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25 jun. 2016

JUANITO Y LA ÉTICA



Entre besos y abrazos familiares despertamos el pasado domingo 19 de junio con motivo del “Día de los Padres”, mientras el timbre del teléfono nos anunciaba nuevas felicitaciones.
Pronto el jolgorio se transformaba en tristeza: La edición mañanera de JUVENTUD REBELE nos traía una dolorosa noticia: El fallecimiento de Juan Luís Marrero González, así como la cremación de su cadáver el día antes, por lo tanto existía la posibilidad de ni siquiera poder darle ese último adiós al colega incomparable, quien además de talentoso periodista fuese también miembro fundador de Unión de Periodistas de Cuba desde sus inicios en 1963 e integrante de su Comité Nacional y vicepresidente encargado de la Comisión de Ética desde 1983, donde dejó imborrables huellas de justicia y humanismo.
Ostentaba además el premio nacional de periodismo “José Martí” por la obraoda la vida entre otras distinciones.
A propósito, esta caricatura que le hiciéramos a Juanito en su despacho de la UPEC ocurrió a propósito de la Exposición que en junio de 2014 montáramos en la Casa de la Prensa, con motivo del 55º. Aniversario de Prensa Latina para homenajear precisamente a una treintena de sus fundadores. Fue una de esas tantas veces que lo vimos sonreír con esa picardía que lo caracterizaba. 
Curiosamente sólo tres días antes de su fallecimiento, dicha Agencia de Noticias, fundada por el Ché y dirigida por el joven argentino Jorge Ricardo Masetti arribaba a los 57 años de fundada.
Fue en ese crisol donde se forjó la epopeya de un nuevo periodismo en aquella América soñada por Martí y que el propio Masetti así la calificara desde sus inicios: “Nosotros somos objetivos pero no imparciales, consideramos que es una cobardía ser imparcial, porque no se puede ser imparcial entre el bien y el mal”. 
Es en ese novedoso marco a mediados de 1959 que jóvenes entusiastas se suman al proyecto y Juanito, de inmediato lo hace procedente del sector radial en RADIO VOZ. Por mi parte, un simple linotipista del diario EL MUNDO que incursionaba como ilustrador honorífico en sus páginas deportivas, apenas un par de meses más tarde me acerqué también a la nueva agencia avalado por la recomendación de dos de sus especialistas--Ricardo Agacino y Severo Nieto--ambos pertenecientes a su redacción deportiva, para presentarle a Masetti un modestísimo proyecto: Ofrecer a los órganos de prensa subscritos retratos a creyón de atletas latinoamericanos, para competir con las propuestas de los llamados “syndicates” yanquis, de gran demanda en el mundillo deportivo.
Fue en aquel momento de mi encuentro con Massetti, que sorpresivamente el propio fundador de la agencia, no solo acepta la oferta sino que me ofrece ocupar la plaza de dibujante pues aún Prensa Latina adolecía de ese cargo.
Surge entonces otra curiosidad: El departamento de servicios especiales al que iba a ser asignado era precisamente dirigido por otro grande de la literatura testimonial, el argentino Rodolfo Walsh. Enfatizo lo de precisamente porque si mi nuevo jefe en aquel momento pasó a la historia como el autor de esa obra monumental titulada “Operación Masacre”, ocurrió lo mismo, con nuestro querido Juanito Marrero y su antológica obra testimonial titulada “Andanzas de Atagualpa Recio”, producto de una inquisitiva investigación sobre el último periodista asesinado por la dictadura, el ecuatoriano Carlos Bastida Argüello donde éste da fe de las hazañas que los barbudos de Fidel escenificaban en la Sierra Maestra, y al regresar a la Habana el 13 de mayo de 1958 es asesinado por los sicarios de Batista.
Pero si encomiable fue aquel trabajo de Marrero; entre otras muchas experiencias de carácter investigativo y de política internacional; últimamente la dedicación y la minuciosidad en la recopilación de la historia del periodismo cubano desde sus inicios pueden considerarse como una obra monumental realizada pacientemente durante años con modestia y transparencia. Sólo las futuras generaciones del sector podrán apreciar en su justa medida la importancia de tal hazaña.
En cuanto a su trato personal, todo lo realizaba en silencio y con la mayor naturalidad sin perder esa ecuanimidad que lo caracterizaba, pero además, sin abandonar a veces la pícara sonrisa de beneplácito, cuando descubría algún gazapo escondido entre las urgencias de la inmediatez periodística.
Así lo conocí desde siempre, pero sobre todo en los últimos tiempos en que –incluso agobiado por su padecimiento—no abandonó nunca la atención a la página Web CUBAPERIODISTA, donde entre otras propuestas, acogió también con los brazos abiertos este humilde blog personal titulado “Ay Vecino”
Una curiosidad más: Mi arribo a PRELA ocurrió como simple ilustrador de las páginas deportivas en la prensa escrita, pero también participé en la confección del boletín interno como diseñador e ilustrador. Y fue allí que surgió un personaje que representara a la agencia bajo el nombre de PRELITO. Es por tanto el antecedente histórico de mi actual sección“¡Ay. Vecino!”. He aquí un ejemplo de ambas propuestas: El logo de PRENSA LATINA y el retrato de Figuerola distribuido por la agencia. 
Debo aclarar que con posterioridad a la redacción de esta nota, el miércoles 22 se convocó en la Casa de la Prensa una ceremonia como homenaje póstumo al destacado periodista Juan Luís Marrero, a la cual nos sumamos de todo corazón.

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