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19 abr 2013

UNA VICTORIA MÁS A CELEBRAR


Hoy, 16 de abril Día del Miliciano, me levanté ansioso para enterarme de las últimas noticias sobre la victoria de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela en las urnas y preocupado por la intentona-–a todas luces golpista--de la derecha fascistoide.
Recordaba entonces aquellos días también gloriosos hace 52 años, cuando nuestro pueblo se vistió de miliciano y socialista, para jugarse el futuro en las arenas de Playa Girón, con las armas en la mano frente al Imperio y sus “cocineros”.
En particular, yo era miliciano por partida doble: Hacía guardias en el periódico "EL MUNDO" de Virtudes y Aguila, pero también en las plantas de radio de la Agencia "Prensa Latina", situadas en el Wajay y Cuatro Caminos. Ocupaba en la agencia de noticias la plaza de dibujante desde el otoño de 1959, a escasos tres meses de su fundación el 16 de junio de ese mismo año.
La institución surgió como una necesidad de nuestra Revolución desde sus inicios, para enfrentar el terrorismo mediático del Imperio a través de sus instrumentos de entonces: la AP, la UPi, la SIP, Radio Swam y hasta la OEA, lo que se puso en evidencia con la Operación Verdad.
Inspirada por el Che, su director-fundador también argentino --Jorge Ricardo Masetti--se dio a la tarea de organizar la oficina de noticias con la ayuda de sus más cercanos colaboradores, entre ellos Rodolfo Walsh, por entonces al frente de los Servicios Especiales, departamento en el cual yo fui ubicado.
A comienzos de 1960 se fueron estableciendo las primeras corresponsalías, fundamentalmente en México y otros ocho países latinoamericanos. La propuesta para Río de Janeiro resultó la más complicada de todas.
Según el propio Walsh es que sabemos lo ocurrido, pues lo describió en el prólogo del libro de Masetti “Los que luchan y los que lloran”. Y cito:
“…Las dificultades que surgieron eran tan absurdas, que no tenían explicación dentro del marco idílico de la libertad de prensa, la libre competencia y otras fantasías. (…) La burocracia brasileña es la más imaginativa que he conocido, siempre faltaba algo, una coma, un sello, hasta un análisis de orine o una muestra de sangre. La maquinaria gubernamental chorreaba corrupción y demora en proporciones kafkianas. (…) Las dificultades de índole administrativas explican algunos de los inconvenientes de la labor periodística de PL en Brasil. Durante el gobierno de Juscelino Kubitschek, la policía le hizo, en cierta manera, la guerra psicológica a José Prado Laballós, entonces corresponsal-jefe de la oficina en Río.(…) contra Prado se había iniciado un decreto de expulsión del país, trámite que culminó en el período de Janio Quadros y que más tarde el ejecutivo dejó sin efecto…”
Precisamente, acabo de presentar al personaje del cual quería referirme en esta semblanza: José Prado, periodista cubano miembro del equipo fundador de la agencia. Además de las virtudes demostradas como responsable de la oficina carioca, desplegó también su talento y personalidad en el quinto piso del edificio de 23 y N en el Vedado, donde radicaba la redacción central.
Allí conocí a este experimentado colega, que agregaba a su profesionalidad y entrega, un carácter campechano. A menudo en nuestros fraternales encuentros Prado me solicitaba que le hiciera una caricatura personal como recuerdo. Un buen día me encontró de venas y la hice un boceto que reciprocó con una estruendosa carcajada, para terminar con el abrazo agradecido.
En el otoño de 1961 pasé al semanario PALANTE Y PALANTE, pero cada vez que nos encontrábamos, aquella caricatura era el tema central de su conversación. Sobre todo algunos años después cuando se me acercó para decirme: --Blanquito, tengo algo que contarte. ¿Te acuerdas de la caricatura que me hiciste? Con mucho pesar he tenido que descolgar el cuadro de la pared, porque mi pequeña hija Vicky llora, riñe y patalea cuando lo ve, pues dice que ése tipo tan feo no es su papi.
La obra según su propia confesión, terminó oculta en una de las gavetas del escaparate, bastante lejos del alcance de aquella pequeña MAFALDA.
