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6 may. 2010

EL 17 DE MAYO: FIESTA VERDE.

Tal vez a los internautas de otras naciones les resulte incomprensible esta portada publicada en PALANTE el 16 de mayo de 1963. Es mi deber aclararles que la palabra INRA con la cual el nativo responde al grito de Rodrigo de Triana aquel memorable 28 de octubre de 1492, corresponde a las siglas del Instituto Nacional de la Reforma Agraria.
El INRA era el organismo autorizado por la Revolución, para aplicar las leyes de nacionalización de las tierras ociosas y latifundios a favor del campesino pobre bajo el criterio de:
“La tierra para el que la trabaja”.
Sabido es que junto con Cristóbal Colón, viajó de polizón el incipiente capitalismo, que acabó con las comunidades primitivas, y en nombre de la Corona se apropió de medio mundo.
Para poder colonizar había que repartir mercedes, y ahí surgieron las sinecuras de entonces: Las encomiendas y su “botellero”, el encomendero: Germen de los futuros amos, --hacendados, colonos, y latifundistas en general-- que se apoderaron de las mejores tierras. A lo sumo, el amo generoso, daba al esclavo un conuco fuera de la plantación para su sustento personal, así ni siquiera tenía que alimentarlo.
Más perjudicial que todos ellos juntos fue una señorona llamada “Mamita Yunai”, pues sobre las cenizas de la guerra necesaria, criollos y peninsulares quedaron arruinados. Esta geófaga Made in USA devoró miles de caballerías de nuestras mejores tierras a precio de ganga; o por medio de chantajes, fraudes y otros artilugios de la intervención yanqui en aquella repúbliquita mediatizada.
Actualmente el agiotismo unido a la hipocresía de esta vieja dama indigna, ha dado a luz un engendro que responde al nombre de “Chiquita Brands”, y tras el inocente diminutivo se esconde una criatura más infernal que su progenitora.
El choteo criollo, tan socorrido durante la seudorrepública, bautizó a los perjudicados por la Ley de Reforma Agraria como “siquitrillados” por aquello de que se les partió la siquitrilla. No nos culpen, “el trajín” es una herencia del pasado. Como consecuencia de su aplicación empezaron a cambiar las cosas.

Veamos a continuación algunas transformaciones campestres:
Con la campaña de alfabetización, a la campiña le llegó la luz del saber,
Los raquíticos campos de la ciencia y la técnica, crecieron por primera vez gratis.
Al campo de golf, que campeó por sus respetos, le hicieron el 17 de Mayo más de 18 hoyos.
El médico rural curó al niño campesino de parásitos, y los parásitos sociales de entonces fueron debidamente vacunados.
Fue famoso el ayuno escolar en la escuelita pública. Las privadas tuvieron que retirarse por anemia perniciosa..
La puntería fue potestad de los Malagones. La operación milagro amplió el campo visual del resto de los milicianos guajiros.
A todas estas, el campesino siguió tan campechano como siempre.
Millones de parejas disfrutan el Plan de Campismo Popular. Qué diferencia con la pareja de la guardia rural y su Plan de Machete.

Hoy el agricultor es menos agrio y más culto.
La palabra precarista está en precario.
No es lo mismo hacendado que hacendoso.

Hoy Urbano es un finquero suburbano afincado al surco.
Si las ganancias no eran parejas, te echaban la pareja.
Hoy las colonias no solo producen caña, sino también miel.
Amarraron al perro del hortelano para que su amo pueda comer.
Tanto vale hoy la cría vacuna como la vacuna para la cría.
Los leñadores producen leña en los bosques y los peloteros la dan en el estadio.
Cuando el intermediario no cumple, ¿se convierte en intermensuario?
No es lo mismo el tabaco del vago, que la vega de tabaco.
Los granjeros se han granjeado la admiración de todos.
Trabajar antes en las salinas era una salación.
He tenido el placer de convertir hoy mi blog en surco, y sembrarles estos aforismos con el fin de hacerles pasar un buen guateque guajiro en este 17 de mayo, ¡FELICIDADES CAMPESINO!

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