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20 oct. 2012

Contigo pan y cebolla



Muchos lo señalaban como el dramaturgo más popular de Cuba junto a maestros de la talla de Brene, Carlos Felipe, Fulleda León o Eugenio Hernández; otros clasifican a Héctor Quintero como el más prodigioso cultivador de la comedia dramática y costumbrista actual, un tanto distanciada del cliché vernáculo del negrito, el gallego y la mulata.
Lo cierto es que los cambios sociales surgidos a partir del triunfo de la Revolución pedían a gritos nuevos protagonistas y renovadas situaciones, sin renunciar a las raíces del “Alhambra” o el “Martí”; así la Revista Musical fue la correa transmisora de tal evolución, y Héctor Quintero su guía y principal conductor.
Nacido el primer día del mes de octubre de 1942, desde niño encaminó sus pasos a lo que era y demostró ser su verdadera vocación: La actuación, pues a partir de los diez años incursionó en la radio y la televisión.
Debuta en el teatro adolescente aún, donde despliega una meteórica actividad escénica con los grupos “Milanés”, “Conjunto Dramático Nacional” yTeatro Estudio”, pero su primer gran estreno fue sin dudas en 1964 “Contigo Pan y Cebolla”, con el cual había obtenido el Premio Casa de Teatro un año antes.
Es a partir de entonces que suma una cadena de éxitos sin paralelo. Títulos tales como: “La última carta de la baraja”, “Si llueve te mojas como los demás”, “El lugar ideal”, “Antes de mi el Sahara”, “Sábado corto”, y “Te sigo esperando”, y otros más así lo atestiguan.
Un solo ejemplo: El 23 de octubre de 1976 se estrenó la revista satírico-musical “Algo muy serio” que tuvo 112 representaciones en la sala teatro Huber de Blanck con más de 52 mil espectadores, y cuatro años más tarde en el marco del Primer Festival  de Teatro de La Habana repite con “Esto no tiene nombre” una puesta en escena de un periódico del mismo corte y con igual repercusión, o sea 56000 personas abonaron su entrada para verlo.
Pero regresemos a la obra que dio título a este trabajo: “Contigo pan y cebolla” estrenada por teatro Estudio con dirección de Sergio Corrieri y los protagónicos a cargo --entre otros-- de Bertha Martínez, Manuel Pereiro y Silvia Planas.
La comedia cuenta la historia de una familia pobre en los años cincuenta de nuestro país. Sus personajes Lala, Fefa, Anselmo, Lalita y Anselmito, toman vida alrededor de los dos protagonistas principales: la radio y el refrigerador caseros.
El propio Quintero diría: ”…Yo pienso que el tema argumental de “Contigo Pan y Cebolla” ya no pertenece a Cuba, sino que se expande hacia muchos pueblos de América Latina que tienen la misma situación que se narra…”
Tal vez de ahí surgiera la repercusión internacional que tuvo la obra.
A partir de 1968 abandona la actuación para dedicarse solamente a las labores de autor, director, compositor musical, narrador y promotor cultural. Y ese mismo año su obra “El premio flaco” gana el primer premio del instituto Internacional de Teatro.
Pero Héctor Quintero fue mucho más que eso. A su talento y dedicación habría que sumarle la modestia y la solidaridad; lo cual puedo atestiguar con un buen ejemplo del que fui testigo.
Corría el año 1981, y nos aprestábamos a celebrar el 20º Aniversario del Semanario PALANTE, con un proyecto hasta ese momento impensable: “La semana de la risa” con un Festival del Humor en Varadero que contaba con los mejores comediantes del humorismo radial y televisivo de nuestro país y todos los caricaturistas cubanos que quisieran sumarse al “meneo”.
Mientras, la televisión se incorporaría al homenaje con varios espacios como “Cocina al Minuto” de Nitza Villapol, “Detrás de la fachada”, “Buenas tardes”, “Conversando” y “Palante en Televisión” .
El Cine de Ensayo “La Rampa” programó de viernes a viernes una selección de 21 películas con el mejor repertorio de comedias cinematográficas tanto silentes como sonoras y nacionales como extranjeras.
La radio nos regaló unas “Alegrías de sobremesa” como para chuparse los dedos y “Los juglares” de Teresita y Garzón en el Parque Lenin también se sumaron al fetecún.
Pero Héctor Quintero fue más allá. El Musical estrenó especialmente para nuestra fecha onomástica la obra “De esto y de algo”. Una selección de los mejores cuadros y números musicales de las puestas en escena “Algo muy serio” y “Esto no tiene nombre”, a petición del público, habida cuenta del éxito obtenido por ambas con anterioridad.
Con letra y música de Quintero, y coreografía de Roberto Morales, la obra presentaba un mosaico de actualidad, en la línea satírica de nuestro semanario con los llamados “momentos” que entre otros pudiéramos recordar: El momento deportivo, el momento del transporte, el momento internacional, el momento cultural y el momento de la educación formal entre otros tantos momentos de actualidad.
Del inolvidable Héctor Quintero habría mucho más que recordar, pero dejemos para ello que hablen los investigadores y especialistas del género; su lamentable fallecimiento en plenitud de facultades el 6 de abril de 2011, así lo demanda.
Con estas semblanzas, al arribar a su 70º. Aniversario, solo hemos querido  compartir lo que él mismo nos ofreció a todos, aquel delicioso CONTIGO PAN Y CEBOLLA.

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