Tras la confesión, ambos compartimos risas cómplices y nos separamos con otro fuerte abrazo de despedida
Ha pasado el tiempo, nos tropezamos a cada rato en el barrio donde vivíamos ya jubilados, pero lamentablemente José Prado falleció hace poco tiempo y yo, sin enterarme en ese momento.
De su deceso se habló en el último aniversario de "PRENSA LATINA" celebrado en junio del pasado año. Un hijo suyo, presente en el acto de confraternidad entre nuevos y viejos miembros de la agencia, se me acercó para decirme que aquella caricatura que le hice a su padre aún existía y aunque al casarse se separó del hogar paterno, el dibujo se guardaba allí como una reliquia familiar.
Ni tardo ni perezoso me dirigí al apartamento de los Prado en la calle Serrano esquina a Santa Emilia, muy cerca de mi actual morada. Pero en aquella ocasión, por mucho que se buscó no se pudo hallar ni por su esposa ni por su hija, aunque me aseguraron que debía estar en algún rincón de la casa. De eso hace casi un año.
Volviendo a mis recuerdos del comienzo: En el día de hoy, una llamada de Vicky –su hija--me sorprende para aclararme que la caricatura había aparecido y esperaban por mí.
Raudo mi hija y yo nos dirigimos a dicha casa y, efectivamente, tanto Silvia Ramírez, la esposa de José Prado, como su hija María Victoria, de los mismos apellidos, me esperaban con la pequeña cartulina en las manos.
Lo curioso de este encuentro es que Vicky nació estando su padre de servicio en la corresponsalía de Brasil, mientras se desarrollaban los combates en las arenas de Playa Girón. Y al preguntarle su esposa Silvia vía telefónica, cómo ponerle a la niña, el respondió de inmediato: ¡Victoria, en honor a la Victoria de Girón!
Al entregarme el dibujo original, para hacerle una copia, aquella bebita que llegó a odiarme por la imagen humorística de su progenitor, hoy se alegra de compartir conmigo la satisfacción de recordarlo, con un abrazo tan fuerte como el que su padre me propició al descubrir que una buena caricatura se parece más que una foto al modelo, ya que al no posar, refleja su verdadero carácter.
Sea pues ésta remembranza, mi modesto presente a María Victoria Prado Ramírez cuando el próximo día 20 de abril arribe a sus 52 años de edad. ¡FELICIDADES!.


14 jul 2012

JORNADA, POR TODO LO ALTO

Apenas silenciados los tambores del San Juan camagüeyano el pasado 27 de junio, el jolgorio de las tradiciones campesinas se apoderó del vecino territorio de Las Tunas con la celebración de la XLV Jornada Cucalambeana; un gigantesco guateque digno de recordar, pues hoy más que nunca reverdece el homenaje al bardo Juan Cristóbal Nápoles Fajardo “El Cucalambé”, lo cual coincide con los noventa del inspirador de dicha celebración, Jesús Orta Ruiz, EL indio Naborí, y los cincuenta de la salida al aire del programa más añejo de la Televisión Cubana “Palmas y Cañas”. 
Como si todas estas joyas de la antigüedad fueran pocas. Recientemente--hace apenas dos meses--el internacionalismo Cubadisco 2012 dedicado este año a la guitarra se declaró al repentismo cubano como patrimonio intangible de la nación.
Acudimos pues a una fiesta bien grande y tangible que salió del bucólico sitial de El  Cornito para extenderse como un tsunami de pueblo por calles, y plazas de la ciudad en un adelanto a las Olimpiadas de Londres con un maratón cultural de 44 actividades en solo cinco días.
Y como en la variedad está el gusto, ellas se repartieron entre peñas, coloquios, exposiciones, debates, audiovisuales, cabalgatas, concursos, ferias, espectáculos infantiles, bailables, canturías --y risas, muchas risas--, para finalizar con la gala en el gran guatecazo del Cornito donde a las doce de la noche de este primero de julio se recordó una vez más la llegada al mundo del bardo tunero.
Debemos aclarar que la página campesina nuestra fue bautizada “Dímelo Cantando” también por el propio Naborí desde sus primeras ediciones en el otoño de 1961, --es decir hermana mayor-- cinco años antes que la Cucalambeana.
