__________________________

__________________________

20 nov. 2010

EN POCAS PALABRAS.

un curioso estreno mundial en el tacón.

Más que un teatro, el Tacón fue un chicharronazo vigueta del empresario Pancho Marty al nuevo capitán general Don Miguel Tacón asignado a la “Isla” en 1835. Ese mismo año, por razones diversas, arribaba también el italiano Antonio Meucci en busca de fortuna, como se le llamaba entonces a la emigración europea hacia el Nuevo Mundo.

Tras intentar levantar cabeza en varios trabajos, logró una plaza de mecánico en el recién inaugurado Teatro Tacón, pronto se destacó en el oficio de instalar, dirigir, y asegurar el funcionamiento de la tramoya, el atrezzo y la utilería. Un verdadero especialista del multioficio, y puso tal empeño que pronto ganó fama con sus fantásticas y secas tempestades de rayos y truenos, o batallas sin bajas, pero con gran desplegué de fuegos de artificio.

Pero Meucci hizo mucho más: Enamorado de las ciencias, y especialmente en la electricidad y el telégrafo,--por entonces en pañales--, “el bello e industrioso Antonio”, entre 1849 y 1850, logró trasmitir voces desde bambalinas al proscenio a través de un alambre conductor unido a varias baterías para producir electricidad. Le puso a su invento, Teletro-phone o Telégrafo parlante.

Mientras esto ocurría en estas latitudes, más al norte otro “mechado” científico-técnico de nombre Graham Bell también hacía de las suyas, y se estableció un pleito entre ambos por la patente del invento, con la mejor parte para el norteño, apadrinado por empresas yanquis que al final se llevaron el gato al agua.

Tal novedad para el italiano no pasaba de ser un experimento científico, un ingenio teatral; para los yanquis, el traslado de la voz a largas distancias representaba un negocio fabuloso a escala mundial.

Así las cosas, en La Habana se vino a instalar localmente el primer servicio telefónico, treinta y un años después, en septiembre de 1881. No sabemos si el propio Antonio Meuccci, pudo disfrutarlo pues para entonces ya tenía 73 años en las costillas.

grandioso debut de película en el tacón.

Otro exitoso estreno de carácter mundial en el teatro Tacón fue cuando el francés Gabriel Veyré, entusiasmado con el invento de los hermanos Lumiére, el cual presenció en el Grand Café de París el 28 de diciembre de 1895, logró la representación del Cinematógrafo para traerlo a Cuba dos años después.

Logró arrendar un local en la Acera del Louvre, contiguo al Teatro Tacón, con capacidad para unas 80 personas.

El 24 de enero de 1897 el “Diario de la Marina” anunciaba lo siguiente:

“Esta noche abre el Cinematógrafo Lumiére en el Parque central, al lado del Teatro Tacón…Anoche en la prueba del mencionado espectáculo se exhibieron preciosas vistas de movimiento, siendo entre las más celebradas, el desfile de un escuadrón de coraceros, la tempestad en el mar, la Puerta del Sol en Madrid, y la que representa la llegada del zar a París…”

Sin embargo, los cortos que promocionó el diario no fueron los más comentados. Se cuenta que el mayor impacto resultó “La salida del tren” con la salida en estampìda del público... Era la primera vez que se enfrentaban a una pantalla donde la imagen ampliada de ese monstruo de acero se precipitaba sobre ellos con la intención de arrollarlos.

Tres meses después, no sabemos si accidental o voluntariamente se produjo un incendio que destruyó parte del mobiliario. Por entonces el exitoso empresario se había embolsillado alrededor de 20 mil pesos de ganancia, y prefirió irse con la música a otra parte. Perdón, todavía el cine era silente, aunque –como diría Fina G. Marrúz—tiene el silencio.

Al galo Veyré le debemos sin embargo, que nos legara un documento inapreciable: El pequeño corto cinematográfico de un minuto de duración titulado “Simulacro de Incendio”, filmado allí mismo, pues el Cuartel de Bomberos estaba situado al lado del famoso teatro. La primera película hecha en Cuba.


PIONERO, ONOMÁSTICO Y BICENTENARIO A LA VEZ.

El semanario infantil “Pionero” cumple 49 años este 25 de noviembre, sin perder la tierna alegría de cuando andaba en pañales.

Muchos de nuestros actuales héroes de papel debutaron en sus páginas, pero quisiera hablarles brevemente de una historieta que me impactó de inmediato por un tema apenas abordado hasta entonces en nuestro país, y sus desconocidos autores. Se trata de “Benjo” un personaje del Alto Perú allá por el 1820. Sus jóvenes autores eran los venezolanos Pili y Claudio,--quienes firmaban así, a secas—acrecentando el encanto por lo desconocido.

Pues bien, en la serie se abordaba de forma amena la lucha independentista de los pueblos indoamericanos, desde la revuelta de Tupac Atari contra el colonialismo español (1709); --baño de sangre que se extendió por todo el Altiplano,-- hasta el levantamiento de Tupac Amaru el 4 de noviembre de 1780, hace nada más y nada menos que 220 años.

El tema ha tomado tremenda vigencia en los últimos tiempos con los resplandores del alba que alumbra el porvenir de los pueblos autóctonos de América frente a la agresión renovada de otro Imperio, tal vez más sofisticado, pero tan opresor como el anterior.

Les dejo pues, con esta breve presentación de las aventuras de “Benjo”, en las primeras viñetas del capítulo titulado “El Brujo”. Si mis bien informados vecinos pueden ofrecerme algunos datos actualizados de este héroe indígena y sus autores, se los gradezco de todo corazón.


CUALQUIER TIEMPO PASADO FUE… PROFESIONAL.

En 1924 el poderoso Juez Landis, Comisionado de Beisbol de las Grandes Ligas, prohibió jugar en Cuba a tres luminarias de nuestro beisbol, por sus respectivos contratos profesionales: Armando Marsans, Adolfo Luque y Miguel Ángel González, quienes burlaron la prohibición adoptando nombres apócrifos. Luque que jugó bajo el apellido Cabada; cuando regresó a Cincinnatti, fue acosado a preguntas por la prensa: --¿Por qué no recomienda usted al pitcher Cabada para las Grandes Ligas, cuando fue quien llevo al Almendares a la corona? Recibiendo la callada por respuesta.

ENTRE BICHOS ESTÁ LA COSA

El pelotero profesional cubano conocido como Bicho Pedroso, fue contratado por la estación de radio portorriqueña WAPA como cantante para un programa diario de tangos. Lo curioso es que en otra ocasión de estancia en Venezuela, un murciélago le arrebató un cigarro de la boca.

SIN FALTAS DE ORTOGRAFÍA.

Un curioso libro se publicó en alemán bajo el título de “Aviso a los espectadores de los torneos de ajedrez”. Todas sus páginas estaban en blanco, excepto una que decía: HALT´S MAUL que significa: “Mantenga la boca cerrada”. (A. Y.)

No hay comentarios:

Publicar un comentario