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14 jul. 2012

DÍMELO CANTANDO EN LAS TUNAS

Desde el mismo inicio del semanario PALANTE Y PALANTE, el 16 de octubre de 1961, se le prestó un especial interés al tema campesino y su más raigal expresión, la décima; en este caso la humorística, de larga tradición desde los tiempos de “gorriones y bijiritas”. Nadie más indicado para ello que sumar a Jesús Orta Ruiz, “El indio Naborí”, quien había labrado una fructífera labor poética y revolucionaria a lo largo de toda su vida.
La primer vez  que surge el nombre de “Dímelo Cantando” encabezando dicho espacio fue en el número 8  de (11-12-1961), donde Naborí logró aglutinar firmas tan reconocidas como Justo Vega, Chanito Isidrón, Marcelino Ortiz y Rodolfo Díaz Moya. Pero ese fue sólo el inicio; el objetivo era el de lograr la participación popular, y las puertas del tabloide se abrieron a decenas de decimistas desconocidos, surgidos de las entrañas del pueblo.
Recordamos algunos de aquellos colaboradores a partir de ese año y todo el 1962: No sabemos si eran repentistas, pero si repitentes como Gustavo Marrero, un chofer de guaguas convertido en el “Pintor de Jacomino”, Rogelio Alba Jinoria, y Aurelio Acuña del central Australia, por citar solo tres nombres.
La sección campesina, en la misma tónica del semanario, buscó siempre no repetirse, y Naborí logró impregnarle ese aire de renovación constante:.La transformación más radical surgió durante el año 1964, cuando agregó a la exclusividad del ”Dímelo Cantando” sus cuentos montunos, donde dio a conocer algunos tan simpáticos como “El viejo baldado”, “El caimán”, “La lavandera gratuita”, “El majá”,  “Matusalén guajiro”, ”La muela de Julián” etc..
Como si todos esos aportes fueran pocos, inició una nueva  sección titulada “Vivimos en Campo Alegre” donde incluía las controversias que bajo ese nombre Radio Rebelde  proponía a reconocidos bardos como Cecilio Pérez y Eugenio Morales con el acompañamiento del Dúo Espirituano,
o“El jabuco del Saber” cuestionando el origen de las palabras. Una de ellas que tocó dilucidar a la pareja de repentistas Orlando Vasallo y Fortín del Sol (Colorín). Ahí no pararon las iniciativas del mentor del “Dímelo Cantando”, recordemos que también se apoyó en el programa “Patria Guajira” de Justo Vega en Radio cadena Habana, para enfrentar al matrimonio de Minerva y Martín en disputas de género.
Hubo un tiempo en que sus múltiples obligaciones, tanto políticas como culturales lo alejan momentáneamente de su querido “Dímelo Cantando” palantero, razón por la cual el entonces director de la publicación, Joaquín G, Santana me encarga hacer contacto con el investigador y folklorista villareño Samuel Feijóo –ambos también poetas--. Y convencerlo para que asumiera la responsabilidad de mantener vivo el popularísimo y especializado perfil campesino de dicha página.
Mucho ayudó su especial sentido del humor; y la página, al cambiar de facilitador también lo hizo de título, pues a partir de la edición No.22  (23-3-1967) tomó el nombre de “Saber Guajiro”, más didáctica que la anterior, pero sin perder sus rurales raíces.
Lamentablemente Feijóo sólo pudo mantenerla durante seis meses, pues desde el mes de agosto de ese año dejó de publicarse.
De ahí que, durante unos años tuvimos que prescindir de la valiosa colaboración de ambos e irremplazables maestros. Por suerte nos había caído no del cielo, sino de Guanajay,  Leopoldo Rivero  Martínez, un modesto y desconocido bardo  que tras su sencilla y noble apariencia, escondía un talento exquisito y una voluntad férrea, pues contra viento y marea mantuvo viva la llama de la decima en el semanario bajo el supuesto nombre de Martín Proletario.
Se caracterizó por mantener también una voluminosa correspondencia gracias a sus habilidades para escudriñar en el conocimiento humano y proponer en espinelas preguntas de todo tipo. Recordemos su primera pregunta en serie “¿Dónde está el error?”  a la que siguió “Sea usted  Sherlock Holmes”; cuando se le perdió la lupa y se le encendió la pipa se le ocurrió “Captúrelo usted mismo”, y por último, otra saga en el colmo del desatino, cuando le preguntaba al lector “¿Dónde está el disparate?” Veamos una de estas incógnitas::
El crimen fue la razón
de su imperio lujurioso
Fue un cobarde, fue un tramposo
Y un idiota de ocasión.
Este monstruo fue Nerón,
El hijo de Mesalina,
Que fue también asesina,
Coqueta, ruín y chismosa;
Una intrigante ardorosa
Con la embriaguez de la inquina.
Incendiario y avariento,
Rapaz, inculto y odioso;
Fue siempre cruel, envidioso,
Y un criminal cien por ciento.
Aquí termina este cuento
Al vuelo de una paloma;
Anota, lector y toma
Esta historia denigrante,
Porque ya escribí bastante
De aquella bestia de Roma.
Martín Proletario
Para los que hayan quedado en la duda, le aclaramos que el disparate reside en que la madre de Nerón era Agripina no Mesalina.
Al asumir la dirección de la publicación en el verano de 1970 una de mis mayores preocupaciones era la de revivir el “Dímelo Cantando”, y providencialmente una llamada telefónica de larga distancia  me renovó las esperanzas.