El humorismo gráfico, también hermano gemelo de la décima desde las raíces mismas de nuestra idiosincracia, estuvo representado en esta semana tunera por exposiciones de los palanteros invitados, que comenzó con “El Cafetazo Especial” de Narciso y Blady en los abarrotados portales del Café Bohemio.
Al día siguiente la pareja de los Blanco (padre e hijo) dio pollona con la titulada “Doble Blanco” en la Casa de la Prensa, y con posterioridad, el trinitario Ramsés, reverdeció una vez más la caricatura desde el vestíbulo de Radio Venceremos con su propuesta “El que a buen árbol se arrima”. El meneo del trazo juguetón concluyó con una muestra colectiva, nada menos que en la acogedora heladería “Las Copas” La originalidad del evento vino en barquillo pues el brindis se hizo con una ensalada de fresa y chocolate.
Inolvidables resultaron estas actividades, matizadas por jocosas controversias entre artistas de gran pegada como Tomasita Quiala y Emiliano Sardiñas. Si la sangre no llegó al río fue gracias a que el Primo (Víctor Rojas) los separó, para que el Cabo Pantera (Angel Rémy) o Flores --el policía-caricaturista o viceversa--, no tuvieran que llevárselos presos.
También de lujo fue el soporte musical con grupos como el Quinteto Criollo, que nos hizo recordar a nuestros hermanos villareños Pedro Méndez y los colegas del MELAÍTO o a Chaflán, cuando éste último iba del chiste a la muela o viceversa, con solo quitarse o ponerse el sombrero. 
A propósito, los sombreros de yarey con que coronaron a los participantes, debemos quitárnoslos ante el esfuerzo, la voluntad y los éxitos alcanzados por los jóvenes anfitriones del “Balcón del Humor”,--grafi-sección fija del periódico local—encabezados por Antonio Medina Segura (Antoms) y su compañera María Sao Rodríguez (MdA). Quienes promocionan a un entusiasta grupo de artistas noveles con indiscutible calidad, entre los que se hallan futuros diamantes en bruto del pincel, pero aún alumnos de educación primaria.
Regresamos a la capital con los bultos repletos de recuerdos y entusiasmo en un Yutong refrigerado donde se improvisó la controversia humorística más larga del mundo--no en su dimensión temporal, sino espacial--pues se extendió por más de 400 kilómetros.


En ella participaron voluntariamente los trovadores Orestes Pérez, Arnaldo Figueredo, Víctor Rojas Hernández, y Tomasita Quiala, entre otros a quienes pedimos disculpas, pues sus respectivos nombres se nos escaparon por las ventanillas abiertas de nuestra senectud.

DÍMELO CANTANDO EN LAS TUNAS

Desde el mismo inicio del semanario PALANTE Y PALANTE, el 16 de octubre de 1961, se le prestó un especial interés al tema campesino y su más raigal expresión, la décima; en este caso la humorística, de larga tradición desde los tiempos de “gorriones y bijiritas”. Nadie más indicado para ello que sumar a Jesús Orta Ruiz, “El indio Naborí”, quien había labrado una fructífera labor poética y revolucionaria a lo largo de toda su vida.
La primer vez  que surge el nombre de “Dímelo Cantando” encabezando dicho espacio fue en el número 8  de (11-12-1961), donde Naborí logró aglutinar firmas tan reconocidas como Justo Vega, Chanito Isidrón, Marcelino Ortiz y Rodolfo Díaz Moya. Pero ese fue sólo el inicio; el objetivo era el de lograr la participación popular, y las puertas del tabloide se abrieron a decenas de decimistas desconocidos, surgidos de las entrañas del pueblo.
Recordamos algunos de aquellos colaboradores a partir de ese año y todo el 1962: No sabemos si eran repentistas, pero si repitentes como Gustavo Marrero, un chofer de guaguas convertido en el “Pintor de Jacomino”, Rogelio Alba Jinoria, y Aurelio Acuña del central Australia, por citar solo tres nombres.
