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28 may 2010

MI MEJOR AMIGO.

Alguien dijo, y yo lo repetí en mi “Pequeño Mataburros Humorístico Ilustrado” que la palabra aplatanarse se aplicaba al “gallego que echaba tocino y chorizo al ajiaco criollo de la mulata, para cogerle el gusto”. Tan cierto como difícil de entender es nuestra mestiza composición cultural que va más allá de los genes étnicos. Si no, ¿cómo explicar que el mítico asturiano “Bigote de Gato” hubiese ganado premios como bailador de rumba en los bailes de “La Tropical”? O que los progenitores (padre y madre) de Antonio Mariño Souto fueran gallegos de pura cepa, y sin embargo, trajeron al mundo a este criollísimo cubano más conocido por Ñico.
Al visitar su coquetona casa de Miramar, pensamos que nos recibirían en la puerta sus hijos putativos, el viejo y el perrito de “El Mejor Amigo”, protagonistas de su popular tira cómica. ¡Pues no señor! Allí nos esperaba Daisy, su compañera, representante, consultora y cicerone, para mostrarnos con orgullo la clase de pintorazo que se gastaba de marido, con testimonio plástico en todas las paredes de su hogar. A ella debemos gran parte del material que ahora ponemos a disposición de ustedes, mis gentiles vecinos.
Pues bien, cuando yo hacía mis pininos como aprendiz de dibujante hace más de medio siglo, ya Ñico, --cinco años más joven que yo--, hacía caricaturas en “Zig-Zag”, cantaba en una orquesta y hasta era representante de una firma disquera. Más tarde se convirtió en diseñador gráfico de “Palante” y “Bohemia”, llegando a estar al frente de ambos departamentos.
Queremos dejar constancia de una de las mejores portadas publicadas por dicho semanario humorístico el 18 de julio de 1965. Su autor: El propio Ñico.

Aquí se las presentamos sin comentario alguno. Sean ustedes mismos quienes interpreten su intencionalidad: Hoy, más presente que nunca..
Corrían los fantásticos sesenta del siglo pasado cuando Ñico se presenta un día en “Palante” junto a Franco Laganá, quien llegó a Cuba formando parte de la orquesta italiana de Renato Carosone, famosa por su comicidad instrumental. Pero él llegó para quedarse y formó aquí un combo donde Ñico tocaba la guitarra eléctrica formando parte del dúo vocalista con Maria Elena Pena.
La idea de Franco, --el italiano loco, y Ñico, el cubano más chalado que él--, era formar un grupo de caricaturistas-excéntricos musicales, que pudieran llevar a cabo el descabellado proyecto de montar un espectáculo teatral en el cual, mientras el grupo tocaba en escena, sus integrantes se turnaran en los instrumentos para pintar un mural humorístico en el telón de fondo.
El entusiasmo juvenil se lanzó de barriga a la tarea: Algunos de nosotros con capacidad para ello como el propio Ñico en las cuerdas, Navarro y Betán en los metales, Arístides con Alexis en la percusión, y el resto haciendo ruido acompañante.
Pensábamos que el rigor de los ensayos nos librara de la rechifla del respetable, pero tras las primeras notas discordantes, nos dimos por vencidos.
Como si todo eso no hubiera sido suficiente para este multifacético personaje, Ñico ha realizado miles de caricaturas personales, políticas, costumbristas, y de humor blanco, obteniendo numerosos lauros en cada una de estas especialidades.
Formar una familia ejemplar en la vida real resulta igualmente una tarea prodigiosa y Ñico lo logró, pero ha ido mucho más allá al crear otra de papel -"Moralejo"- que hizo, hace, y hará las delicias de chicos y grandes
Para que no queden dudas, recordemos a la ya nombrada pareja de “El mejor amigo” que debutó en el semanario “Palante” el 13 de junio de 1968 para quedarse.


