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7 dic. 2014

LA CUADRATURA DEL CIRCO



Cuentan que el arte chino de la acrobacia conocida por “Las cien diversiones” es tan antiguo que data de la dinastía Han hace casi dos mil años. Al combinar música y danza, constituía la principal forma de entretenimiento en las clases dominantes. A mi no me lo crean sino al escritor Zang Heng (78-139 d. C); argumento reforzado con la pintura sobre piedra de la época--aquí representada--que refleja una combinación entre danza tradicional y un número acrobático.
Con el tiempo esto se complica al surgir la palabra circo para definir el escenario donde se representan estas actividades: Unos aseguran que el vocablo viene de la figura geométrica conocida por círculo y ponen de ejemplo los antiguos circos romanos donde se enfrentaban hombres con fieras y viceversa. Otro buen ejemplo serán los ruedos taurinos, lidia que aún se practica en algunos países bajo el atronador ¡OLEEEEEEEEEEEEEE! de la fanaticada. La obra del pintor Goya también dejó plasmada esta actividad y más acá en el tiempo, las primeras peleas de boxeo se celebraban en espacios similares, de ahí que al actual cuadrilátero aún se le llame ring.
Pero esa es una versión, la otra se le atribuye el circo a la famosa hechicera Circe de la cual nos hablara Homero en su “Odisea” y como constancia ofrecemos una reproducción del grabado firmado por Gaspar D´Isaac en el siglo XVII, que se explica así: “..Circe convirtiendo en puercos a los compañeros de Ulises…” Y he aquí tal vez el origen de que los actos de magia sean considerados también dentro de las actividades circenses, pues el Circo Moderno según mi apreciación personal tiene otros orígenes. Veamos:
Estudiosos del tema plantean que fue inventado por Philip Astley en Half-penny Hatch, Londres, en 1768, al descubrir que, cuando alguien galopa de pie en círculo, la fuerza centrífuga le ayuda a conservar el equilibrio, Con esto no hacía más que reafirmar una tradición que ya existía desde el siglo XVIII.
Pero un caballista no basta para completar un circo. Muy pronto acróbatas, caballistas, trapecistas, domadores, contorsionistas y malabaristas, se unen para actuar entorno a una pista circular, pues no se consideraban interpretes artísticos sino atletas realizando proezas físicas de forma muy personal, a la que pronto se sumó un comodín—heredero del bufón cortesano-- figura que a la larga resultó emblemática: El clown o payaso.
Como se puede apreciar, al principio hubo cierto rechazo a los números de magia donde los espectadores alrededor del ruedo pudieran comprobar que en su actuación no había truco alguno.
De aquellos primitivos dramas ecuestres o hipodramas se pasó a la pantomima. Posiblemente poco se sepa de que el primer clown famoso lo fue Tudor Hill (1864-1921) quien se destacó en el Nouveau Cirque de París aquí representado en el afiche promocional adjunto, aunque en realidad su nombre artístico “Foottit” no brilló solo sino en pareja con otro payaso que, por el color de su piel apodaron en París “Chocolate”. Lo curioso del caso es que se trataba del cubano Rafael Padilla (1869-1917) y sus actuaciones se caracterizaron por el contraste entre la reverencia de uno y la bufonada del otro, así como la utilización adecuada del maquillaje.
Con el tiempo el circo no solo creció en tamaño, sino que abarcó nuevas y emocionantes atracciones: Recordemos al famoso escapista Harry Houdini, así como los domadores y sus fieras, las  rarezas biológicas conocidas por frikis al estilo de la mujer barbuda, o el elefante enano, así como los imprescindibles actos de magia. Es esta la etapa de los grandes circos norteamericanos, como “Ringling Bros”. más tarde el “Barnum & Bailey”, y los cubanos “Pubillones” o “Santos y Artigas”,-estos últimos patrocinadores que también incursionaron en la primeras décadas del siglo XX en los balbuceantes intentos cinematográficos autóctonos.
Como vemos, no siempre estos números de prestidigitación requerían de enormes escenarios circulares sino que podían adaptarse a otros más íntimos donde el detalle, la ilusión, y el escamoteo resultaban mucho más impactantes.
Lamentablemente siendo tan populares, variados y sobre todo imprescindibles para niños y jóvenes, estos números están casi ausentes de nuestras propuestas mágicas en teatros y televisión.
Concluyo reproduciendo una noticia bastante fresca y estimulante: la sorpresa que nos dieron los ilusionistas cubanos, Lucía y Sixto pertenecientes al Circo Nacional de Cuba quienes conquistaron el premio “Grulla de Bronce” en el 11º Festival Internacional de Artes Acrobáticas en la Ciudad China de Wuhan, provincia de Hebel, reconocido como uno de los más importantes del orbe. Desde su entrada a la pista el dúo acaparó la ovación del público con el número Quick Change (cambio rápido de vestuarios). Y me pregunto: --¿En qué categoría artística cabe este número?, ¿Acaso son malabaristas, acróbatas, domadores, pantomimos, payasos, o--simples ilusionistas--como ellos mismos se presentaron?.
En un próximo trabajo quisiera reflexionar aun más sobre este tema pues el Mago Gardini con su proyecto “Sueños Mágicos” anuncia una nueva propuesta en el Teatro Apolo que promete ser impactante según mi opinión, pues se trata de una versión escénica del “El Camarón Encantado” uno de los dos cuentos que nuestro José Martí adaptó del francés Laboulaye para su extraordinaria revista “La Edad de Oro”. ¡Les deseo el mayor de los éxitos!.

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