La sección campesina, en la misma tónica del semanario, buscó siempre no repetirse, y Naborí logró impregnarle ese aire de renovación constante:.La transformación más radical surgió durante el año 1964, cuando agregó a la exclusividad del ”Dímelo Cantando” sus cuentos montunos, donde dio a conocer algunos tan simpáticos como “El viejo baldado”, “El caimán”, “La lavandera gratuita”, “El majá”,  “Matusalén guajiro”, ”La muela de Julián” etc..
Como si todos esos aportes fueran pocos, inició una nueva  sección titulada “Vivimos en Campo Alegre” donde incluía las controversias que bajo ese nombre Radio Rebelde  proponía a reconocidos bardos como Cecilio Pérez y Eugenio Morales con el acompañamiento del Dúo Espirituano,
o“El jabuco del Saber” cuestionando el origen de las palabras. Una de ellas que tocó dilucidar a la pareja de repentistas Orlando Vasallo y Fortín del Sol (Colorín). Ahí no pararon las iniciativas del mentor del “Dímelo Cantando”, recordemos que también se apoyó en el programa “Patria Guajira” de Justo Vega en Radio cadena Habana, para enfrentar al matrimonio de Minerva y Martín en disputas de género.
Hubo un tiempo en que sus múltiples obligaciones, tanto políticas como culturales lo alejan momentáneamente de su querido “Dímelo Cantando” palantero, razón por la cual el entonces director de la publicación, Joaquín G, Santana me encarga hacer contacto con el investigador y folklorista villareño Samuel Feijóo –ambos también poetas--. Y convencerlo para que asumiera la responsabilidad de mantener vivo el popularísimo y especializado perfil campesino de dicha página.
Mucho ayudó su especial sentido del humor; y la página, al cambiar de facilitador también lo hizo de título, pues a partir de la edición No.22  (23-3-1967) tomó el nombre de “Saber Guajiro”, más didáctica que la anterior, pero sin perder sus rurales raíces.
Lamentablemente Feijóo sólo pudo mantenerla durante seis meses, pues desde el mes de agosto de ese año dejó de publicarse.
De ahí que, durante unos años tuvimos que prescindir de la valiosa colaboración de ambos e irremplazables maestros. Por suerte nos había caído no del cielo, sino de Guanajay,  Leopoldo Rivero  Martínez, un modesto y desconocido bardo  que tras su sencilla y noble apariencia, escondía un talento exquisito y una voluntad férrea, pues contra viento y marea mantuvo viva la llama de la decima en el semanario bajo el supuesto nombre de Martín Proletario.
Se caracterizó por mantener también una voluminosa correspondencia gracias a sus habilidades para escudriñar en el conocimiento humano y proponer en espinelas preguntas de todo tipo. Recordemos su primera pregunta en serie “¿Dónde está el error?”  a la que siguió “Sea usted  Sherlock Holmes”; cuando se le perdió la lupa y se le encendió la pipa se le ocurrió “Captúrelo usted mismo”, y por último, otra saga en el colmo del desatino, cuando le preguntaba al lector “¿Dónde está el disparate?” Veamos una de estas incógnitas::
El crimen fue la razón
de su imperio lujurioso
Fue un cobarde, fue un tramposo
Y un idiota de ocasión.
Este monstruo fue Nerón,
El hijo de Mesalina,
Que fue también asesina,
Coqueta, ruín y chismosa;
Una intrigante ardorosa
Con la embriaguez de la inquina.
Incendiario y avariento,
Rapaz, inculto y odioso;
Fue siempre cruel, envidioso,
Y un criminal cien por ciento.
Aquí termina este cuento
Al vuelo de una paloma;
Anota, lector y toma
Esta historia denigrante,
Porque ya escribí bastante
De aquella bestia de Roma.
Martín Proletario
Para los que hayan quedado en la duda, le aclaramos que el disparate reside en que la madre de Nerón era Agripina no Mesalina.
Al asumir la dirección de la publicación en el verano de 1970 una de mis mayores preocupaciones era la de revivir el “Dímelo Cantando”, y providencialmente una llamada telefónica de larga distancia  me renovó las esperanzas.
Desde Santa Clara  el colega Aldo Isidrón del Valle, visiblemente preocupado me planteaba la situación de su tío Chanito Isidrón, quien en su tiempo fuera el Príncipe del Punto Cubano, estaba jubilado desde hacía varios años, pero más lúcido que nunca, y esperando .por alguna propuesta reivindicadora de su arte inagotable.
