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14 sept. 2012

CURIOSIDADES DEL PASADO AGOSTO


En mi calendaria opinión, si “Alien” fue el octavo pasajero; agosto--el octavo mes-- puede considerarse en Cuba el más fértil del año en efemérides de estreno.
A continuación enumeraremos algunas de estos debuts; tomados prestado de colegas que sí se han dedicado de lleno a la investigación histórica y costumbrista como Ciro Bianchi, Rolando Aniceto, Eduardo Robreño, Argelio Sntiesteban, Guiilermo Lagarde y Zacarías Tallet entre otros
JUNTO CON EL ALBA LLEGARON LOS VILLANOS
Aunque no estemos obligados a un orden cronológico, comencemos por el principio: El 15 de agosto de 1511 se fundó la primera villa en Cuba por el Adelantado Don Diego Velázquez, y sabe Dios cuantos nombres más tenía dicho conquistador, pues era costumbre de la época; de ahí que Baracoa, nuestra Ciudad Primada, fuera bautizada religiosamente como Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa.
Nos contentaremos con enunciar a sus primeros rebeldes--Hatuey y Guamá-- agraciados con la llama redentora de la colonización; también recordar la Cruz de la Parra, única superviviente de las 29 colocadas por Colón en el Nuevo Mundo; ni de sus benditas plantaciones de cacao, origen de tantos deliciosos batidos, helados y africanas; ni de su simbólico Yunque, junto a los  martillos con que sus hijos se han abierto paso al porvenir.
PELADO AL MOÑITO
¿Saben ustedes quién fue el primer cuentapropista de Cuba?
Montemos en la máquina del tiempo para bajarnos en la calle Obispo el 26 de agosto de 1552 y comprobar que ese día surgió allí el primer timbiriche de su tipo en San Cristóbal de La Havana—en ese tiempo con V. como en inglés.
Lo montó Juan Gómez, donde hoy brinda sus servicios el elegante “Salón Sandino” del casco histórico, al lado de “La Mina”. Dicho comerciante--barbero por más señas--pensó que ello sería una mina de oro, pues no sólo pelaba y afeitaba, sino que además, hacía sangramientos, extraía piezas de la boca, aplicaba sanguijuelas, cortaba callos y uñas, entre otras actividades afines.

Como si todo esto fuera poco, se aseguraba además con cierta dispensa de las autoridades coloniales: “…Mientras el señor Gómez ejerza su oficio, persona ninguna no sea osado a usar del dicho oficio so pena de dos pesos de oro por cada vez que usaren del dicho oficio, los cuales aplican para el dicho Juan Gómez barbero…!
Un poco macarrónico el anuncio, pero lo suficientemente efectivo antes y ahora.
LA PRIMERA CERVEZA DISPENSADA
Otro acontecimiento de gran repercusión lo acabamos de publicar en la edición anterior de este blog bajo el título de “La Hora de los Mameyes” y creemos innecesario repetirlo: Se trata de la primera vez que se tomó en Cuba, cerveza dispensada o más bien autorizada--es decir, sin necesidad de contrabandear--y fue precisamente a partir de la Toma de la Habana por los ingleses el 12 de agosto de 1762.
EL CAÑONAZO DE LAS NUEVE DE LA MAÑANA.
En el verano de 1896, mientras se celebraban en Grecia, los Primeros Juegos Olímpicos de la Era Moderna; en Cuba se libraba la última y decisiva Guerra de Independencia.
Hasta ese momento se luchaba en desventaja pues las tropas independentistas no contaban con artillería alguna; a lo sumo, cañones artesanales de cuero recién inventados pero con dudosa efectividad, y fue en Holguín, donde fuerzas al mando del General Calixto García Íñiguez, plantaron sitio frente al fuerte de la Loma del Hierro y por primera vez, a las 8 de la mañana del 21 de agosto de 1896 se dio la orden de disparar el primer cañonazo, proyectil que milagrosamente cayó sobre el objetivo. Ese hecho marcó el nacimiento de la artillería mambisa con recursos propios.
EMPEDRADO A LO CORTICO
Demos un pequeño salto hacia atrás para caer a mediados del propio siglo XIX durante el combate sostenido contra las tropas de Narciso López en el cafetal de Frías, Matanzas. Allí muere el general español Manuel Enna, quien fuera Subinspector Segundo Cabo. en el gobierno del Capitán General José Gutiérrez de la Concha.
Este hecho ocurrió exactamente el 18 de agosto de 1851, y el occiso jamás imaginó que aún hoy se le recuerde con el nombre de una calle, y mucho menos  como la más corta de Cuba.
Cuando se inauguró el Templete por el General Dionisio Vives para perpetuar el sitio donde se había celebrado la primera misa alrededor de la centenaria ceiba, ya existía allí la diminuta rúa con el nombre de “Calle del Boquete de la Ceiba”. Claro, con tan ridículo nombre, el gobernador Concha se aprovechó de sus poderes  y se dijo:
--¡Concho, voy a inmortalizar a mi fiel súbdito caído en combate!. Por tanto, el bautizo oficial de Enna—la calle más corta de Cuba-- surge como consecuencia de esa acción bélica hace 161 años.
Sin embargo, me asalta una duda: Caminando recientemente por la Avenida de Cristina rumbo a la Plaza del Mercado Único y muy cerca del entronque conocido como La Lechera, me tropecé con la calle CORTA. No sé cuanto mide, cual es su origen, ni desde cuando se llama así, o si exista otra con similar nombre en el territorio nacional, pero de lo que no hay dudas es de su verdadero nombre es CORTA.
No sé si se lea la señalización existente en el lugar, pero para que así conste le tomé esta foto el pasado 26 de agosto de este año como testimonio gráfico de su existencia en este octavo mes del año.
 Los invitamos a cortar por la línea de puntos
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Hay otras curiosidades que nos depara el mes de agosto, pero septiembre espera su turno; y acaba de sonar el cañonazo de las nueve que indica paz, silencio, recogimiento y sueño… Así que… ¡Buenas noches y hasta mañana!

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