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4 ago. 2011

LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

A ningún compatriota que viaje debe extrañarle que al llegar a su punto de destino en el exterior, surja la interrogante de orden: ¿Cómo anda Cuba? Eso me pasó en la reciente visita que hice a Estados Unidos. Ahora al regresar, me preguntan aquí lo mismo de allá.


En la actualidad los acontecimientos se desarrollan a un ritmo vertiginoso e inconcebible. Lo que meses atrás resultaba una novedad, ahora es historia. Por eso debemos responder a tono con los tiempos para no desentonar.
Vivimos en el llamado Tercer Mundo, y como cada cual piensa como vive, no pretendamos hacerlo igual que los que habitan en el Primero; porque, --que yo sepa--, el Segundo Mundo no existe, por lo pronto desconozco dónde lo han metido que no lo veo.
En ése universo ubicado del lado de allá del charco, todo se hace en función de ganar fama, dinero, influencia, poder, y otras etcéteras, y para eso se ha acuñado papel moneda y palabritas altisonantes como “¡SPECTACULAR! ¡AMAZING! ¡FABULOUS!" Lo que se puede sintetizar con el onomatopéyico ¡WOW!

A mí, curado de espantos y bilingüismos, eso no me sorprende y confieso que nada humano me es ajeno. De Nueva York he dado mis modestas impresiones en el grafi-cómic anterior, pero debo confesar que en los ochenta años que cargo sobre mis hombros, jamás había presenciado un espectáculo como el de aquella tarde miamense que comenzaba a nublarse:
Mi hijo, que no ha perdido sensibilidad artística a pesar de los años y la distancia, me toma del brazo y mirando hacia el cielo me señala un espectáculo singular: Era un enorme semicírculo multicolor que nacía en la línea del horizonte para morir a la misma altura pero a varias millas de distancia. La cámara dejó constancia fotográfica del hecho.
¡EL ARCO IRIS TOTAL! ¿Qué obra humana podría compararse con eso?

Pero vayamos al grano. En esta edición tratamos el tema de las nuevas tecnologías, y quiero remontarme al trabajo satírico presentado en abril del pasado año bajo el título de “Damas descoloridas”. En él poníamos en evidencia que dichas manifestaciones callejeras salían al fresco solo si se aseguraba la presencia de la prensa extranjera. De no ser así el desfile se suspendía –no por lluvia—sino por ausencia de resonancia magnética a nivel global. Hoy, al regresar de los Estados Unidos, me doy cuenta cómo han cambiado las cosas.
El pragmatismo enemigo descubrió un método más barato, y eficiente: En vez de convocar a las agencias noticiosas se encargaron de repartir a troche y moche celulares entre sus “pedigüeños” locales, convertidos por obra y gracia del Imperio en periodistas “independientes”. --Socializando la información combatimos al Socialismo--, se regodeaba el Tío Sam.

El periodismo a partir de entonces dejó de ser una carrera profesional con sus virtudes y defectos, pero que respondía a ciertas normas éticas. Ahora desde las pantallas de la televisión miamense –para algunos conocidos como canales cloaca--, podemos ver como se magnifican los actos de repudio, y otros problemas del patio, tal vez con tintes breteros, pero siempre a camisa quitada. Esa imagen solariega, aunque posible, siempre resulta repudiable. Sobre todo cuando los grupúsculos y sus voceros quieren dar la falsa impresión de violencia generalizada. Así lo vi desde allá.
En esos canales y a continuación de nuestra tergiversada “tragedia”, esa misma prensa “objetiva” se veía obligada a ofrecer acontecimientos de otras partes del mundo y su propia nación, donde la ley disfrazada de policía es la protagonista principal de encerronas, golpizas, y arrestos, para afianzar las impopulares medidas neoliberales.

La diferencia estriba en que aquí si se da “leña” y de la buena, matizada con lágrimas reales producto de los golpes o las bombas lacrimógenas, y lo que es peor. Son aquí los uniformados quienes se ocultan tras máscaras antigases o pasamontañas, forrados de chalecos antibalas y armamentos supersofisticados. En buen cubano bilingüe eso sería una “SWAPERÍA”.
Recuerdo como en mi ingenua y romántica niñez del cómic y las matinées, el “bueno de la película” era puesto fuera de la ley, por lo que no le quedaba más remedio que tomar la justicia por su mano, ocultándose tras un antifaz justiciero. Así nacieron “El Fantasma”, “El Spirit”, “Batman” y cientos de héroes enmascarados más en la industria del entretenimiento, tanto mudo como subtitulado, que colmaron con creces nuestra fantasía infantil.
Como ven, los avances científico-técnicos pueden mejorar la vida, pero también para manipular o cercenar las conquistas y libertades de los pueblos.
Este sólo ejemplo de la utilización de la telefonía móvil contra Cuba da la idea de cómo sus tanques pensantes enfrentan Sensacionalismo contra Socialismo, y no es la primera vez... “Remember El Maine”
Pero como no quiero alejarme de los verdaderos objetivos de este blog, les he venido matizando a mis vecinos los textos con una visión muy particular del efecto que causa en la propia población norteamericana y en extensión al resto del mundo desarrollado, el uso y abuso de los nuevas tecnologías, muy en particular, el caso de los celulares.
Es decir, veo a las nuevas generaciones como en un regreso a los tiempos de los filibusteros del mar. Cuando el Capitán Garfio hacía de las suyas en el Mar de las Antillas. En el futuro tendremos que acostumbrarnos a utilizar una sola mano para cualquier actividad, porque la otra, indefectiblemente estará apoyando el móvil sobre su oído para enterarse de lo ultimitillo.
De las ilustraciones, la final de ellas (sin palabras) no es un chiste, fue un hecho real.

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