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5 mar. 2010

“LA COUBRE”: Un recuerdo inolvidable.

Esta foto que circuló por el mundo, hace exactamente 50 años, estremeció a todo aquel que la vio; en la misma se demostraban las verdaderas intenciones del Imperio por destruir a la Revolución Cubana desde sus inicios.
Ante las continuas agresiones y amenazas de los Estados Unidos, Fidel se vio obligado a fortalecer las defensas del país.
En el primer trimestre de 1960 el carguero francés “La Coubre” partió de Amberes con 36 tripulantes y un respetable lote de armamentos. Arribó en las primeras horas del 4 de marzo al puerto de La Habana, donde 150 estibadores: 56 a bordo y 100 de relevo comenzaron la descarga.
Volviendo a la foto:
La instantánea fue tomada a las 3:45 PM, cuando un grupo de uniformados y voluntarios habían acudido a socorrer a las víctimas de una primera explosión ocurrida 40 minutos antes. El sabotaje fue doblemente cobarde y criminal, pero ¿qué podía o puede esperarse de la CIA?
El autor de la fotografía José (Pepe) Agraz era ya uno de los más destacados foto reporteros de Cuba, y gracias a él fue que me inicié en la prensa
http://www.cubaperiodistas.cu/fotorreportaje/04.html Esta amistad con él y con su hermano Lorenzo (uno de los mejores fotograbadores y coloristas de Cuba) me permitió beber de sus experiencias profesionales, sus inquietudes y sus aciertos.
Dos años antes, durante las carreras de autos que la dictadura había organizado para fortalecer su imagen; los revolucionarios del Movimiento 26 de Julio se encargaron de ponerla en su sitio con el secuestro del campeón Manuel Fangio el domingo 23 de febrero de 1958. Al día siguiente durante el rally, --claro, sin el campeón--, un fatal accidente segó la vida de 6 espectadores cuando el coche número 54 del cubano Alberto G. Cifuentes patinó arremetiendo contra el público.
Para ver mejor la carrera, esa tarde yo me había subido al techo del conocido garaje Tángana sito en Línea y Malecón, y en medio de la competencia desde allí vi cuando Agraz, cámara en mano, se detuvo un instante para observar una mancha de aceite en el pavimento, pero continuó su marcha y se me perdió entre la multitud.
Minutos después se produjo el lamentable accidente, captado igualmente por su cámara. Foto que también circuló internacionalmente.Pero es que Pepe Agraz ya lo había demostrado mucho antes en su especialidad de fotógrafo deportivo, cuando tomó cientos de instantáneas como una que impactó a la afición cubana, cuando dos boxeadores se noquearon simultáneamente; o la instantánea tomada en la pelea entre el cubano Joe Legón y el norteamericano Hankin Barrows, donde éste último le estaba dando al cubano una tremenda golpiza, y al salir para el último round, Legón salió sin su zapatilla derecha porque le molestaba. Ahí mismo noqueó al norteamericano.
No dispongo de otros datos ni de la fotografía original, pero pude copiarla a creyón para ilustrar la sección de curiosidades deportivas que como aficionado publiqué durante un tiempo en las páginas dominicales del diario “El Mundo”; y que ahora les muestro como testimonio de la misma.

¿Casual?-Podrán preguntar algunos.
Yo, que lo conocí y supe de sus virtudes y defectos, creo que no. Para poder captar el instante decisivo en los eventos deportivos y acontecimientos que debía cubrir como fotógrafo de prensa, Agraz dotó a su cámara con cierto mecanismo que él bautizó como “el ojo mágico”, por medio del cual obtenía no sólo un fotograma sino una secuencia de varias instantáneas, y posteriormente en el cuarto oscuro seleccionaba la más adecuada. Ésa era la que entregaba a la publicación.
Las cámaras digitales y celulares actuales, han dejado muy atrás estos adelantos, pero recuerden que cincuenta años atrás yo, como un troglodita de la tipografía, tenía que enfrentarme a diario con un dinosaurio llamado Linotype.
Pero ahí no paraban los “trucos” de Agraz. La tecnología sin el hombre es ciencia muerta. Él me decía que el fotorreportero debía enfrentarse a la noticia como el soldado que entra en combate. Necesita saber el alcance de su arma, medir la luz existente, desde que ángulo disparar y otras condiciones, como situarse en una posición ventajosa, sin correr riesgos innecesarios, única forma de lograr su objetivo: Obtener una buena instantánea en una situación límite.
El criminal atentado de 1960 en el muelle habanero produjo un centenar de muertos y cerca de 250 heridos, entre los cuales varios fotógrafos de prensa saltaron por los aires. La escena captada por Agraz en aquel momento fue tomada a prudencial distancia del hecho, igual que la lograda durante el accidente automovilístico de 1958.
Sean estas anécdotas como un modesto homenaje a ese grande del periodismo que fue, es, y será, Pepe Agraz.

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