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7 dic. 2014

UNA HISTORIETA SALUDABLE


La salud es belleza, amor, disfrute. Donde hay salud surge la alegría e irrumpe la risa. La educación física y el deporte también tienden a lograr una mente sana en un cuerpo sano.
Al triunfo de la Revolución el estado de la salubridad pública en Cuba resultaba crítico y asimétrico, sobre todo en lo referido a la medicina preventiva y rural; de ahí que uno de los programas del Moncada fuera revertir esa postura, lo que se programó a partir del Primero de enero de 1959 y a pesar del robo de cerebros practicado de inmediato, el proyecto triunfó con la aplicación de la Medicina Socializada. Premisa siempre fue nuestra solidaridad internacional en el campo del deporte, la educación y la salud. Alrededor de cincuenta años más tarde, el hermano pueblo haitiano recibió la mano amiga de nuestros primeros médicos por estos días de diciembre de 1998 ante la tragedia provocada por el huracán George.
Pero ahí no comenzó nuestra ayuda a los hermanos del Tercer Mundo, ni se detuvo después: Otros pueblos podrían sufrir similares catástrofes y un año más tarde, el 15 de noviembre de 1999, el Comandante en Jefe Fidel Castro inaugura la Escuela Latinoamericana de Medicina, donde se formarían cientos, miles de profesionales enrolados en ese enorme ejército de batas blancas que retornaron y continuarán regresando a los lugares más necesitados e intrincados de sus países respectivos con las armas de la sanidad en la mochila y la felicidad en la mirilla.
Mientras las botas mercenarias de otros ejércitos destruyen, invaden y matan alrededor de todo el mundo; nuestros soldados de la medicina y los voluntarios extranjeros creados en la Escuela Latinoamericana de Medicina son portadores de salud y vida.
Por esa razón en el 2009 quise homenajear el arribo a los diez años de la ELAM, y me di a la tarea de realizar una historieta titulada “Un ejército diferente” donde el color fuera uno de sus protagonistas principales, pues al referirse a la tropa de batas blancas cada viñeta debía ser completamente coloreada, y lo único que quedarían blancos fueran los uniformes de esos combatientes que se enfrentaban a las enfermedades.
La demanda editorial en aquel momento, y las condiciones poligráficas no permitían la realización del proyecto; por esa razón, el trabajo quedó inédito. Ahora nos arriesgamos a ponerlo a vuestra consideración en calidad de estreno.
Precisamente este paso al frente no podía quedar rezagado en estos momentos tan señalados, debido a la proliferación de una epidemia tan peligrosa como el ébola cuando una vez más nuestros heroicos soldados de la salud han dado el ejemplo ante el asombro del mundo para acudir—los primeros—en ayuda de los pueblos africanos víctimas del mortal enemigo. Pero ya no estamos solos: Un ejército diferente de batas blancas formado en la ELAM está y estará dispuesto también a decir: ¡PRESENTE!.

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