Ésta tira cómica, tuvo los mismos problemas que mi “¡Ay, vecino!” un año antes, pues fueron concebidas sin palabras, como el cine silente, pero con el transcurso del tiempo aprendieron a hablar.
Quedan aún muchas aventuras que contar, de este mejor amigo mío, como las peripecias de nuestra breve incursión por la Expo del 67 en Montreal
http://ay-vecino.blogspot.com/2009/08/premio-polemico-y-sorpresivo.html. Remitimos al reciente homenaje que se nos brindó http://ay-vecino.blogspot.com/2010/04/vitrinas-inolvidables.html . Ya que este año él cumple 75 años, yo le prometo quedarme en los 80 y esperar a que me alcance para estrecharnos de nuevo en un abrazo como éste con el que nos despedimos.

LOS DOS PRISIONEROS. (Mini-Cuento)

Había una vez un pajarillo que compartía el nido con sus dos hermanitos en el techo de una prisión. La imprudencia del encargado de limpiar la azotea con una potente manguera, hizo que un chorro de agua arrasara con su hogar. Sólo él sobrevivió a la inundación. El infeliz hombre, no sabía que hacer, pero se compadeció del pichoncito, y enterado de que había otro individuo encarcelado, quien le gustaba hablar de los animales y su cuidado, se lo llevó.
Éste pronto se hizo amigo del avecilla, presa también en la misma cárcel. Acababa de salir del cascarón. Era tan pequeña que cabía en la palma de su mano y ni plumas tenía.
No todos los guardias son iguales. Uno de ellos conmovido, se hizo el de la vista gorda con tal de salvar al pequeñín. Mientras, lo primero que hizo su nuevo amo fue silbar, imitando lo que él suponía hiciera la madre. Movió los dedos como si fueran alas y milagrosamente el pajarito abrió el pico. Comenzó a darle migas de pan, introdujo sus dedos en agua y dejando correr las gotas éstas cayeron suavemente en el piquito del pichón.
A partir de ese momento se estableció entre ellos una estrecha amistad. El avecilla no quería comer con nadie salvo con él. Comenzaron a crecer sus plumas y se le enseñó a comer solo, poniendo las migajas de pan en la palma de su mano, mientras él pichón saltando venía con toda confianza. Un día se le ocurrió ponerle unos trocitos de pescado y el muy bribón, después rechazaba el pan.
Sin embargo, los presos estaban preocupados. En caso de inspección, el pequeñín sería un problema. Como ya estaba más grande, lo sacaron al patio para que volara libre. El pajarito revoloteaba un poco y regresaba al hombro de su dueño. Cada vez que intentaba volar con otros pájaros, lo rechazaban a picotazos. Poco a poco ganó confianza.
En una ocasión estaban muchos presos en el patio. Alguien alertó, por ahí andaba el pajarito posado en los alambres de púas. Inmediatamente nuestro héroe silbó y frente a todos los condenados, el pequeño apareció de la nada y se posó en su hombro. Increíble. Todos hablaban de esta historia.
Le pusieron Cardenal, porque su amigo le pintó las plumas de la cola con un marcador rojo, para distinguirlo de los demás. El pajarito perdió las plumas de la cola, pero por breve tiempo. Después las recuperó, con su color natural. Sin embargo, el nombre se le quedó: Cardenal.
El prisionero en su soledad jugaba con el ave como un niño; ésta se le posaba en el hombro, en la cabeza. Cuando estaba escribiendo, venía a entretenerlo y como respuesta recibía una palmadita cariñosa, para que lo dejara tranquilo. Entonces Cardenal se escurría por la espalda hasta donde la mano amiga no podía alcanzarlo. A veces se acurrucaba en el cuello de la camisa del preso y allí se dormía. O le picoteaba la oreja y cuando éste sacudía la cabeza, Cardenal se mudaba a la otra oreja.
Situaciones como esta se sucedieron a lo largo de las casi seis semanas en que duró su encierro en común, pero en una ocasión, fueron bruscamente separados y más nunca se vieron. El inocente pajarito logró su libertad, pero nuestro héroe aún se mantiene cumpliendo su injusta condena.
Esta ha sido una apretada síntesis de un hecho real: Le hemos dado forma de cuento para hacerla más corta y dotada de algún “suspense”, pues se trata de lo ocurrido en 2009 a Gerardo Hernández Nordelo en la cárcel de máxima seguridad de Victorville, en California. Es una historia mucho más amplia que el mismo protagonista le contó a Alicia Jrapko, coordinadora en EE. UU. del Comité Internacional por la Liberación de los Cinco.
Y como constancia de la veracidad del hecho, aquí va la foto de Gerardo y el Cardenal.
Pero queda aún otro detalle más sorprendente aún en este cuento que no es tal: Gerardo vino a conocer a Cardenal –su compañerito de celda--el 4 de junio de 2009, fecha en que cumplía 44 años de edad. Y dejó de verlo definitivamente cuarenta y un días después, el 15 de julio del mismo año, cuando celebraba veintiuno de su boda con Adriana, a la que cruelmente se le prohibía ver desde su encarcelación, once años antes.
Pido disculpas a mis pacientes vecinos por este escamoteo literario, pero no podía dejar pasar por alto el 45 onomástico del querido Nordelo –como le llamamos sus colegas del humor—y de paso ofrecerles el vínculo para que puedan ampliar esta información
http://emba.cubaminrex.cu/Default.aspx?tabid=29293 Por nuestra parte: “Colorín, colorao. Este cuento está acabao.”

