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29 jun. 2010

DEMASIADAS GUERRAS EN UN SOLO DÍA.

Durante décadas, en Cuba se ha celebrado como una tradición más la víspera del Día de San Juan. En otras épocas, --aquí en la capital, sin radio ni televisión--, la noche vibraba de alegría con la muchachada suelta en las calles, pero muy especialmente en los arrecifes del litoral habanero previos al muro del Malecón, que se iluminaban con petardos, voladores, fuegos de artificio y la quema de muñecones en una fiesta que se extendía hasta bien entrada la madrugada del 25 de junio.
COINCIDENCIA Núm. 1:
Pues bien, quién le dice a ustedes que en esa misma fecha del año 1942, el primer gobierno lacayuno de Fulgencio Batista decretó la suspensión del cañonazo de las nueve por primera vez en su historia, aduciendo que estábamos en guerra contra el eje Berlín-Roma-Tokío, y que el disparo podía alertar a los submarinos nazis que merodeaban nuestras costas.
Si la medida justificaba el guatacazo, la otra excusa era aún más insólita: “Con ello se produciría el necesario ahorro de combustible Made in USA, para contribuir a la victoria en tiempos de guerra”.
Así que en vísperas del San Juan, la fiesta también se aguaba y un silencio sepulcral se apoderó de nuestro bullicioso Malecón por tres años consecutivos. A pesar del racionamiento de combustible, las parejas seguirían calentándose pacíficamente a la luz de la luna en ese famoso muro reconocido como el banco de los enamorados más largo de Cuba.
COINCIDENCIA Núm. 2:
Tras la sangrienta Segunda Guerra Mundial, La victoria aliada dio lugar a la fundación de la ONU otro 25 de junio pero de 1945
en San Francisco, con la participación de 51 estados. Parecía que pueblos y naciones habían aprendido la lección.
Falso: El evento resultó ser otra mascarada de San Juan, pues en menos de cinco años, Estados Unidos, y su naturaleza imperial de “Divide y Vencerás” logró engatusar a no pocos de sus miembros para comenzar una nueva guerra, esta vez contra Corea del Norte.
COINCIDENCIA Núm. 3:
El conflicto comenzó con la invasión de la península el 25 de junio de 1950. Fue una guerra tan injusta y sangrienta que Corea quedó partida en dos por el paralelo 38, y sesenta años después, ese pueblo sigue aún dividido por la fuerza en dos Coreas, la del Norte y la del Sur. Hoy a 65 años de aquella hazaña, suena de nuevo el redoble de los tambores, como premonición a una nueva agresión contra la misma víctima de entonces.
COINCIDENCIA Núm. 4:
En las redacciones de los semanarios humorísticos cubanos “Palante” y “El Sable” había un clima agitado ese 25 de junio de 1967. Acababan de romperse las hostilidades entre ambas publicaciones, y nosotros nos atrincheramos en nuestras respectivas mesas de dibujo para emprender una guerra --de mentiritas--,
que barriera con nuestra sátira cualquier señal de burocratismo, negligencia, y mal trato, entre otros vicios que aquejaban --de verdad-- a nuestro pueblo.
Durante un mes los infractores fueron cogidos entre dos fuegos y tuvieron que levantar bandera blanca. Por primera vez en la historia de los conflictos armados se derramó tinta china y de imprenta, no sangre; ni hubo bajas mortales, pues se utilizaron bombas satíricas, caricaturas antipersonales, y trincheras de ideas preventivas.
Los dos bandos se declararon victoriosos en la contienda, y el pueblo se sintió alegre con los daños colaterales como consecuencia de nuestros ataques contra aquella bejuquera enraizada del burocratismo.
Claro….. La mala yerba nunca muere, y a cada rato habrá que declararle a los males heredados del pasado otra “limpia” como la que escenificaron aquella vez “Palante” y “El Sable”.

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