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8 nov. 2010

A NOVENTA AÑOS DE UN BAMBINAZO.

Corrían los últimos años del pasado siglo, cuando se nos presentó en el lobby del Hotel Habana Libre Tryp, donde cada noche yo hacía caricaturas personales a los huéspedes de la instalación turística.
--¿Es usted Blanquito, el dibujante?
--El mismo, ¿en qué puedo servirlo?
--Soy portorriqueño, me llamo Julio Manuel Ruiz Laabes, pero me llaman Yuyo Ruiz.
Me dijeron que usted había dibujado muchos peloteros profesionales cubanos.
--Es cierto, pero eso fue hace mucho tiempo, cuando empecé en la revista “Fotos” y después en el periódico “El Mundo”.
--Me alegro: ¿Cómo cuántos de ellos?
--¡Uff! Desde José de la Caridad Méndez a principios del siglo XX, hasta Conrado Marrero y los Cuban Sugar King.
--¡Magnífico! Se los compro todos.
Suspiré profundo mientras la caja contadora del cerebro sacaba sus propias conclusiones. ¡Imagínese la proposición en medio de la crisis del período especial! Y sin saber a cuánto ascendía el monto de la proposición… Tomé nuevo aliento para responderle:
--Bien… ¿Cuándo usted se va? Porque tengo que ir a la hemeroteca de la Biblioteca Nacional para sacarle copia a esos trabajos.
--¡Cómo! ¿No son originales?
--Imposible, señor…Todos quedaban en los archivos del diario, y como usted debe saber, “El Mundo” fue pasto de las llamas por un sabotaje efectuado el 20 de febrero de 1969.
ACLARACIÓN: Algunos de esos dibujos que pude salvar, vienen apareciendo en la sección titulada “Cualquier tiempo pasado fue... profesional” que concluye al finalizar el año.
--Lo siento mucho, yo no soy un simple “fan” del beisbol. Soy coleccionista y lo mismo recopilo cosas del deporte que monedas españolas del tiempo de la colonia, santos de madera tallados, banderas y heráldicas, y poseo la colección privada de memorabilla más grande del beisbolista portorriqueño Roberto Clemente.
Repuesto del cubo de agua fría que me habían lanzado, aprecié que sacaba un cuaderno bilingüe de la bolsa para brindármelo.
--Mire, acabo de escribir este librito donde narro las aventuras de Babe Ruth en Cuba a fines de 1920, donde celebró varios partidos amistosos con equipos del patio…
Mientras me lo dedicaba seguía explicando:
--Esa pelota de beisbol que aparece en la portada, la compré aquí a un fanático que celosamente la guardaba, y fue bateada de jonrón al veloz Isidro Fabré en el “Almendares Park” por el “Bambino” en el primer inning de ese memorable juego celebrado el 14 de noviembre de 1920.Podríamos extendernos mucho más, pues en contra de su voluntad, aquel fue su último desafío celebrado en la capital, y otras muchas aventuras vivió el destacado pelotero junto a su esposa hasta el regreso a su país el 28 de noviembre de ese mismo año, exactamente una década antes de que yo naciera en un barrio obrero de La Habana.http://ay-vecino.blogspot.com/2009/11/vidas-paralelas.html
En la obra, Yuyo Ruiz cuenta otras muchas anécdotas, pero como deben comprender mis queridos vecinos, no podemos extendernos en este “breve espacio en que no estás”… Los interesados en conocer más detalles sobre las peripecias de Babe Ruth durante el mes que permaneció en Cuba, sin pena escriban a esta dirección y los complaceremos.

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