Inmediatamente me puse en contacto con Chanito. Conté también con la anuencia del propio Indio Naborí y  del entonces Viceministro de Educación Dr. Raúl Ferrer, tres que cojeaban del mismo pie forzado..
Fueron años inolvidables en los cuales coordinamos las acciones con la  dirección de la ANAP. A los desvelos de Pepe Ramírez, su Presidente-fundador por mantener ese entusiasmo, se debe el lanzamiento de la convocatoria al Concurso anual “La Transformación en el Campo”. La presidencia del jurado siempre recayó en el joven-octogenario Chanito Isidrón.
Fuimos invitados a participar en la Jornada Cucalambeana  para dar a conocer los tres  primeros premios del certamen, y cuando la  delegación de PALANTE junto con Chanito pisó  por primera vez  El Cornito de Las Tunas, en julio de ese año. Fui entonces testigo presencial de un fenómeno increíble:
Todos iban a la cabaña que ocupábamos el poeta y yo, a cualquier hora del día o de la noche para saber si era verdad que no se había muerto; otros habían oído decir que estaba en el Norte, así como muchos más cuentos de camino. No pocas décimas salidas de su extraordinario sentido del humor, surgieron como consecuencia de estas muestras de cariño y desinformación.
Una pareja que impuso su calidad poética en aquellos tiempos fue la formada por los espirituanos  Bernardo Amador Yunes (Nano), y Luis Compte Cruz, asiduos colaboradores. Sería injusto no mencionarlos.
Cada año se repetían dichos encuentros, pero algo especial ocurrió durante la Jornada Cucalambeana en el verano de 1978. Se celebraba el 35º. Aniversario de la primera transmisión de la emisora MIL DIEZ que contaba con el programa de radio más popular del momento “Dímelo Cantando” el cual se transmitía diariamente hasta su brutal clausura por el régimen de facto.
A partir de entonces más nunca se oyeron las populares propuestas del folclor rural que difundía la emisora. Pues bien, treinta y cinco años después, durante aquellos cuatro días inolvidables, en el parque Vicente García, y por las ondas de radio VICTORIA, los protagonistas de aquellas antológicas transmisiones hicieron las delicias del pueblo tunero.
En esta tira aparecen algunos de aquellos veteranos poetas y músicos de  ése típico programa campesino:.
Pero nadie más autorizado que Jesús Orta Ruiz, uno de aquellos protagonistas podía rememorar tan memorable acontecimiento. A continuación reproducimos las palabras. del Indio Naborí, también tomadas del PALANTE No. 41 publicado el 21 de julio de 1978.
“…En el 35º. Aniversario de la Radio Emisora MIL DIEZ, heraldo de las legítimas demandas populares, hay que reconocer cómo los orientadores marxistas de su programación se interesaban por mantener y desarrollar las manifestaciones de la cultura popular, donde tienen, innegablemente un sitio la música y la poesía de nuestros campos, así como esa  inagotable veta de buen humor que caracteriza a nuestro pueblo. (…) Ambas expresiones del genio de nuestras masas se mancomunaban en aquel famoso programa campesino que la MIL DIEZ presentaba en su horario estelar nocturno, bajo el gracioso y verbal título “Dímelo Cantando”. A éste, el locutor añadía los siguientes gustos y atributos: “…el programa nacional que instruye mientras deleita…(…) Las secciones del espacio se dividían en motivos de ingenio como los pies forzados y las adivinanzas, motivos didácticos (respuestas cantadas a preguntas de los oyentes) y motivos humorísticos como los “Sordos de cañón”, interpretados por Chanito y Eloy Romero, así como la pareja matrimonial “Pantaleón y Dorotea” protagonizada por Isidrón y Radeunda Lima. (…) La variedad del programa consistía en ligar estas expresiones de buen humor, con elementos líricos que se ofrecían especialmente en las controversias, donde no faltaban como salpicaduras necesarias las notas de protesta social. (…) De ahí que el semanario PALANTE haya querido perpetuar el recuerdo de aquel programa, uno de los más escuchados y queridos en la historia de nuestra radiodifusión, creando una sección con el mismo nombre y objetivos de “…instruir y divertir a través de la décima criolla…” con sus características tradicionales, especialmente aquellas que coinciden con el espíritu humorístico de esta publicación..”.
