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6 nov. 2016

DE PAQUITO A PAQUITA



Acabo de recibir algunos comentarios interesantes de mi última entrega “Mi personaje inolvidable Núm. 3” que deseo compartir con ustedes:
La serie es un juego interactivo entre usted y usted mismo, donde debe primar la honestidad sobre la preponderancia competitiva. Resultó ser el HISTORIETISTA (así, en alta) Alberto Breccia, porque realmente fue un gigante en la especialidad.
Los datos suministrados por mi se produjeron gracias a vivencias y lecturas afines, sin percatarme de que otra persona y por otras vías, estaba más informada que yo.
Y aquí entra a jugar Paquita Armas Fonseca, de larga data como especialista en la crítica artística—tal vez la más universal—pues abraza con amor el cine, la radio, el teatro, la televisión y otras manifestaciones de la cultura como comprobarán más adelante.
Por tanto ahora, Paquito Blanco le pide permiso a Paquita Armas para copiar algunos párrafos que ella le dedicara a nuestro personaje inolvidable en enero de 1990 para la revista semestral de historietas PABLO, editada por la Unión de Periodistas de Cuba en su primera aparición como (Órgano de la Asociación Latinoamericana de Historietistas). Hecho este trascendental que lamentablemente murió casi en la sala de parto producto de un doble bloqueo.
En la entrevista que la colega hiciera al maestro Breccia, se amplían algunos detalles, por ejemplo:”… El adolescente Breccia a los quince años se ganaba unos pesos limpiando tripas de animales en el matadero local…”
Esto explica que ya de adulto invirtiera esfuerzos en la edición de cierta revista que tituló EL TRIPERO. Pero sobre su debut en la especialidad ella había aclarado: “…A los diecisiete años, publicó gratis su primer trabajo en la revista PERRETÍN: Era un dibujo humorístico…”
Indudablemente se trata de la tira cómica “Mariquita Terremoto” hecha en nuestra propuesta anterior y eso me recordaba mis primeros pininos como dibujante deportivo para la revista FOTOS de Pepe Agraz, lo que agradecí toda la vida pues me abrió también honoríficamente las puertas en este mundo mágico de la prensa.
Al insistir en la creencia de algunos críticos atribuyéndole cierta influencia expresionista en su obra, Breccia le responde:
“…Aunque vos no le creais, yo soy un hombre violento y mis dibujos son fruto de esa violencia interior, no porque me haya propuesto seguir una corriente determinada… Es para no descargar en la gente y comportarme civilizadamente… Acudo a menudo a la jardinería, levanto pesas una y otra vez, así los demás no saben cuando estoy a punto de estallar…”
Esto explica un tanto el abrazo fraternal y deportivo entre el vencedor y el vencido, al final de cada combate entre boxeadores o luchadores. Tal vez esa afición de Breccia a la jardinería lo llevara también a enterrar en su traspatio las planchas del libro de historietas sobre el Che a raíz de su asesinato en Bolivia y con ello evadir la persecución de la Junta militar argentina entre 1967-68.
“…También tengo siete gatos—ninguno de raza—y una vez llegué a diecinueve…Como me gustan los animales, una pequeña tortuga también se paseó por mi casa".
Igualmente yo tengo una jicotea que le regalaron a mi hija Elsie cuando nació, su nombre Elpidia. En julio pasado ambas cumplieron 61 años.
Al informarle Paquita esta criolla connotación religiosa, Breccia le respondió: “…Nunca pensé que pudiera limpiar de males mi hogar...” 
Aunque apenas va al cine, confesó ser amante de las películas, y tal vez soñara hasta ser director. Sin embargo, es un lector infatigable de autores como García Márquez, Onetti, Rulfo y Carpentier, pero sobre todo de Jorge Luis Borges llevando a la historieta alguna de sus versiones, a lo que agregó: “…Yo creo en la belleza interior, por eso mis personajes son así…”
Fundador de la Escuela Panamericana de Arte y más tarde ligado al Instituto de Arte en su país, formó también nuevos talentos en su propia casa: “…Entre mis alumnos se cuentan José Muñoz y Leopoldo Durañona que son reconocidísimos…” Es entonces que la entrevistadora le aclara --y sus propios hijos--. Detalle este aclarado en el trabajo anterior.
Pero tal vez lo más interesante fue cuando Paquita le pidiera su opinión sobre la historieta cubana de entonces. He aquí su respuesta:
“…Tiene atraso por falta de información, no creo que por calidad. Con reuniones como ésta (se refiere al Primer Encuentro Iberoamericano de Historietistas) creo que entrarán en contacto con lo que se está haciendo en el mundo…”
PAQUITA: Sin compromisos, ¿puede señalar algún autor?
BRECCIA no lo piensa: “…A vuelo de pájaro, no con un estudio profundo, pienso que la historieta de Francisco Blanco (hijo) sobre un poema marca un hito. Es una puerta que se abrió…”
Tres años después de aquella entrevista, nuestra editora PABLO DE LA TORRIENTE, lanzó el libro “La vida en Cuadritos” de Paquita Armas Fonseca, que consta precisamente de más de setenta monografías del cómic, con autores cubanos, y excepcionalmente algunos extranjeros vinculados a nosotros.
Era la recopilación de trabajos realizados bajo el mismo título para RADIO RELOJ, trasmitidos precisamente desde el 13 de enero de 1990, todos los sábados cada tres horas a partir de las 10:23 de la mañana (8 veces al día) es decir unas 156 audiciones.
Recuerdo la situación del “cómic” criollo y la expectativa general confrontada por la prensa en esos tiempos de doble bloqueo, al que el genial Zumbado satirizara: con aquella frase lapidaria: “…Es que le falta fijador…”
Agradezco la alusión que en el libro Paquita hiciera de Irma su hermana, de Manolo Pérez y de este humilde servidor, pero más aún el reconocimiento a un amigo del alma quien demostró no solo su amor a Cuba, sino los ingentes esfuerzos personales que hizo por combatir ese cruel bloqueo que aún nos asfixia: el francés Wolinski. He aquí sus palabras:
“…Es, precisamente Wolinski, una de las ausencias que lamento en este libro. Una falta de coordinación entre el importante autor galo y yo, hizo que no aparezcan sus opiniones aquí. Pero su interés permitió que el Sindicato del Libro de París, organización amiga de Cuba por años, conociese de las necesidades de los dibujantes cubanos. Entonces Roland Bingleer, Secretario General del Sindicato; Charles, Boultana y Claude Paquet, de la dirección ejecutiva, dirigieron la labor solidaria con nuestro país al recolectar papel entre los impresores y obreros. En abril último (1993) llegaron a La Habana con ocho toneladas de esa imprescindible materia prima en la gestión editorial. A los hermanos franceses, en nombre del amor por la historieta cubana, les doy las gracias…”
De todos es conocido que el día 7 de enero del 2015, mientras en Cuba despedíamos el duelo de nuestro querido compañero René de la Nuez, nos enteramos que allá en París, Wolinski y sus colegas de CHARLIE HEBDO fueron brutalmente asesinados por el terrorismo internacional. Comentario que hicimos en este mismo espacio bajo el título “Luto por partida doble”.
Sea este un sentido homenaje a tan entrañables colegas NUEZ, BRECCIA y WOLINSKI.

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