EN POCAS PALABRAS…

OKINAWA AL DÍA.

A mediados de 1965 publiqué esta caricatura en el semanario “Palante”, como una premonición de lo que ocurriría diez años después en Vietnam con la estampida de los marines en Saigón. Lo que no pensé entonces y todavía me pellizco al enterarme, es lo que nos traen los cables en este verano caliente del 2010. ¿Quién me iba a decir que, allí mismo en Okinawa, donde las tropas yanquis levantaron el simbólico obelisco de su victoria al final de la Segunda Guerra Mundial, los propios lugareños, por quinta vez consecutiva en este trimestre, como protesta formaran una cadena humana de miles de participantes? ¿Y cuál fue la causa? La bota yanqui lleva más de 60 años hollando ese territorio; la gente se cansa, y rechaza con energía la pretensión de instalar la base militar norteamericana de Futenma con el beneplácito del gobierno japonés.
AGUAS TURBIAS.

El hecho de que el gobierno británico, --conservador o liberal—mantenga el ideario colonialista de la “Pérfida Albión” y pretenda perpetuar su dominio sobre unas Islas Malvinas, Made in English, es de por sí, una aberración: Viola la carta de la ONU, el derecho internacional, y la soberanía argentina. Pero que, encima de eso, la British Petroleum pretenda embestir a miles de millas de sus costas, para levantar en el hemisferio meridional otra “plataforma deepwater” parecida a la que le explotó al Tío Sam en sus propias narices, resulta una inconsecuencia. A estas alturas no sabemos lo que nos pueda costar la contaminación del Golfo de México en términos ambientalistas, pero --por si las moscas--, debemos solidarizarnos con la posición argentina, y ayudarla a coger al toro John Bull por los cuernos.
LA PRIMERA PIEDRA.
Foto tomada el 28 de junio de 1515 por un aficionado del cabildo, en los instantes en que el Conquistador y primer gobernador de la Isla Don Diego Velázquez colocaba la

primera piedra en la villa de Santiago de Cuba, con la bendición de la Santa Iglesia. Nótese a un inocente poblano, --nativo recién converso por más señas--, cuando se dispone a lanzar la primera piedra haciendo uso de las prerrogativas que le otorga el Santo Oficio, por estar libre de pecado, mientras testigos mudos observan el incidente. Chichón más, chichón menos, la cosa no resultó tan grave. Lo que no podía adelantarse a imaginar siquiera el Adelantado, es que en esa misma ciudad. 330 años más tarde y también un 14 de junio le naciera un mulato, cuyo primer grito fuera, nada menos que ¡Al Macheteee! Y lo usó tan acertadamente que con él se le arrebatara a la Corona la fiel Isla de Cuba. Por algo la historia lo reconoce como “El Titán de Bronce”.
EL NOVENO MANDAMIENTO.
El último premio internacional de humorismo obtenido por mí, fue en 2008 con el tema “Niños de la Calle” y su reproducción pueden hallarla mis fieles vecinos en la columna de la derecha. Traemos a colación el hecho porque precisamente el 12 de este mes la ONU lo ha declarado como el Día Mundial de los Derechos del Niño, entre los cuales, su noveno principio dice textualmente: “El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad, o explotación. No será objeto de ningún tipo de trata. No deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en ningún caso se le dedicará ni se le permitirá que se dedique a ocupación o empleo alguno que pueda perjudicar su salud o su educación, o impedir su desarrollo físico, mental, o moral”. ¿Es o no El Noveno Mandamiento?.
EXTRAÑOS EN SU PROPIA TIERRA.
Aunque naciera en tierra mexicana tan puro y casto como indica la Santa Iglesia Católica, San Francisco fue expulsado de su tierra natal en el siglo XIX igual a lo ocurrido mucho antes con los hijos de Moisés, según nos narra la Santa Biblia. Este éxodo lo provocaron infieles texanos llenos de maldad y egoísmo que hablaban en inglés, y le impusieron su idioma y sus costumbres californianas; pero también por culpa de otro varón no tan santo: Santa Ana. A partir de entonces, los aztecas son los judíos errantes en su propia tierra del mundo moderno, y están separados de sus raíces por el Rio Bravo, no por el Mar Rojo. Como si las siete plagas de Egipto se hubieran ensañado con ellos, ahora, los invasores los condenan a una nueva ley anti-inmigrante, que le zumba el Antiguo y el Nuevo Testamento juntos. Es como para que San Francisco colgara los hábitos.

12 may 2010

CHAGO:HEREDERO CRIOLLO DEL REY SALOMÓN.

Fue bautizado en Palma Soriano el 20 de junio de 1937 como Santiago Armada, yo no estaba ahí, pero me imagino que desde niño ya le llamaban Chago, y en mi modesta opinión, con él creció la SÍNTESIS con mayúsculas. Veamos por qué:
Durante su paso por la escuela primaria hizo su primer e inesperado dibujo en el pizarrón --Un arbolito de Navidad--, adelantándose por más de 30 años al movimiento artístico infantil conocido como “Tiza sobre el Asfalto”.
En 1947 su familia se traslada a la capital de provincia, Santiago de Cuba, convirtiendo al pequeño Chago en un inmigrante involuntario. Celebró pues los quince como mensajero de botica y mientras pedaleaba por sus empinadas rúas, estudiaba en la Escuela Profesional de Comercio local.
Corrían tiempos turbulentos en la ciudad indómita, y él, que no necesitaba mucho impulso, se une a al clandestinidad mientras comienza sus pininos artísticos en la revista “Ahora”.
Como muchos perseguidos políticos se ve obligado al exilio, con la suerte de que tenía la Sierra Maestra al cantío de un gallo, convirtiéndose en el primer caricaturista-guerrillero de nuestra historia antes de cumplir los traviesos veinte años.
En la comandancia de la Plata, al Ché se le ocurre revivir un viejo sueño mambí “El Cubano Libre” en el mismo corazón de la manigua, y Chago, debuta dibujando sobre esténcil, el primer personaje verde olivo de la historia, “Julito 26”, que además era rústico y en una sola tinta, pues se imprimió en mimeógrafo. No conforme con ello, inventó su contrapartida color kaki cagalitroso “Juan Casquito”.
Ingresa a la capital de todos los cubanos junto con la Caravana de la Victoria en enero de 1959.