Al acercarnos al nonagésimo aniversario del nacimiento de Jesús Orta Ruiz, el próximo 30 de septiembre, hemos querido recopilar estas memorias de su paso por nuestra publicación, que solo es una ínfima parte de su obra lírica dedicada al  humorismo criollo. Su monumental herencia artística es tan abarcadora que sería imposible encasillarlo en un solo género.
 (Estas notas pertenecen a un  trabajo mucho más amplio que le fue entregado a la hija del, “Indio Naborí” Alba Orta Pérez,.durante el coloquio interactivo celebrado en Las Tunas con motivo de celebrarse el próximo 30 de septiembre el 90º. aniversario de su nacimiento).

23 jun 2012

LA PROFUNDIDAD DE POZO

Hace apenas unos días  exactamente el pasado 10 de mayo  falleció en nuestra capital, el periodista Alberto Pozo, acucioso investigador y especializado en el periodismo de opinión, nada menos que en el delicado, complejo, y cambiante espectro de nuestra economía.
Con todo el respeto que me siempre me mereció, pero también con el mismo cariño que nos prodigábamos, me tomé la libertad de titular esta semblanza “La profundidad de Pozo”. No me arrepiento del símil. Así lo recuerdo, y no de otra manera  desearía hacerlo, pues abordaba los temas con tal calado y mesura que aún están  vivos en mi memoria.
Pero dejemos que alguien más autorizado que yo: Su actual heredero en las páginas dedicadas a temas  económicos y financieros de la revista BOHEMIA, Ariel Terrero, nos lo describa en su reciente trabajo del 15 del pasado junio titulado “Cuentas Claras”.
“…Desde los años 60 defendió en esta revista, a la que entregó buena parte de su vida profesional, temas muy vigentes hoy, como el ahorro, la sustitución de importaciones, la calidad, y la cultura comercial. 
Con creatividad en los recursos periodísticos, y una humildad tan grande como su sabiduría, Pozo desplegó esa labor  al frente de Bohemia Económica y en la columna personal Criterios. También enjuició aristas del comercio, la gastronomía y los productos Hecho en Cuba en un popular espacio televisivo de la Revista de la Mañana, entre otros medios. (…) Una falla observada por Pozo hace 30 años --BOHEMIA, 30 de agosto de 1982—debilita todavía hoy cualquier intento de reordenar el comercio; la ausencia de un sistema de información orientado al consumidor, que lo guíe en un mercado ahora cambiante,  cada vez más complejo, y que aporte a las cadenas de tiendas elementos para conocer las necesidades reales de sus clientes. (…) Méritos le sobraban a este sereno polemista para recibir en 1999 la máxima distinción de los periodistas cubanos, el Premio José Martí por la obra de la vida…”
Mucho más podría agregarse a estas opiniones, pero preferiría regresar al presente:
En los últimos años, jubilado igual que yo del sector, pero no retirado de nuestra pasión periodística, coincidimos en un lindo proyecto auspiciado por la Unión de Periodistas de Cuba: El grupo asesor que aporta sus experiencias y conocimientos a las nuevas hornadas de comunicadores en los medios.
Tenemos un órgano de divulgación, el boletín LA ESPONJA, --juro que, aunque parezca humorístico, yo no tuve nada que ver con el bautizo--. Y a partir de hace unos tres  años aproximadamente, me encargaron las ilustraciones de una serie de viñetas históricas relacionadas con las nacionalidades que intervinieron en la formación del pueblo cubano, su autor era nada menos que Alberto Pozo.
Para mi el encargo de la UPEC constituía  un  honor y un privilegio. Compartir la sección con un coetáneo—así nos reconocíamos en el grupo—de tal envergadura.
Fueron entre doce y veinte caricaturas. (Las viñetas costumbristas en colores que acompañan este trabajo, son precisamente algunas de las ilustraciones que realizamos para esas últimas incursiones del investigador Albero Pozo en nuestras raíces históricas. Espero que sean de vuestro agrado.)
