra” hemos publicado desde entonces-- hace más de siete años-- alrededor de 600 trabajos, gracias a que el disco duro de MI PC se ha mantenido ídem y las neuronas aún intranquilas resistieron el paso y el peso de los años. No abundaremos en el tema pues muchas veces ustedes nos han acompañado a estos balcones donde se enfrentan regularmente el Gordo y el Flaco en su eterna disputa para beneplácito de todos.
En su defecto nos referiremos a otro acontecimiento que sí debemos abordar y es la celebración del Noveno Congreso de la UJC entre el 17 y el 19 de junio, recordando que, al frente del Semanario PALANTE a partir de 1970, tuvimos algo que ver con el desarrollo de la caricatura en nuestro país, cuando en saludo a su Segundo Congreso creamos la sección fija CHISPA JOVEN para divulgar la obra de numerosos aficionados.
Por primera vez esos diamantes en bruto debutaron y pudieron ver sus trabajos publicados en blanco y negro al mismo nivel que los profesionales de mayor experiencia. Muchos de ellos son los consagrados de hoy.
Si desean ampliar la información pueden acudir a los trabajos “Acuérdate de abril” publicado en este mismo espacio con fecha (15-4-2009) o al del (2-4-2010) bajo el título “Mi aporte al Congreso”.
Hemos dejado para el final tal vez el más interesante caso por su repercusión pues se refiere a la celebración de la XIX Bienal Internacional de Humorismo Gráfico en San Antonio de los Baños 2015 , que se nos convocó a principios de este mes al conjuro de “¿Juegos de Guerra?”.
Como los pormenores de dicha actividad han sido ya divulgados por la prensa nacional quisiéramos detenernos en un hecho que caracteriza nuestra participación desde sus inicios hace 36 años, con foto en colores incluida de aquella primera expedición a San Antonio del Humor.
El proyecto surgió a instancias de un Foro del Humor auspiciado por la UPEC, a mediado de los años 70, tras el combativo Congreso de Educación que terminara siendo también de Cultura.
Según sus conclusiones, el humorismo y otros géneros de carácter interpretativo requerían variados tratamientos con sus respectivas licencias. De aquel debate surgió la necesidad de crear diversas iniciativas para estimular el género en beneficio de la Cultura y la Revolución. Uno de sus promotores fue sin dudas René de la Nuez, lamentablemente fallecido el pasado mes de enero.
No debemos olvidar que en aquellas difíciles circunstancias él fue quien propuso crear no solo un evento internacional de humor gráfico donde Cuba se abriera al mundo para mostrar su obra colectiva y a la vez beber de la fuente del humorismo mundial, sino que además proponía a San Antonio de los Baños como su futura sede.
No por casualidad a la entrada de la entonces llamada Villa Roja, se levantó un monumento al humorismo cubano con la imagen del “Bobo” de Abela y el “Loquito” de Nuez—ambos hijos del Ariguanabo--como símbolos de esa combatividad criolla frente a sus enemigos y detractores, sin abandonar la sonrisa en los labios.
Lo cierto es que, en aquella oportunidad entre otros galardones, el evento contó con un premio del entonces semanario PALANTE.
Esto surgió casi por encanto pues en aquellos tiempos también se venía desarrollando un fuerte movimiento escultural encabezado por otra soñadora: La inolvidable Rita Longa.
Entre sus mejores cultivadores estaba sin dudas el artista Sergio Martínez quien venía exponiendo sus hermosos caballos y quijotes metálicos en aquel fascinante esfuerzo por sacar la escultura de su enclaustramiento en museos y galerías para el disfrute de todo el pueblo en espacios abiertos como parques y bulevares.
Lo curioso del caso es que paralelamente, Sergio fue además un precursor del arte reciclado cubano, consistente en obras humorísticas y volumétricas de pequeño formato como monitos, quijotes y otras jocosas miniaturas confeccionadas con llaves, platos, cubiertos, pulseras y otros objetos desechables de metal.
Conocida y admirada su obra, le ofrecimos que participara por PALANTE en la Bienal del Humor de Gábrovo, que por entonces se celebraba en Bulgaria, la cual incitó poco después a las autoridades cubanas para establecer la nuestra en San Antonio de los Baños—primera en América Latina.
Aquella competencia enclavada en los Balcanes, entre sus categorías incluía la escultura de pequeño formato, arte ajeno a nuestra especialidad gráfica y como resultado de dicha gestión, el ya admirado escultor cubano obtuvo el Segundo Premio Internacional en el certamen y quedó sellada nuestra amistad para siempre, pues –según él--jamás había recibido reconocimiento de tal magnitud.
De esa relación surgió del propio Sergio la idea de que el premio de PALANTE en la anunciada Primera Bienal de 1979 consistiera en la confección de un Quijote en pequeño formato con material reciclado y que sería donado por el artista, lo que rechazamos pues la publicación contaba con un fondo de 300 pesos para tal efecto. Claro, su obra valía mucho más, pero nuestro benefactor agradecido, lo aceptó disciplinadamente.
Fue así que en las tres primeras convocatorias de nuestra Bienal--1979, 1991 y 1993--contamos con simpatiquísimos Quijotes de su autoría y recuerdo que en cada acto de premiación, durante las respectivas sesiones-clausura, el entonces Ministro de Cultura, doctor Armando Hart Dávalos, al entregar el Premio de PALANTE, siempre quedaba unos instantes contemplando aquella maravilla entre sus manos.
Al cesar nuestra gestión al frente del semanario y pasar a la Editorial Pablo de la Torriente de la UPEC en 1985, quedó trunco dicho vínculo, agravado más tarde como consecuencia del llamado período especial y el prematuro fallecimiento del propio Sergio Martínez.
No fue hasta el advenimiento de este Nuevo Milenio, que aquella costumbre renació al entregarse a nuestra Bienal cada dos años una obra de arte o artesanía como premio de PALANTE, ahora convertido en mensuario también producto del periodo especial.
De ahí que la compañera Marcedes Ascano—actual directora de la publicación--nos anunciara con beneplácito el Premio de este año 2015, consistente en una obra volumétrica en pequeño formato representando un criollísimo paisaje urbano: La escena de los dos balcones donde interactúan desde hace casi 50 años nuestros vecinos: El gordo y el flaco.
La foto que acompaña el texto capta la obra del artesano ariguanabense Jorge Amado Acosta Álvarez (Mandy) quien se nos confesó papá y abuelo de una familia de ceramistas inspirados en su ejemplo, desde aquella lejana Bienal de 1979, cuando participó como simple aficionado.
Tanto esfuerzo tenía que fructificar y ya en la Humoranga del 2010 sus “Contenedores” causaron asombro, pero sobre todo aquella hilarante “Mesita del Medio” obra de su hija Maday Acosta. Hoy hasta su nietecita Sabrina le disputa el torno a los mayores.
Al despedirnos de su hogar con la tradicional tacita de café recibimos una nueva sorpresa de este bromista. En el fondo, una arañita de cerámica nos hacía un guiño malicioso.
Otras impresiones causadas en la premiación durante la sesión-clausura del evento, requerirán una atención especial de este impresionado veterano, por lo que me comprometo regresar al tema en una próxima entrega.

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