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28 may. 2010

EN POCAS PALABRAS…

OKINAWA AL DÍA.

A mediados de 1965 publiqué esta caricatura en el semanario “Palante”, como una premonición de lo que ocurriría diez años después en Vietnam con la estampida de los marines en Saigón. Lo que no pensé entonces y todavía me pellizco al enterarme, es lo que nos traen los cables en este verano caliente del 2010. ¿Quién me iba a decir que, allí mismo en Okinawa, donde las tropas yanquis levantaron el simbólico obelisco de su victoria al final de la Segunda Guerra Mundial, los propios lugareños, por quinta vez consecutiva en este trimestre, como protesta formaran una cadena humana de miles de participantes? ¿Y cuál fue la causa? La bota yanqui lleva más de 60 años hollando ese territorio; la gente se cansa, y rechaza con energía la pretensión de instalar la base militar norteamericana de Futenma con el beneplácito del gobierno japonés.
AGUAS TURBIAS.

El hecho de que el gobierno británico, --conservador o liberal—mantenga el ideario colonialista de la “Pérfida Albión” y pretenda perpetuar su dominio sobre unas Islas Malvinas, Made in English, es de por sí, una aberración: Viola la carta de la ONU, el derecho internacional, y la soberanía argentina. Pero que, encima de eso, la British Petroleum pretenda embestir a miles de millas de sus costas, para levantar en el hemisferio meridional otra “plataforma deepwater” parecida a la que le explotó al Tío Sam en sus propias narices, resulta una inconsecuencia. A estas alturas no sabemos lo que nos pueda costar la contaminación del Golfo de México en términos ambientalistas, pero --por si las moscas--, debemos solidarizarnos con la posición argentina, y ayudarla a coger al toro John Bull por los cuernos.
LA PRIMERA PIEDRA.
Foto tomada el 28 de junio de 1515 por un aficionado del cabildo, en los instantes en que el Conquistador y primer gobernador de la Isla Don Diego Velázquez colocaba la

primera piedra en la villa de Santiago de Cuba, con la bendición de la Santa Iglesia. Nótese a un inocente poblano, --nativo recién converso por más señas--, cuando se dispone a lanzar la primera piedra haciendo uso de las prerrogativas que le otorga el Santo Oficio, por estar libre de pecado, mientras testigos mudos observan el incidente. Chichón más, chichón menos, la cosa no resultó tan grave. Lo que no podía adelantarse a imaginar siquiera el Adelantado, es que en esa misma ciudad. 330 años más tarde y también un 14 de junio le naciera un mulato, cuyo primer grito fuera, nada menos que ¡Al Macheteee! Y lo usó tan acertadamente que con él se le arrebatara a la Corona la fiel Isla de Cuba. Por algo la historia lo reconoce como “El Titán de Bronce”.
EL NOVENO MANDAMIENTO.
El último premio internacional de humorismo obtenido por mí, fue en 2008 con el tema “Niños de la Calle” y su reproducción pueden hallarla mis fieles vecinos en la columna de la derecha. Traemos a colación el hecho porque precisamente el 12 de este mes la ONU lo ha declarado como el Día Mundial de los Derechos del Niño, entre los cuales, su noveno principio dice textualmente: “El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad, o explotación. No será objeto de ningún tipo de trata. No deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en ningún caso se le dedicará ni se le permitirá que se dedique a ocupación o empleo alguno que pueda perjudicar su salud o su educación, o impedir su desarrollo físico, mental, o moral”. ¿Es o no El Noveno Mandamiento?.
EXTRAÑOS EN SU PROPIA TIERRA.
Aunque naciera en tierra mexicana tan puro y casto como indica la Santa Iglesia Católica, San Francisco fue expulsado de su tierra natal en el siglo XIX igual a lo ocurrido mucho antes con los hijos de Moisés, según nos narra la Santa Biblia. Este éxodo lo provocaron infieles texanos llenos de maldad y egoísmo que hablaban en inglés, y le impusieron su idioma y sus costumbres californianas; pero también por culpa de otro varón no tan santo: Santa Ana. A partir de entonces, los aztecas son los judíos errantes en su propia tierra del mundo moderno, y están separados de sus raíces por el Rio Bravo, no por el Mar Rojo. Como si las siete plagas de Egipto se hubieran ensañado con ellos, ahora, los invasores los condenan a una nueva ley anti-inmigrante, que le zumba el Antiguo y el Nuevo Testamento juntos. Es como para que San Francisco colgara los hábitos.

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