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3 feb. 2014

UN ANÓNIMO Y UN COMENTARIO



En estos cinco años del blog “¡Ay, vecino!” no hemos dado crédito a ningún mensaje anónimo. Desde el primer trabajo me di a la tarea de contar anécdotas, cosas amenas o curiosas que quedaron en el olvido, semblanzas de personas afines y a veces lo que ocurre tras la noticia y no ha salido a la luz pública o se quedó en el tintero del dibujante que soy.
En fin, cambiar impresiones como si estuviéramos conversando en casa –tacita de café por medio--entre amigos o vecinos.
En este caso hago una excepción, pues el remitente estampó su firma al pie del mismo y por tanto, si se identificó, tengo el derecho y el placer de contestar el ANÓNMO por la misma vía, ya que se refiere al trabajo “¿De donde son los Uranga?” publicado en octubre 2012. (Adjunto la caricatura personal que realizamos hace más de 55 años al torrero del faro de Maisí, René Uranga)
El trabajo publicado por el semanario PALANTE se refería a una familia, un lugar, un hecho, a tener en cuenta entre tantas de las situaciones extremas en que nuestro pueblo ha tenido y aún tiene o tendrá que afrontar en situaciones jocosas o difíciles, con la voluntad férrea y el carácter alegre del cubano.
En el Noveno Congreso de la UPEC a mediados del pasado año, se plantearon enojosas situaciones relacionadas con la prensa cubana, bajo el acápite de combatir el “secretismo” y la “autocensura”, entre otras situaciones donde a veces hemos caído bajo el falso criterio de no ofrecerle armas al enemigo. Tras los acontecimientos derivados del caso del “contratista” estadounidense Snowden y el espionaje global a que estamos sometidos tirios y troyanos. ¿Qué argumento podría esgrimirse?
Aquí va pues, el sentido texto recibido, conservando incluso la ortografía del dolido.
ANONIMO
Parece mentira que su hija estuviera frente al faro y por vivir en Miami no la dejaran entrar a la casa donde nació (la casa del Faro) conocí personalmente a su esposa Nieve y sus hijos, todos nacidos en Maisí, trabaje muchos años en la estación Meteorológica de Maisí, donde esa familia me mato mucha hambre pues el suministro de alimento era pésimo en nuestra estación. Gracias Nieves Terrero y que René descanse en paz.
Francisco Abella

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