Lamentablemente en lo que va de este año 2012, su estado de salud interrumpió las entregas, por lo cual no me brindó la oportunidad de continuar colaborando con su apreciada saga, y de igual forma me informan de otros proyectos editoriales suyos.
Por todas estas razones, y muchos otros merecimientos obtenidos en su extensa y destacada carrera profesional, pero sobre todo por su humanismo, modestia y lealtad, el colega Alberto Pozo merece el respeto y la consideración de todo nuestro pueblo.

7 jun 2012

LA OTRA RITA

Por su talento, encanto y ejecutoria, Rita Montaner se ganó el título de “Rita, la Única”.
En el debut de la radio en Cuba, hace exactamente noventa años, su maravillosa voz  se escuchó por primera vez fuera de los círculos de admiradores más cercanos; a partir de ahí fue tejiendo incansablemente su talento en el radio, el cine y hasta la televisión, en Cuba y el extranjero.
Por aquellos días del año 1922, la niña Rita Longa Aróstegui, con apenas diez añitos dibujaba en el suelo, como aún lo hacen nuestros nietos. Nacida en la Ciudad de La Habana --en cuna de abolengo, según se dice--desde temprana edad mostró vocación por las artes plásticas, de ahí que en 1928 la vemos ingresando en la Escuela Nacional de Arte, pero su temperamento rebelde no asimilaba los rigores de la Academia de San Alejandro, y según ella misma dijo: “…Fui a aprender dibujo y pintura; me quedé en la clase de modelado donde malamente acudí a un curso de Sicre. Luego seguí clases en el Lyceum…”
De esta etapa el crítico Tony Piñera diría: “Lo de Rita con la escultura fue un amor a primera vista; ella misma confesó que cuando tomó el barro en sus manos se sintió transportada…”
En 1932 debuta en una exposición colectiva, dos años después comparece con la primera muestra personal en su querido Lyceum, y en 1935 gana el primer premio en el Salón Nacional de Pintura y Escultura. A partir de esa fecha cada obra es un escalón hacia el perfeccionamiento de su arte: En 1936 participa como orientadora en el  Estudio Libre de Pintura y Escultura, estimulada por el propio Eduardo Abela. Era un proyecto anticonvencional que aglutinó figuras como Víctor Manuel, Carlos Enríquez, Teodoro Ramos, Jorge Arche, y el caricaturista Hernández Cárdenas, entre otros.
Ese mismo año obtiene Medalla de Oro en el XIX Salón d Bellas Artes. Y en los finales de la década de los 30, participa en  exposiciones colectivas organizadas en  República Dominicana, México y Estados Unidos, para concluir con la visita a Nueva York, precisamente en 1939, a donde ya era conocida pues había enviado anteriormente su obre “La Rumba”
No es mi propósito extenderme en una larga lista de premios y menciones; ni en su prolífica producción con más de 300 obras de por vida; prefiero abordar otros aspectos medulares de su legado.
Tradicionalmente la escultura ha tenido un objetivo más simbólico que decorativo, y Cuba no ha sido la excepción. Muchos de nuestros héroes y mártires en merecido tributo fueron plasmados en mármol o bronce; pero llegaron los tiempos de la chistera y el bastón. Caudillos y figurones con pocos méritos y mucha plata, en un criollísimo culto a la personalidad, pagaron un buen precio por inmortalizarse, y sus pétreos rostros comenzaron a afear nuestros parques y plazas- Otro ejemplo de la obsolescencia escultórica fue el Monumento al Maine que pretendía glorificar las hazañas del Imperio. De él sólo quedó en pie su pedestal, pues el pueblo, indignado, puso al águila en su lugar.
Rita Longa aportó la sensibilidad femenina, mas la gracia de las formas y el ritmo al arte escultórico sin renunciar a lo ornamental, con lo que insufló nuevos y refrescantes aires a la rigidez acostumbrada.
Se cuentan por decenas y decenas los trabajos profesionales que realizara para jardines y residencias particulares durante la década del 40  del pasado siglo. Asunto que ella prefería no comentar.
Sus sueños tenían otros vuelos y al plasmarlos quedaron para la Historia: No se olvidarán jamás, pero quisiéramos destacar algo muy característico en su obra, que la llevó a sacar la escultura de las galerías y salones cerrados, para ponerla a disposición del pueblo.
