__________________________

__________________________

7 ene. 2015

MILAGRO DEL SIGLO XXI


Probablemente no exista en el mundo cristiano actual, quien desde su propia infancia tenga una idea exacta de los llamados Reyes Magos que, siguiendo la estrella milagrosa, llegaran a Belén para rendir tributo al recién nacido niño Jesús.
Lo mismo escribas sagrados como profanos se han encargado de representar esa estampa con lujo de detalles. En Cuba aún se venera en casi todos los hogares dicha efemérides, con ese montaje híbrido entre el nacimiento en el pesebre palestino y el arbolito nevado con guiños lumínicos en colores junto a la estrella-guía del trineo conducido por Santa Claus.
Lo digo por mi propia experiencia desde los lejanos días de infantil inocencia, hasta la actual senectud octogenaria; y es lógico que así ocurra, pues de ilusiones como esa se alimenta el espíritu humano que no tiene edad, pero siempre estará ansioso de amor y buenas intenciones en un mundo caótico, que nosotros mismos hemos creado consciente o inconscientemente.
Incluso, la leyenda misma se ha encargado de enredarnos en la madeja del misterio, pues según estudiosos del tema, entre ellos San Lucas, único evangelista que nos habla de dichos personajes, jamás se indicó el número de ellos, ni qué jerarquía ocupaban en la sociedad sino simplemente, que eran magos, venían del Oriente, y mucho menos se daban sus nombres verdaderos o si alguno de ellos fuese tal vez negro--es decir--abisinio.
Según Tertuliano, otro que se las sabía todas, dichos magos venían de Persia o de la Arabia Feliz—claro, no la actual devastada por guerras fratricidas--, además de otros doctos en la materia. Pero la patada a la lata la dio un estadounidense de nombre Lewis Wallace, quien afirmó la procedencia de los tres monarcas: Uno de Egipto, otro de Grecia y el tercero de la India. Desconozco el rumbo que tomaran los dos primeros, para llegar a Belén desde el Poniente.
Parece ser que San León fue quien rugió de alegría por primera vez, al comprobar que eran tres dichos magos piadosos, en atención a que eran tres los dones ofrecidos al niño Jesús de Nazareth.
Pero en lo que no coinciden todos es en la condición monárquica de dichos peregrinos, por más que la Biblia nos lo asegure, o que el pintor Luca Giordano los haya representado con sus coronas y otros atributos reales.
Por lo visto, si la representación literaria no ha podido ponerse de acuerdo en la verdadera imagen de ese momento histórico, tampoco podemos atribuírselo a las artes plásticas—cada una con sus subjetividades—y por eso ilustramos este trabajo con dos cuadros de pintores famosos.
Algunos vistieron a los caravanistas con trajes de caballeros venecianos del siglo XV. El propio Botticelli se encargó de incluir en la comitiva a algunos miembros de la familia Médicis; si no me creen, vayan a la Galería de los Uffizi en Florencia; y lógico, en dicha obra tampoco aparece un abisinio. Sin embargo en los cuadros dónde se representa la adoración de los Reyes en el pesebre, nunca falta alguno.
Tal vez la más completa de estas descripciones venga del sabio religioso Beda, quien emplea por primera vez los tres nombres famosos--Gaspar, Melchor y Baltazar--asegurando que el primero de ellos era un joven robusto y encarnado, Gaspar, mucho más viejo—unos 70 años, blanco en canas y luciendo espesa barba, mientras Baltazar, de rostro pardo y también barbudo, aparentaba unos cuarenta años. Describe también su vestimenta.
Algunos artistas los han mostrado cabalgando briosos corceles, aunque la mayoría prefirieron representarlos en caravanas de camellos atravesando el desierto. Otros especialistas en el tema han asegurado que Gustavo Doré,
fue quien más se acercó a la realidad de los hechos en su obra titulada “Los Magos guiados por la estrella”, aquí representada
A los que duden de todo lo expuesto, les aclaro que me tropecé con esta información durante una reciente visita al baúl de mis recuerdos y toparme con la revista española “Alrededor del Mundo” publicada el 5 de enero de 1905, exactamente hace 115 años.
Debemos aclarar que, en este sucinto viaje de un octogenario a sus sueños infantiles; no siempre lo solicitado en la cartica del día anterior, se correspondía con lo depositado en el escarpín colgado junto al arbolito de Navidad cada 6 de enero, por esos verdaderos Reyes Magos que fueron papá y mamá.
Antes de finalizar les brindo la parodia de un villancico que compuse por aquellos tiempos:
“Tres eran tres,
los tres Reyes Magos…
Tres eran tres,
y ninguno era vago”.
Ahora en serio: Lo que motivó esta quimérica descarga de antaño, se debe a un verdadero milagro del siglo XXI que acaba de producirse.
En primer lugar:
1) Que los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos hayan acordado el pasado 17 de diciembre reanudar las relaciones diplomáticas suspendidas desde hace más de medio siglo y que la potencia mundial reconozca su aberrante error histórico.
2) Que ese mismo día se haya materializado la devolución a Cuba de los tres héroes antiterroristas que quedaban aún injustamente presos en cárceles de los Estados Unidos.
3) Que a uno de ellos--Gerardo Hernández Nordelo-- condenado al absurdo jurídico de dos cadenas perpetuas más quince años, desde su encarcelamiento en 1998, jamás se le permitiera recibir la visita de su esposa Adriana Pérez a la cárcel.
4) Que cuando ese mismo día 17 se encontraran de nuevo en el aeropuerto, de La Habana, los tortolitos se abrazaron por primera vez tras 16 años de abstinencia y ella mostrara orgullosa su vientre fecundado, mientras él lo acariciara con cariño y orgullo.
5) Que ante la suspicacia de algunos y la sorpresa de todos, Gerardo reconociera entonces con su humor característico que, en silencio tuvo que ser y además, por control remoto.
6) Por último que, a las ocho y media de la mañana del día de hoy, 6 de enero de 2015, para sorpresa del pueblo de Cuba y del mundo entero, festejemos el nacimiento de una preciosa niña de casi ocho libras llamada Gema hija de Gerardo y Adriana, para regocijo de sus padres y de toda Cuba.
Si esto no es un verdadero milagro del Día de los Reyes Magos en este siglo XXI, que vengan Melchor, Gaspar y Baltasar a refutarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario