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27 sept. 2012

LOS 400 AÑOS DE NUESTRA PATRONA


El pasado 8 de septiembre todo nuestro pueblo celebró el 400º. Aniversario de la milagrosa aparición de nuestra principal divinidad; para algunos creyentes la Santísima Virgen de la Caridad del Cobre, para otros devotos, Occhún, la deidad Orisha, dueña de la feminidad y de las aguas del río en el sincretismo de nuestro crisol de culturas y credos. Pero para todos, sin distinción alguna: La Patrona de Cuba.
Según acta aparecida en el Archivo de Indias, en Sevilla España: El negro esclavo Juan Moreno declaraba en 1687 ante el cura rector de la parroquia de las Minas de Santiago del Prado que: Siendo de 10 años de edad, acompañaba a dos indios, --los hermanos Rodrigo y Juan de Hoyos—a las salinas de Cayo Francés en la Bahía de Nipe--para recoger sal (la preciada sustancia, imprescindible para la conservación de alimentos.) Según su declaración jurada:
“…Vi una cosa blanca sobre la espuma del agua que no distinguimos lo que podía ser, y acercándonos más, le pareció ramas secas y pájaros. Pero dijeron dichos indios parecer una niña, y en estos discursos, llegamos reconocimos y vimos la imagen de la Virgen Santísima con el niño Jesús en los brazos sobre una tablilla pequeña, y en dicha tablilla unas letras grandes, las cuales leyó dicho Rodrigo de Hoyos y decían: Yo soy la Virgen de la Caridad, y siendo sus vestiduras de ropaje nos admiramos que no estaban mojadas…”
A partir de ese descubrimiento surge la leyenda venerada por todos los cubanos de ayer en la manigua redentora y de hoy en la fragua revolucionaria. En las buenas y en las malas, incluso de extranjeros aplatanados como Ernest Hemingway, quien depositó su Premio Nobel de Literatura como una ofrenda en el Santuario del Cobre.
Serían incontables los milagros, las promesas, y otros acontecimientos vinculados a su veneración en estas cuatro centurias. Me limitaré a dos obras culturales poco divulgadas:
En primer lugar me referiré a “La Virgen de la Caridad”,  última película silente  de ficción y largo metraje filmada en Cuba, con autores y técnicos criollos, que se estrenó el 8 de septiembre de 1930 en el Cine Rialto. Pero además fue reconocida como íntegramente nuestra --debido al asunto y la forma-- por autoridades como el cineasta George Sadoul y por el crítico cinematográfico José Manuel Valdés Rodríguez. (Datos tomados del libro “Ojeada al Cine Cubano” de éste último, publicado por Ediciones ICAIC, 2010).
No me extiendo en las acertadas valoraciones del filme porque quisiera referirme a otra obra poco divulgada. Se trata del libro de historietas titulado también “La Virgen de la Caridad del Cobre” con guión del Dr. Francisco Almagro Domínguez y dibujos de Alfredo Calvo.
Tampoco me detendré en el argumento del cuaderno, --más o menos conocido por todos-- sino en uno de sus autores, el colega Alfredo Regino Calvo Montalvo nacido en la capital, --hermano de nuestra diva Ela Calvo--, y compañero de ilusiones juveniles en el campo del dibujo gráfico y la historieta allá por la década de los años 50 del pasado siglo.
(Las ilustraciones de este trabajo, --todas de Alfredo Calvo—fueron tomadas de ZIG-ZAG las copias del anuncio en blanco y negro--y las coloreadas del libro sobre nuestra Patrona.)
Como dato curioso diremos que nació el 7 de septiembre de 1937, vísperas del Día de la Caridad. 
No se me olvidan sus aportes–quizás los únicos en Cuba—a la historieta en función publicitaria con aquellos anuncios en secuencia de dos conocidos refrescos gaseados en la revista ZIG-ZAG. También realizó cintas de dibujos animados publicitarios para el Canal de Televisión DIARIO NACIONAL mientras estudiaba en la Escuela Técnica Industrial, hasta participar en la Exposición de Historietas Cómicas y de Aventuras en 1957.
Fue por esta época que nos conocimos, y compartimos ilusiones y desengaños en una disciplina a veces discriminada y a veces sobredimensionada.
Entre otras, recuerdo sus contribuciones a la revista REBELDE con el “Capitán Barba” de los carros patrulleros, o simultaneando con los artistas Robe y Lumat en  la revista BIN BAN y sus historietas de bolsillo. Colaboró además en publicaciones de las FAR como MAREJADA, VERDE OLIVO y ALAS REBELDES. O para la juventud en el suplemento MELLA, donde dejó su impronta en la sección “El Hueco”.
Compartimos de nuevo con Calvo en el semanario PALANTE con parodias del “Llanero Solitario” y “Pomponio” escritas por Cardi y en Ediciones en Colores donde se destacó con “Recuerdos de Chamaco” y “Cecilia Valdés”, e incluso sustituyó un tiempo a Robe con su emblemático “Guabay”.
Al cesar las publicaciones “Muñequitos” “Aventuras” “Fantásticos” y “Din Don” pasó al GRUPO-P-ELE de Prensa Latina y sus famosas ofertas de “Anticomics”. donde realizó tal vez su obra más profesional “Operación Chau”. 
Tras un breve periodo en GRANMA CAMPESINO, GRANMA INTERNACIONAL y el libro de pasatiempos “Entretente” le perdí la pista a Calvo, hasta que más recientemente cayó en mis manos la obra que motiva estas líneas sobre nuestra Patrona, la virgen morena.
Realizado por encargo de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba e impreso en México, en el año 2000, el cuaderno de 32 páginas con formato de revista  en cuatricromía, resulta un nuevo aporte a la iconografía ya existente de nuestra Patrona de Cuba.
¡Tremenda sorpresa después de tantos años sin contacto con el colega!
Vaya pues mi felicitación no sólo por su magnífico esfuerzo editorial, sino también por el arribo a sus benditos 75 años, en la víspera de los 400 de nuestra Patrona.

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