Veamos como ella le contó esta experiencia al crítico Alejandro G. Alonso en cierta entrevista: “…No fue hasta que un arquitecto artista visitó mi estudio, encargándome un relieve para colocar en una de sus obras en construcción, que me inicié en el problema de situar la escultura en el espacio y el ambiente…”
Eso sería ya suficiente como para que se le considere la escultora mayor de Cuba, pues ha dejado su impronta en todos los rincones del país, en espacios abiertos, interactuando con el hombre de a pie, a quien va dirigida su obra, creando de paso una relación intimista con especialistas y legos.
Podemos relacionar numerosos ejemplos de gran calidad como su maravilloso “Grupo Familiar” de venaditos que nos recibe a las puertas del Zoológico de 26; el “Bosque de los Héroes” en Santiago de Cuba; o el Grupo Escultórico que nos da la bienvenida a la entrada del Palacio de Bellas Artes, por poner unos pocos ejemplos de su infatigable obra, ya que quisiera hacer énfasis en la más íntima de sus motivaciones.
La madurez artística de Rita Longa estuvo marcada por su férrea voluntad y febril inspiración caribeña. Hija de este archipiélago tropical, le fue fiel, de ahí que se destaquen en su trayectoria obras como “Figura de Náyade” en 1943 y “La Virgen del Camino” en 1949; la nocturnal bailarina-símbolo de Tropicana que nos invita desde su fuente a disfrutar de una noche bajo las estrellas,
“La muerte del cisne” en el Teatro Nacional; el "Memorial a Marcelo Salado” en la escuela de natación que lleva su nombre, y “La fuente de los mártires” en el parque de la Fraternidad: En relación con esta obra dijo: “…Siempre tuve gusto por los trabajos de agua como línea, forma, o reflexión…”;
Y fue consecuente con ello. Su monumental “Aldea Taína”, idea del propio Fidel le exigió un titánico esfuerzo: Modelar durante un año en su taller las 25 esculturas a tamaño natural, más la fundición en el propio cayo rodeada por la Laguna del Tesoro durante otros cuatro meses.
Estos esfuerzos la motivaron para otra hazaña irrepetible a partir de la década de los años 70, cuando se convirtió en promotora y aglutinante de la escultura monumental en Cuba, ya fuese a través de su activismo en la UNEAC, o en el Movimiento de Las Tunas, cuando dotó a la ciudad de una serie de obras  cuyo aporte se sintetiza en: La participación colectiva para lograr la ambientación local. Crear un clima de comunicación popular sobre el sentido de pertenencia y el orgullo de enriquecimiento con dichas obras en espacios públicos. La creación de un taller para aglutinar un movimiento de escultores noveles, tanto tuneros como de otras provincias como Camagüey, Holguín, y el municipio especial Isla de la Juventud.
Como constancia inspiradora de estos esfuerzos, quedó para la historia su “Flor de Virama” y una maravillosa “Fuente de las Antillas”
Fue en estos trajines que me tropecé en Las Tunas con ella de nuevo. Elegante como siempre, enfundada en esos ponchos multicolores que tanto le gustaban, con ese aire de vampiresa fatal que le daba la eterna boquilla cigarrera en sus labios; sin perder su sencillez y su amabilidad.
En los años 90, tuve la oportunidad de compartir una vez más con Rita, precisamente en la inauguración de una obra escultórica suya en el lobby del Hotel Habana Libre Tryp. Y no podía ser otro que la clepsidrope (mecanismo basado en el reloj de agua de antiguas civilizaciones). Este ingenio de Rita combinaba música, luz y chorros de agua para dar las horas  a los huéspedes. El complejo escultórico agregaba a la climatización del vestíbulo un cierto ambiente natural con el rumor de las aguas y las plantas ornamentales que lo rodeaban.
Un buen día la gerencia del hotel determinó su eliminación, y con el mismo pesar de verlo desaparecer, poco tiempo después nos llegó la noticia del fallecimiento de la autora.
Con este humilde homenaje queremos recordar el centenario de Rita Longa este 16 de Junio, y sin ánimo de establecer comparaciones con la otra Rita, esa que todos admiramos también como “La única”.