Y aquí se casa con su segundo amor: Daly G, que surgió en el primero de ellos, pues ambos eran combatientes de la Sierra.
La luna de miel la celebran casi sobre la mesa de dibujo del diario “Revolución”, y el recién casado comienza a hacer públicos aquellos trazos semi-clandestinos de la guerrilla.
Cuando los lectores se estaban acostumbrando a la saga del popular personaje guerrillero, el inquieto artista se apea con una colección de dibujos también inédita, en momentos de incomprensiones: Que yo recuerde, fue la primera exposición de dibujos de humor erótico en Cuba, con no pocos turbados y muchos escandalizados.
El proyecto tabú quedó engavetado. Pero entre todas sus virtudes él tenía una indoblegable: La tozudez. Para Chago, el humor era un medio, no un fin. Se proponía hacer pensar con una sonrisa en los labios. Sus mensajes eran más provocadores que evasivos aunque se pensara lo contrario. De ahí su rápida evolución hacia otra forma de ver las cosas.
Su nuevo y emprendedor proyecto pudo materializarlo en el libro “Humor Otro”, publicado por Ediciones Revolución en 1963. Como se puede apreciar en estas breves muestras, él trata de apresar la condición humana a través de lo universal en su conducta; y como su propio título indi
ca, iba más a las esencias que a las apariencias. No sé hasta qué punto esto pudo haber influenciado en mis personajes. Lo cierto es que el gordo y el flaco de “¡Ay, Vecino!” que surgieron en abril del 67, también tuvieron detractores, porque mostraban su desnudez al público, aunque yo no pretendía profundizar tanto en el comportamiento humano universal, sino en crear planos existenciales y situaciones cotidianas en el devenir concreto de nuestra ciudad.
Pero regresemos al inolvidable Chago: Como ven, no he querido incursionar en los aspectos formales, en la síntesis de su línea, o la atmósfera creada alrededor de sus personajes, pues para eso están los críticos y los investigadores. En tanto que creador, no se puede ser juez y parte.
Pero lo que sí puedo asegurarles es que a Chago, lo respeté, lo admiré, lo disfruté, y hasta lo envidié un poco por su dignidad, su paciencia, y su talento. Únicamente así podría mantenerse inmaculado ante tantas tontas incomprensiones y dificultades, sin renunciar jamás a su firmeza revolucionaria, sus convicciones estéticas, y su paciencia en la seguridad de que el futuro diría la última palabra. Así lo vimos irse prematuramente a la edad de 58 años, un 29 de mayo de 1995, sin abandonar su trinchera en el departamento de diseño del diario “Granma”.

Como si todo lo dicho hasta ahora fuera poco, con sólo recordar su personaje “Salomón”, sería suficiente como para conquistar un lugar en el corazón de los cubanos. Si todas las glorias del mundo caben en un grano de maíz, ahí, en sus mismas raíces quedaste sembrado para siempre, Chago.

DANUBIO... ¿AZUL?

Hace unos 70 años la curiosidad infantil me llevó a indagar en el diccionario por la palabra BALCANIZACIÓN: ”Desmembramiento de territorios enfrentados de un país”.
Definición bastante genérica para mi inquietud que fui a satisfacer en la Geografía BALCANES: “Península del sureste europeo. Toma su nombre de la cordillera que la atraviesa. La bañan las aguas del Mar Negro y el Mediterráneo, y es paso obligado entre dos continentes: Asia y Europa”.
¡Vaya, estamos mejorando me dije! Pero aun seguía insatisfecho, si desde la Primera Guerra Mundial resultaba tan estratégico el lugar, debía saber quiénes compartían los Balcanes. Y cito: “Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Macedonia, Serbia, Montenegro, Albania, Grecia, Rumanía, Bulgaria y Turquía Europea". Como se ve, Kosovo no aparece en ese mapa.
Con tantas nacionalidades en una región tan apetecible, su estabilidad debía resultar endeble, y así sucedió desde entonces.
Tras la derrota del nazi fascismo, la personalidad del mariscal Josip Broz Tito, Héroe de la Segunda Guerra Mundial se impuso, y logró unificar todos los pueblos en la República Federativa de Yugoslavia, pero no de la forma habitual, bajo la dirección de un partido único, sino con la Liga de los Comunistas, teniendo en cuenta la diversidad étnica de la región. Eso lo sabían las dos potencias enfrentadas en la Guerra Fría, de ahí que Yugoslavia fuera uno de los fundadores del Movimiento de los No Alineados.
Por esta época, el semanario “Palante” mantenía magníficas relaciones de intercambio con publicaciones afines, y entre ellas se hallaba la revista satírica “Osten” de Skopje, capital de Macedonia en Yugoslavia, personalmente participé en el concurso internacional con el tema de “La Risa”, c
onvocado por la misma.
Tuve la suerte de obtener el segundo premio y sin embargo no pude recibir su contrapartida en metálico (varios miles de florines), porque había que ir a cobrarlos allá. La tira cómica en cuestión fue publicada en la edición de “Palante” del 20 de mayo de 1975, y aquí les muestro una copia de la misma.
Pero volvamos al pollo del arroz con pollo. Es decir, la balcanización:
Todo empezó con el “desmerengamiento” de la URSS, la caída del Muro de Berlín, y la desaparición del llamado campo socialista, que marcaban la hora cero para destruir el bloque monolítico formado por Tito, y su fallecimiento fue el detonante de una campaña divisionista alimentada por las potencias occidentales.
La fecha exacta no la recuerdo, pero sí sé que, entre marzo y junio de 1999, “Granma Internacional” reprodujo un trabajo de “Le Monde Diplomatic” con la firma de Ignacio Ramonet bajo el título de “Social-Conformismo”.
El artículo se refería a la primera guerra declarada por la OTAN desde su fundación en 1949 a un país soberano, la República Federal de Yugoslavia.
No abordaremos el tema por conocido: Sencillamente se trataba de poner en práctica una salida militar a la crisis de los Balcanes, propuesta por el gobierno de los Estados Unidos a través de su Secretaria de Estado Madeleine Albright.

Me correspondió ilustrar el tema con este crudo dibujo, cuyo titulo lo explica, pues se trataba de un baño de sangre santificado por los mismos intereses y las guerras preventivas que actualmente cubren de luto otros países.
Pero hay algo más:
En otro trabajo de la misma página, Ljubodrac Popcic, residente a 200 kilómetros de Belgrado, al referirse a la Secretaria de Estado, Mrs. Albright, refugiada años atrás en su patria durante el nazi facismo, se pregunta:
¿Qué le pasa ahora a esta mujer?
Y es que su familia serbia había acogido a la pequeña Lijana cuando en compañía de sus padres huyó de Checoslovaquia en 1939.
Por algo esta contienda bélica de los Balcanes en 1999 es conocida como “la Guerra de Albright” cuyo cinismo quedó demostrado al dirigirse al pueblo en serbio-croata para justificar la agresión y terminó con un hipocondriaco “Amo al pueblo serbio”.
¡HAY AMORES QUE MATAN!

PECRUZ: EL ETERNO INCONFORME.

Así había calificado Ingrid, la hija de Pecruz, a su progenitor y destacado caricaturista en una reciente entrevista que nos hiciera Elías Gracia a ella y a mi, en el espacio “Historia y Comunidad” de Radio Metropolitana. A lo cual yo agregué: “Pero era el más completo de todos nosotros”.
Veámoslo desde el comienzo. Nació en Consolación del Sur, Pinar del Río, el 3 de diciembre de 1936. Hijo del conocido caricaturista Ángel Cruz Luaces, su vejigo, José Cruz Montano, agregó el prefijo PE para diferenciar su firma profesional a la paterna: De ahí el Pecruz de nuestro actual protagonista. Dicen que fue el colega VAL quien sugirió el seudónimo.