Desde Santa Clara  el colega Aldo Isidrón del Valle, visiblemente preocupado me planteaba la situación de su tío Chanito Isidrón, quien en su tiempo fuera el Príncipe del Punto Cubano, estaba jubilado desde hacía varios años, pero más lúcido que nunca, y esperando .por alguna propuesta reivindicadora de su arte inagotable.
Inmediatamente me puse en contacto con Chanito. Conté también con la anuencia del propio Indio Naborí y  del entonces Viceministro de Educación Dr. Raúl Ferrer, tres que cojeaban del mismo pie forzado..
Fueron años inolvidables en los cuales coordinamos las acciones con la  dirección de la ANAP. A los desvelos de Pepe Ramírez, su Presidente-fundador por mantener ese entusiasmo, se debe el lanzamiento de la convocatoria al Concurso anual “La Transformación en el Campo”. La presidencia del jurado siempre recayó en el joven-octogenario Chanito Isidrón.
Fuimos invitados a participar en la Jornada Cucalambeana  para dar a conocer los tres  primeros premios del certamen, y cuando la  delegación de PALANTE junto con Chanito pisó  por primera vez  El Cornito de Las Tunas, en julio de ese año. Fui entonces testigo presencial de un fenómeno increíble:
Todos iban a la cabaña que ocupábamos el poeta y yo, a cualquier hora del día o de la noche para saber si era verdad que no se había muerto; otros habían oído decir que estaba en el Norte, así como muchos más cuentos de camino. No pocas décimas salidas de su extraordinario sentido del humor, surgieron como consecuencia de estas muestras de cariño y desinformación.
Una pareja que impuso su calidad poética en aquellos tiempos fue la formada por los espirituanos  Bernardo Amador Yunes (Nano), y Luis Compte Cruz, asiduos colaboradores. Sería injusto no mencionarlos.
Cada año se repetían dichos encuentros, pero algo especial ocurrió durante la Jornada Cucalambeana en el verano de 1978. Se celebraba el 35º. Aniversario de la primera transmisión de la emisora MIL DIEZ que contaba con el programa de radio más popular del momento “Dímelo Cantando” el cual se transmitía diariamente hasta su brutal clausura por el régimen de facto.
A partir de entonces más nunca se oyeron las populares propuestas del folclor rural que difundía la emisora. Pues bien, treinta y cinco años después, durante aquellos cuatro días inolvidables, en el parque Vicente García, y por las ondas de radio VICTORIA, los protagonistas de aquellas antológicas transmisiones hicieron las delicias del pueblo tunero.
En esta tira aparecen algunos de aquellos veteranos poetas y músicos de  ése típico programa campesino:.
Pero nadie más autorizado que Jesús Orta Ruiz, uno de aquellos protagonistas podía rememorar tan memorable acontecimiento. A continuación reproducimos las palabras. del Indio Naborí, también tomadas del PALANTE No. 41 publicado el 21 de julio de 1978.
“…En el 35º. Aniversario de la Radio Emisora MIL DIEZ, heraldo de las legítimas demandas populares, hay que reconocer cómo los orientadores marxistas de su programación se interesaban por mantener y desarrollar las manifestaciones de la cultura popular, donde tienen, innegablemente un sitio la música y la poesía de nuestros campos, así como esa  inagotable veta de buen humor que caracteriza a nuestro pueblo. (…) Ambas expresiones del genio de nuestras masas se mancomunaban en aquel famoso programa campesino que la MIL DIEZ presentaba en su horario estelar nocturno, bajo el gracioso y verbal título “Dímelo Cantando”. A éste, el locutor añadía los siguientes gustos y atributos: “…el programa nacional que instruye mientras deleita…(…) Las secciones del espacio se dividían en motivos de ingenio como los pies forzados y las adivinanzas, motivos didácticos (respuestas cantadas a preguntas de los oyentes) y motivos humorísticos como los “Sordos de cañón”, interpretados por Chanito y Eloy Romero, así como la pareja matrimonial “Pantaleón y Dorotea” protagonizada por Isidrón y Radeunda Lima. (…) La variedad del programa consistía en ligar estas expresiones de buen humor, con elementos líricos que se ofrecían especialmente en las controversias, donde no faltaban como salpicaduras necesarias las notas de protesta social. (…) De ahí que el semanario PALANTE haya querido perpetuar el recuerdo de aquel programa, uno de los más escuchados y queridos en la historia de nuestra radiodifusión, creando una sección con el mismo nombre y objetivos de “…instruir y divertir a través de la décima criolla…” con sus características tradicionales, especialmente aquellas que coinciden con el espíritu humorístico de esta publicación..”.
Al acercarnos al nonagésimo aniversario del nacimiento de Jesús Orta Ruiz, el próximo 30 de septiembre, hemos querido recopilar estas memorias de su paso por nuestra publicación, que solo es una ínfima parte de su obra lírica dedicada al  humorismo criollo. Su monumental herencia artística es tan abarcadora que sería imposible encasillarlo en un solo género.
 (Estas notas pertenecen a un  trabajo mucho más amplio que le fue entregado a la hija del, “Indio Naborí” Alba Orta Pérez,.durante el coloquio interactivo celebrado en Las Tunas con motivo de celebrarse el próximo 30 de septiembre el 90º. aniversario de su nacimiento).

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