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16 oct. 2011

EL DÍA DE LA RAZA: ¿Un cuento chino?

Yo no lo recuerdo porque era muy pequeño, pero según mis padres, mi primer dibujo público fue una de las carabelas de Colón y salió en la sección infantil del suplemento dominical del periódico “El País”. Resulta que mi abuelo materno Rafael Ávila era tipógrafo de ese diario y al ver aquel boceto hecho por un niño de apenas ocho años decidió llevarlo a “El País Gráfico” que así se nombraba dicho apéndice.

Por entonces se celebraba en Cuba todos los 12 de octubres el “Día de la Raza” en recordación al descubrimiento de América.

Unos setenta y pico de años después, en mi reciente visita a los Estados Unidos vía Nassau, tropecé con una de esas revistas que las empresas de aviación ponen a disposición de los pasajeros para su disfrute durante el trayecto. En este caso se trató de “IslandsScene”, y al hojearla, un cintillo me llamó la atención: “China in the Bahamas” por Charles Huggins; el viaje resultó corto y mi inglés pésimo, por lo que me guardé el ejemplar para leerlo con más tiempo.

Días más tarde, asesorado con mi buen amigo el diccionario bilingüe, pude sacar mis propias conclusiones:

El trabajo se basa en “1421” título del libro de David Menzies, donde el capitán retirado de un submarino de la Real Armada Británica, especialista en cartografía, y apasionado por los mapas medievales, desarrolla su teoría del descubrimiento del Nuevo Mundo.

El artículo comienza cuestionándose lo siguiente: ¿En qué se basaron los europeos para poder circunnavegar la Tierra? Sabemos que Colón creía poder llegar al este dirigiéndose hacia el oeste, y esa eran las bases en que descansaban los mapas existentes en ese tiempo. ¿Quién creo esos mapas?

Consecuente con su pasión Menzies encontró un mapa de 1424 de Africa y Europa firmado por el cartógrafo veneciano Pizzigano. Dos cosas captó: Los litorales de Europa eran exactos pero en el mismo documento al oeste del Atlántico mostraba un grupo de cuatro islas. No tenía sentido. ¿Por qué un mapa de 1424 muestra dos continentes existentes y admite un grupo de islas desconocidas al oeste del Atlántico?

Tras meses de estudio y consultas con expertos, Menzies llegó a la conclusión de que Antilia y Satanzes eran en realidad Puerto Rico y Guadalupe. Su conclusión estaba basada en lo siguiente: “…Ellas resultaban similares entre sí, por lo que había que descartar el supuesto de cualquier ficción…”

Eso demostraba que 70 años antes del viaje de Colón, alguien estuvo en el Mar de las Antillas, --Bahamas específicamente--, y había volcado el hallazgo en aquel mapa.

¿Quién o quienes crearon esos mapas, que los europeos utilizaron para guiarse? ¿Qué país contaba con los recursos humanos y materiales para circunnavegar la Tierra y las cartas que hicieran posible la hazaña?´

El mundo a principios del siglo XV estaba dominado por una nación que había inventado la agricultura; pronosticado el arribo del cometa Halley en el 240 a.d.n.e.; inventado el papel, los caracteres movibles, y publicado por mas de mil años la estampación en seda; construido barcos con compartimientos impermeabilizados; creado calibradores con la exactitud de mil pulgadas; había estandarizado pesos y medidas. Así como repuestos para armamentos.

En tiempos de la dinastía Ming (1368-1644) China era el país más poderoso del orbe. Ming fundó Zhu Yuanzhang (1328-1398) tras la derrota de la dinastía mogol Yuan. Lo sucedió su nieto de 21 años, el príncipe Yan, quien tuvo por enemigos a sus tíos entre ellos Zhu Di. Éste ganó la guerra civil y se estableció como el Emperador Yongle “de la Eterna Felicidad”, (1402-1424). Descansó su política en la fuerza para hacer de China un estado, poderoso y ganar adeptos con la diplomacia.

A solo tres años de asumir el trono (1405) Zhu Di ordenó al almirante Zhen He que organizara una la expedición al oeste, la primera de seis, consistente en 62 grandes barcos de 440 pies de largo por 186 de ancho con un desplazamiento de 25 o 30,000 toneladas.

