__________________________

__________________________

20 ago. 2011

EN POCAS PALABRAS

LA ECOCHINCHE
Los cambios que se esperan en el trabajo por cuenta propia a partir de los lineamientos del Sexto Congreso del Partido, llenan en estos días los principales espacios informativos de nuestros medios, pero también es el comentario del ciudadano de a pie, ése que aporta sus propios criterios en el diario y coloquial diálogo sobre un asunto que nos afecta a todos.
Esta situación me recuerda
la portada que realizamos para el semanario PALANTE el 15 de agosto de 1963,--48 años atrás, y que reproducimos a continuación. El diseño de la misma representaba un lugar bastante inaccesible,--la cima de una loma—donde se había ubicado una empresa fantasma, dentro de un mísero bohío aislado del mundo. El letrero promocional se explicaba por sí mismo: ECOCHINCHE, (Empresa Consolidada de Chinchales y Timbiriches).
En una intervención pública días después, nuestro Comandante en Jefe se apoyó en dicha sátira para fustigar esa tendencia absurda que se venía desarrollando por aquella época y que, a la larga se impuso para desarticular completamente la red de comercio minorista en manos particulares, sin la contrapartida de una distribución adecuada en todos los niveles de la población.
Con las mismas manos que otrora realizara aquella caricatura, ahora aplaudo las medidas que se vienen tomando para autorizar y legalizar, cientos, tal vez miles de chinchales y timbiriches que tanta falta nos hacen para diversificar la oferta, y acercar productos y servicios al consumidor.
¡EN PAZ DESCANSE LA ECOCHINCHE!

BARACOA: MAS JOVEN QUE NUNCA
Medio milenio, Cinco siglos, Quinientos años, se dicen rápido, pero representan una eternidad para nuestro meteórico paso por este mar de lágrimas.
Pues bien, este lapso es precisamente el que celebramos el pasado 15 de agosto en la ciudad de Baracoa, la más oriental del país originalmente bautizada como Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, y conocida popularmente como Ciudad de las Aguas, o la Primada de Cuba. Cristóbal Colón la descubrió en 1492, pero tocó al Adelantado Don Diego Velázquez, el honor de fundar allí la primera villa de Cuba en 1511.
A sus bellezas naturales como el Yunque, esa meseta que parece cortada a ras de un sablazo por el propio Conquistador; se suma la tupida vegetación de sus macizos montañosos donde flora y fauna se disputan el protagonismo de una escena de ensueño sólo acallada por las turbulentas aguas del Toa, el río más caudaloso de Cuba. Tierra fértil y generosa donde aún quedan restos del casi extinto marañón que aprieta la boca y nos sirve de inspiración para nuestras habituales semblanzas costumbristas.

El índice de precipitaciones, el más alto del país convierte a Baracoa en el territorio por excelencia en la siembra de cocoteros y cacaoteros para degustar las exclusividades del chocolate, o los cucuruchos de coco. Otro plato único y bacán de la cocina baracoense es el bucán de plátano verde.
Pero sigamos enumerando las primicias que caracterizan a Baracoa: Al convertirse en la villa que inició por la espada el proceso de colonización en Cuba. Recibió la primera bendición con los rezos del Padre de las Casas, y la Cruz de la Parra, es la única longeva que se conserva en pie, de las veintinueve levantadas por el Descubridor Cristóbal Colón durante sus viajes por el Nuevo Mundo.
Fue también el territorio que acogió el primer exiliado político del Nuevo Mundo, cuando el cacique Hatuey, huyó de La Española, enarbolando el “hacha de la guerra” contra los invasores, para venir a morir en la hoguera de la Santa Inquisición, sentando un funesto precedente para la rebeldía autóctona, pues años después Guamá, otro cacique tan foráneo como rebelde corrió la misma suerte.
La lírica tuvo también aquí su debut con el poema “La Florida” surgido de la pluma de Fray Alonso de Escobedo, mucho antes que Juan Ponce de León se lanzara a la aventura de la Fuente de la Juventud para dar de narices con la península del mismo nombre, también habitada por gente rara y semidesnuda como los seminolas o los miccossuquis.
La ubicación de Baracoa a orillas del Paso de los Vientos permitía desde entonces a sus habitantes en días claros que pudieran divisar las costas de Haití y en noches oscuras las llamas bicentenarias de la primera revolución de negros esclavos en el mundo. Como consecuencia directa, Baracoa acogió las primeras plantaciones de café negro, sembradas por colonos blancos en la estampida famosa de aquella revuelta étnica.
Por todo eso y mucho más Baracoa recibe felicitaciones de Cuba y el mundo entero al son de la emblemática musicalidad y la gracia de su “Guajira guantanamera”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario