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23 jun. 2012

UNA AGENCIA QUE NOS HONRA

Es cierto que, según nuestro Martí: “…Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz…” Pero hay episodios en la vida de los seres humanos que, sin proponérselo rozan esa felicidad.
Con motivo del 53o Aniversario de la Agencia de Noticias PRENSA LATINA, fundada por el Che el 16 de junio de 1959, fui invitado a participar en su celebración, donde me reencontré con otros tantos afortunados como yo que también vivieron aquellos inolvidables momentos. En esta oportunidad las risas y la alegría apagaron el posible llanto por los ausentes, pues cada uno de ellos y nosotros tendría un cachito de felicidad que compartir.
A lo largo de este relámpago memorístico les iré presentando las caricaturas realizadas allí a algunos de dichos protagonistas ya desaparecidos. Lamentablemente no están todos los que quisiera, otros bocetos fueron entregados personalmente y no guardo copias.
Sin embargo, mi  paso por la agencia fue fugaz, pues ingreso en septiembre de ese año y fui seleccionado para participar en la fundación del semanario PALANTE Y PALANTE en octubre de 1961; pero fueron los 25 meses más emocionantes de mi vida.
Y les cuento cómo ocurrieron los hechos: En aquellos días “otoñales” pensé que sería factible presentar un proyecto beneficioso tanto para la recién estrenada agencia noticiosa, como para mi--ya casado y con hijos--que veía afectados mis ingresos en lo económico como linotipista de EL MUNDO, diario en vías de agotamiento capitalista. A poco más de un año ocurriría la intervención del mismo.
Lo ofrecido por este humilde servidor era un proyecto de retratos a creyón y viñetas de atletas latinoamericanos para competir con los llamados “flanes” que de manera masiva los llamados Syndicates estadounidenses distribuían como royalties a la prensa con imágenes de ases del deporte profesional, fundamentalmente yanquis también.
Colateralmente yo había desarrollado esa especialidad gracias a las indicaciones del foto-reportero Pepe Agraz, a la sazón propietario de la revista FOTOS, quien me había publicado mis primeros dibujos.
El joven director argentino Jorge Ricardo Massetti me recibió personalmente en su despacho, pipa en ristre. Inspiraba respeto pero a la vez confianza, y la idea fue de inmediato respaldada por él, a tal punto que me subió la parada ofreciéndome la plaza de dibujante oficial, pues hasta ese momento  no contaban con ese servicio.
Así que de pronto me vi convertido, de free lancer en personal de plantilla. ¡Era  mi primer salario como periodista!
La actividad de la recién estrenada oficina era tan intensa y estimulante, que dejaron una huella muy profunda en un principiante ávido de conocimientos. Pasé a formar parte del staff de servicios Especiales dirigidos por otro argentino de gran prestigio: ¡Nada menos que Rodolfo Walsh! Allí lo mismo realizaba una ilustración, que un mapa de las bases militares yanquis en la Isla Vieques, la trayectoria de un peligroso ciclón, o un croquis del primer viaje al cosmos; y todo eso sin abandonar la serie deportiva que me había catapultado a la plaza. Incluso fui encargado de diseñar el Panorama Económico Latinoamericano, primera publicación periódica editada allí mismo en una pequeña máquina de impresión off-set.
Al tener acceso a esa tecnología, un pequeño grupo de entusiastas nos lanzamos a la idea de editar el boletín PRELA de consumo interno, donde di a conocer mi primer personaje humorístico, el pequeño “Prelito”.
Toda esta febril actividad la desarrollábamos sin bajar la guardia en momentos de intensa confrontación política y agresiones de todo tipo por parte de los Estados Unidos y sus mercenarios del patio. Podemos afirmar que, apenas terminaba la jornada laboral salíamos para las plantas de radio en el Wajay o  Cuatro Caminos para hacer la guardia miliciana hasta el amanecer del próximo día.
Los despachos de PRENSA LATINA eran entonces los únicos medios informativos internacionales con que contaba la recién estrenada Revolución asediada por todo tipo de injerencias imperialistas.
El ritmo era trepidante, pero no faltaba cualquier espacio para festejar fechas señaladas, y relajarnos con los encuentros musicales, donde las sesiones de jazz a cargo del multifacético saxofonista y periodista Leonardo Acosta, las delicias del maestro Ondina, o de Rosendo Ruiz, quien  incluso fue capaz de componer un himno de PRENSA LATINA.
Recuerdo que en solo tres ocasiones pisé el despacho del director. La primera vez, ya descrita el día que le ofrecí mis servicios personalmente a Masetti.
Las otras dos a petición de él mismo: El segundo encuentro ocurrió más o menos como sigue:
--Ché, Blanco, lo cité para presentarle a un compatriota acabado de llegar. Vino casi de incógnito a conocer de cerca la Revolución Cubana. Su nombre Oscar Conti.
Entre sorprendido y nervioso me adelanté para darle la mano a aquel señor grueso, y canoso que me radiografiaba tras sus espesos lentes.
--¿Acaso es usted el famoso  Oski?
Ahí mismo se rompió el hielo entre el  caricaturista estrella  de la revista argentina TIA VICENTA y el admirador bisoño, ante la mirada satisfecha del interlocutor. Mientras, Massetti interrumpe el diálogo para atender una llamada telefónica, pero antes  me dice:
--A partir de ahora te harás cargo de él. Enséñale La Habana, preséntale a tus colegas humoristas, en fin, llévalo a donde él desee.
Fue una de las tareas más placenteras cumplidas por mí. Lo llevé a la redacción de EL PITIRRE, única publicación donde se reunían los humoristas en ese momento, y a la revista BOHEMIA entre otros lugares de interés. De este recorrido sólo conservo la foto que Fresquito Fresquet me obsequió recientemente en Miami,  que publiqué en el trabajo "QuiéremeMucho” de este blog.
 Una vez que Oski se dio a conocer en el medio,  se fue independizando de mi tutela y terminó con una página semanal durante todo el año 1960 en la revista BOHEMIA, donde hizo yunta con el redactor Juan Ángel Cardi; el dibujante argentino pudo rememorar allí los éxitos obtenidos con anterioridad en su tierra natal, apoyado en los guiones de César Bruto.

La tercera ocasión en que el director de la agencia personalmente me indicó una tarea fue a comienzos de julio, pero de 1961, cuando me encomendó algo muy serio, como era acometer la tarea de adornar el edificio para las fiestas del 26 de Julio.
Les recuerdo que se trataba del inmueble de trece plantas donde radica aún el Ministerio de Salud Pública en 23 y N. La agencia entonces, ocupaba allí solamente el quinto piso.  Su voz me trajo de nuevo a la realidad.
--Confío en usted y le doy libertad de acción, aquí tiene.-- Y me puso en la mano un rollo de billetes.
La tarea resultó un gran reto para un simple aficionado, pues se trataba no sólo de adornar un edificio multifamiliar enorme, sino en el marco de la visita de Yuri Gagarin, el primer cosmonauta de la historia. Entre las acciones estuvo la confección de una gran bandera cubana en el propio local por las compañeras de la redacción convertidas en costureras ocasionales. El saludo ¡BIENVENIDO GAGARIN! debía distribuirse letra a letra en cada una de las ventanas por 19 enormes planchas de cartón tabla, mientras una guirnalda de bombillos multicolores bajaba como catarata de luces desde lo alto del edificio. La instalación terminaba con un modelo a escala del Vostok Soviético suspendido en el aire por un fleje en el vestíbulo del edificio, aprovechando un espacio de pocos metros cuadrados al lado del elevador que convertimos en diorama con luces y ambiente cósmico. Lamentablemente no guardo fotos del acontecimiento.
Tres meses después es que yo paso a otras funciones, y años más tarde Massetti desaparece convirtiéndose en leyenda. Será para siempre el Comandante Segundo del Che.
Los dos fueron, --son-- revolucionarios consecuentes, hombres de acción y de principios, pero también de cultura y periodismo. Solo así se entiende que el Uno, --es decir el Che--, se convirtiera en la reencarnación de  Martín Fierro, dejando su epopeya grabada para siempre en la Quebrada del Yuro; mientras que el Dos—Masetti-- se adelantaría para preparar las condiciones guerrilleras en la Argentina, y su misión  fuera bautizada    “Operación Sombra”, por tanto su jefe se convertía de hecho  en Don Segundo Sombra de la Guerrilla de Salta. Ambos cabalgan hoy sus respectivos Rocinantes hacia el alba de Nuestra América, como la soñó Martí.

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