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14 sept. 2014

DOS AFFICHES: UN MISMO CLAMOR


A propósito de lo ocurrido en estos días, en que se cumplen 16 años exactos del injusto encarcelamiento efectuado a cinco revolucionarios cubanos, René, Fernando, Antonio, Ramón y Gerardo—los tres últimos aún entre rejas—los invito a compartir esta reflexión.
Es un homenaje a quienes luchaban desde la propia guarida de la mafia anticubana en Miami monitoreando sus actividades terroristas contra nuestro país. A cambio de aquella digna actitud dichos jóvenes fueron víctimas del terrorismo mediático del Imperio, incluyendo recursos millonarios, el amedrentamiento personal, o la más absurda aberración jurídica jamás implementada en el mundo. Ni en los peores tiempos del oscurantismo medieval y las torturas de la Santa Inquisición, se había dado un caso tan absurdo y colosal que incluyera entre sus sanciones una doble condena a cadena perpetua más quince años de prisión.
Durante muchos años Cuba mantuvo reiteradamente su clamor de protesta en diversas instancias secundada por movimientos sociales y de solidaridad en todo el mundo pero, el ciudadano estadounidense, al parecer, no reaccionaba favorablemente. Tuvo que surgir más tarde el afiche realizado por un cubano que conocía al dedillo la idiosincrasia de ese pueblo, para lograr cierto impacto, pues apelaba no sólo a la intervención de la única persona capaz de revertir la situación—su propio presidente--sino que utilizaba el doble sentido de una frase típica del saludo cotidiano y sobre todo en su propio idioma: GIVE ME FIVE.
La obra, no surgió producto de la casualidad: Original del colega Jorge Martell, con más de treinta años de experiencia en las entrañas de la publicidad norteña, y sus raíces en la cartelística cubana de los sesenta, lograron el milagro. He aquí la obra hablando por sí misma:
No es mi propósito endiosar individualidades, y mucho menos promocionar individuos, todo lo contrario: Deseo acudir a la experiencia de especialistas y profesionales, así como al contexto en que se producen tales motivaciones. De ahí el título del trabajo: Dos afiches, un solo clamor.
Las condiciones objetivas y subjetivas que hicieron posible el triunfo de nuestra Revolución en enero de 1959, también repercutieron a partir de la década de los años sesenta en todo el mundo.
Nuestra América como la bautizara Martí y el continente africano hervían de fervor revolucionario, de ahí que Cuba convocara ya entrada la década del 60 del pasado siglo a la Conferencia de Solidaridad con los Pueblos de África y América Latina, con sede en el Hotel Habana Libre, evento que cubrimos como periodista y con el cual mantuve contactos al fundarse la OSPAAL y su revista TRICONTINENTAL. En los propios Estados Unidos también se sintieron esos efectos al incrementarse los movimientos de protesta contra la discriminación racial que costaron sangre y penurias, pero sobre todo la vida a luchadores civiles tan destacados como el Dr. Martin Luther King o Malcolm X.
Uno de los objetivos de la OSPAAL era crear un departamento de propaganda donde el cartel político obtuviera repercusión por su poder de convocatoria, logrado sobre todo cuando se incorporó a sus filas el consagrado Alfredo Roosgard; pero en aquel entonces las condiciones objetivas no estaban creadas y se me encargó por uno de sus dirigentes, el colega Miguel Brugueras, la confección de su primer affiche, que coincidía con aquellas protestas de reivindicación social en los Estados Unidos; pero sobretodo, me inspiró el impacto que tuvo en nuestro país aquel documental melódico de Santiago Álvarez para el ICAIC, de ahí que también tituláramos NOW al affiche.
NOW traducido al español es AHORA. Y nuestro propósito—precisamente en estos momentos-- es aclarar las motivaciones que en uno y otro caso lograran penetrar las rejas de la incomunicación. El ciudadano común en una sociedad de consumo por lo general huye de la retórica verbal o las consignas políticas. En estos casos el cartel debe ser como un grito en la pared. Algo inusual o sorprendente que le llame la atención a todos. Una segunda lectura profundizará en aquellos aspectos que el facilismo oculta, por tanto el idioma resulta fundamental.
El NOW que causó impacto hace cincuenta años es el YA que clama nuestro pueblo hoy por la libertad de los cinco, pero debe traducirse para hacerlo potable a la millones de ciudadanos yanquis que no hablan nuestro idioma, pero que pueden influir en la decisión final.

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