Creador polifacético, pudiéramos catalogarlo el “Hombre Orquesta” de nuestra prensa, pues se destacó como caricaturista, reportero, cronista, redactor en broma y en serio, publicitario, folklorista, investigador costumbrista, realizador de programas de radio, televisión, y campañas publicitarias.
Cuando uno falla en un oficio o profesión, por lo general cambia de oficio, de centro de trabajo, o lo despiden. Pecruz era todo lo contrario: Cuando más imprescindible se hacía, era el momento en que pedía la baja. El hecho de que desfilara por todas nuestras redacciones, siempre en ascenso, se debe a eso mismo: Debutó en Zig-Zag (1954-59), revista Bohemia (1954-66), diario Prensa-Libre (1960 hasta su cierre), Palante (1961-72), Cubatabaco (1972-73), Cuba (1973-74), Divulgación INIT (1974-78), Radio Rebelde (1978-79), Radio Progreso (1980), y en Tribuna de la Habana (1980 hasta su desaparición física dos años después.
Fue capaz de dirigir hasta un tele-diario de la juventud en horarios estelares del mediodía, y en cada uno de esos medios dejó su personalísima huella profesional.
Como muchos colegas, tuve el privilegio de trabajar junto a él no pocas veces y sufrir sus bromas pesadas, pero lo hacía con tal gracia, que siempre terminábamos abrazados muertos de risa.
En sus ratos libres—si los tenía—le gustaba adentrarse en la lectura de temas científicos, y aplicaba la sicología social no sólo a sus trabajos periodísticos, sino a su propio padecimiento, pues por cada crisis de inadaptabilidad, llevaba un diario con los síntomas que experimentaba.
Precisamente, en una de aquellos trances, siendo yo director del semanario Palante, Pecruz me enseña una libreta con dibujos y onomatopeyas típicas de las historietas, para explicarme lo que significaban aquellas imágenes. No me quedó más remedio, tenía que ingresarlo.
Inmediatamente logré que un magnífico profesional amigo de ambos, el Dr. López Valdés, lo internara en la sala de psiquiatría de la antigua Quinta Covadonga, --hoy hospital Salvador Allende--.
A los pocos días pasé a ver como seguía, y cuando el galeno me recibe en su despacho sugiere darle una broma a Pecruz para pagarle al paciente con la misma moneda que el utilizaba con los demás. Seguidamente llama a la sala para que el internado acuda a su despacho, y mientras eso ocurre, se quita la bata blanca, me la pone, indicándome la butaca donde él siempre consultaba. Una vez realizada la operación, se encierra en el baño contiguo en espera del amigo.
Pasados unos minutos llega el flaco Pecruz, cuan largo era y vistiendo un pijama del hospital que le llegaba un poco más debajo de la rodilla, me mira asombrado y grita:
--¡ÑOOOO!... ¡AHORA SÍ QUE ESTOY LOCO!.
Miles de anécdotas como ésta, se podrían contar del colega, pero ni el espacio, ni la paciencia de ustedes lo resistiría. Me basta con narrar lo ocurrido durante los últimos días de su fructífera y apasionada vida. Corrían los primeros meses de 1982:


En lo laboral: Pecruz había logrado un sitial de honor en el semanario “Tribuna de la Habana” conquistando los primeros lugares en la emulación del centro y por tanto había obtenido valiosos estímulos personales.
En lo familiar: Su alegría nos emocionaba, pues su esposa regresaba de Nicaragua tras un par de años de ausencia, cubriendo allí la campaña de alfabetización.


En lo artístico: Durante el VI Congreso de la ANAP, celebrado ese 17 de mayo, como saludo al día del Campesino y la Reforma Agraria, el flamante caricaturista había inaugurado en el Palacio de las Convenciones la más extraordinaria exposición de humorismo gráfico sobre el tema rural, realizada en Cuba hasta el momento.

Diez días después el 27 del mismo mes, Pecruz, se ahorcaba en el baño de su hogar con el mismo pantalón mezclilla que su esposa le había traído como obsequio desde la hermana República de Nicaragua.
Para los colegas que lo acompañamos hasta su última morada en el Cementerio de Colón bajo una torrencial lluvia Pecruz nos había dado su última broma pesada.
¡Jamás te olvidaremos!