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12 feb. 2015

NO NOS ENTENDEMOS



Parece mentira que en un mundo globalizado mucho más acorde con el desarrollo científico-técnico del siglo XXI, podamos navegar por internet sin naufragar en las aguas turbias de la desinformación y sin embargo no seamos capaces de entendernos.
Tal vez algunos piensen que se debe a la Torre de Babel que nos han impuesto los diversos idiomas, incluyendo algunas lenguas muertas como el latín. Si eso fuera cierto, con solo aplicar el esperanto, todo se resolvería, pero el asunto es mucho más complejo. La realidad del día a día nos demuestra lo contrario y no nos entendemos porque no nos da la gana. ¿Se entiende eso?
El mapa que ofrecemos a continuación del sur de la Florida tiene algo que ver con las incomprensiones a que nos estamos refiriendo y será entendido al final. Pero regresemos a lo nuestro.
En la última Cumbre de la CELAC celebrada en enero de este año, todos los presidentes de esa América Nuestra que soñó Martí manifestaron su adhesión a los recientes acuerdos entre el presidente de los Estados Unidos y el de Cuba por restablecer las relaciones diplomáticas entre los dos países, como un primer paso para rectificar lo que el propio Barack Obama calificó de un error político.
Todos esos dignatarios se pronunciaron a la vez por dar fin al injusto bloqueo económico comercial y financiero impuesto a nuestro país, incluyendo nuestros hermanos anglófonos del Caribe, por lo tanto la diferencia es más ideológica que idiomática.
Esta demanda de la CELAC ha sido aprobada igualmente cada año por la Asamblea General de las Naciones Unidas—aproximadamente doscientos países--y sus innumerables lenguas autóctonas con apenas dos votos en contra y alguna que otra abstención genuflexa independientemente del lenguaje utilizado por estos últimos ¿disidentes?
Una vez finalizado el encuentro costarricense, se convocó a los representantes de la prensa internacional acreditados al evento para que formularan sus interrogantes y lo curioso del caso es que ninguno se refirió al bloqueo sino al embargo. Por tanto seguimos sin entendernos. Se comprueba una vez más que a palabras necias, oídos sordos.
Como no me parece nada respetable esta postura de la mal llamada prensa seria debería remitirlos al “Pequeño Mataburros Humorístico Ilustrado” que me publicó como simple divertimento la Editorial Extramuros en el año 2004, con la siguiente dedicatoria:
“……A quien más se lo merece: El caricaturista y patriota Gerardo Hernández Nordelo, para compartir con él la soledad de su celda haciéndola más llevadera; por la amistad que nos une; por la firmeza demostrada en defensa de la más justa de las causas; por su contagioso sentido del humor frente a esos nuevos inquisidores que quisieron satanizar a cinco héroes y fueron desnudados por su urticante sátira: Se podrá encadenar al hombre, pero no encerrar su espíritu…”
Tras estas palabras, yo no podría caer en la misma insensatez de tan “dignos” colegas enviados especiales a la Cumbre de la CELAC, por tanto acudo al Diccionario de Sinónimos y Antónimos de Federico Carlos Saínz de Robles que con toda autoridad y sin atisbos de humorismo alguno aclara lo siguiente:
EMBARGO.--Traba, secuestro, ejecución, requisa, incautación, retención, o decomiso; entre otras tantas acepciones.
BLOQUEO.--Sitio, cerco, aislamiento, asalto, encierro, asedio, incomunicación o cierre; etc., etc.
Como se puede apreciar, nada tiene que ver una acepción con la otra. Pero quisiera abundar en otras diferencias que sí pudiesen aclarar el asunto.
Al visitar los Estados Unidos en la primavera de 2011, para asistir al primer cumpleaños de mi única nieta Mirandita en Miami, fui invitado por mis hijos a visitar Cayo Hueso, donde choqué de nuevo con estas discrepancias idiomáticas. De ahí los trabajos titulados “Cayo Hueso no existe I y II”. que publicara en este mismo blog en agosto del 2011.
Me explico: Cualquiera de ustedes con solo ver el mapa de la Florida que les mostré al principio podrá comprobar que se trata del último islote que baja de norte a sur y de este a oeste en la parte oriental de la península descubierta por Ponce de León, y el verdadero nombre obedece a su situación geográfica--  nada que ver con canes ni huesos—por tanto es Key West, o Cayo Oeste, debidamente traducido al español.
Y allí mismo, junto al famoso mojón del Cayo--ahora si es correcta la palabra—pues mojón significa poste, hito, señal, y otros sinónimos que marcan las 90 millas existentes entre ese lugar y el territorio cubano.
Ahora viene lo bueno: A pocos metros de dicho MOJÓN—así en altas y negritas—se levanta una pequeña edificación a la que mi olfato periodístico me llevó por curiosidad y me tropecé con la placa que aquí les muestro debidamente fotografiada y traducida por mi pobre inglés de Jorrín:
“…27… La  Cabaña del Cable…”“…Esta estructura de concreto fue construida en el territorio continental y transportada por el ferrocarril de Flager hasta el cayo en 1917…” “…El propósito era proteger la conexión entre este sitio y las 125 millas de cable telegráfico que vincularía a Key West con La Habana, Cuba…” “El primer mensaje internacional se transmitió a través de un cable similar durante las Pascuas de 1900…” “…John W. Atkins llamó a Cuba y tras un largo silencio Cuba respondió: --No nos entendemos. “Circa 1917”
Han pasado 115 años de aquel primer cable y la gente sigue comiéndoselo. ¿Me explico? ¿O no nos entendemos?


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