El propósito: Impresionar a naciones vecinas. En total fueron 317 barcos con una tripulación de 27,800 hombres. Comandados por 4 almirantes y contaban con navegadores, intérpretes, médicos, y sacerdotes, incluyendo soldados de infantería y caballería. Entre otros bienes cargaron porcelanas, sedas, lacas y mercaderías con las que pudieran comerciar en otros lares. Cada viaje les tomó aproximadamente dos años, y la sexta expedición al mando de Zhen He con 100 barcos y 30,000 tripulantes, avistó tierra el 3 de marzo de 1421.

Según Menzies, Zheng retornó tras provisionarse en Calcuta, India, arribando a China en noviembre de ese año, incluso el propio autor apuntó que el mapa de Cantino, 1502, se basó en la experiencia china, y muestra que navegaron por la costa este de Africa rodeando el Cabo de Buena Esperanza hasta Cabo Verde y sus islas adyacentes. El otro almirante, Zhou Wen navegó también hacia el suroeste y llego a cierto lugar que es ahora Venezuela. De ahí parte para establecer la conexión entre China y las Islas Bahamas.

Zhou Wen no partió a ciegas en dirección al oeste pues cerca de un siglo antes había empezado la épica jornada hacia el Caribe. El cartógrafo chino Chu Su Pen (1273-1337) “Había calculado con bastante exactitud la distancia entre el Pacífico y el Atlántico…” y aún antes que eso los chinos ya sabían que existían otras tierras más allá del Océano Atlántico.

En 499 a.d.n.e. el primer año del “Pecado original” durante el periodo conocido como Dinastías Norte y Sur, (386-581), un monje budista Hoei-Shin regresó de un recorrido a unas 8,000 millas naúticas de China. Llamó a esas tierras Fusang, tras los árboles que crecen allí. Describió dichos árboles con frutas como peras rojas y describió a sus habitantes ya conocedores de la ropa y el papel. También que no tenían hierro, ahora sabemos que el dichoso árbol es el maguey que solo crece en Centro y Suramérica. También se sabe que el hierro es o era conocido en todo el mundo excepto en Centroamérica.

Por tanto, la existencia de Fusang era conocida cuando el Emperador Youngle encargó la expedición a Zhen He y sus 3 almirantes. Navegando por la corriente oeste del Ecuador, fletó por lo menos 20 barcos hasta arribar al Caribe. Y fue allí que descubrió las cuatro islas que Menzies vió en el mapa de Pizzigano, el primer mapa que se adentró en lo desconocido.

Puede decirse que las naves perdidas por Zhou Wen durante un huracán a la altura de Puerto Rico (Antilia), ocurrió antes de haber nacido Cristóbal Colón. Incluso con anterioridad al ciclón, cruzó frente a Cuba y la Española (Santo Domingo) hasta pasar por el Gran Banco de las Bahamas el este de las Islas Andros y dentro de archipiélago de las Berry.

De acuerdo con el libro de Menzies, se piensa que en 1421 los bancos y arrecifes de las Bahamas entre Andros y Cuba, podían haber estado bajo las aguas. Eso explica el por qué no hayan encallado. Una vez atravesado esos bajos debe haber tenido algunos navíos averiados y otros hundidos. Para minimizar las pérdidas, pudo encontrar bahías o ensenadas donde reparar los dañados o abandonar los inservibles. Menzies cree que esto ocurrió durante el primer viaje chino a través de las Islas de Bahamas; y Bimini Island es el único lugar lógico donde Zho Wen pudo reparar su flota.

La más completa evidencia encontrada es “El Camino de Bimini” compuesto por centenares de rocas planas de forma cilíndricas de entre 8 y 10 pies cuadrados, descansando en el fondo marino en una distribución paralela. Se encuentra en un radio de 12300 pies de largo por 200 de ancho, mientras la sección curva del camino corre 330 pies hacia la costa.

Por su disposición se sabe que fueron depositadas allí de forma consciente hace más de 600 años. Cada una pesa 10 toneladas. Según el propio Menzies y las autoridades bahamesas, se cree que por lo menos nueve de los barcos comandados por Zho Wen fueron abandonados allí. Tal vez utilizadas como anclas por las tripulaciones. Lo que sí se sabe ya es que los chinos fueron quienes abrieron el camino hacia un nuevo mundo y aportaron valiosa información para los mapas realizados por cartógrafos europeos.

El trabajo es mucho más extenso y abarcador, pero no es mi intención agotar el tema y además, si ustedes cuentan bien las palabras de esta versión, hasta aquí hay exactamente 1421, la misma cifra del año en que se descubrió el Nuevo Mundo.

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