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16 oct. 2011

EL INCOMPARABLE CARDI

Acabamos de celebrar el 50º. Aniversario de PALANTE y no queremos dejar pasar la fecha sin recordar a Cardi, uno de sus pilares a partir de la fundación del semanario el 16 de octubre de 1961.

Desde sus comienzos en la publicitaria Fergo Arregui, él y su “carnal” Zumbado descollaron en el humorismo literario. Con el triunfo de la Revolución dejaron su impronta por separado en diversos medios de prensa.

Nos conocimos en los balbuceos de la nueva publicación y puedo afirmar que desde ese momento Cardi se convirtió en “Mi personaje inolvidable”, a la manera del “Reader Diges´t.

No se debe ser juez y parte, por lo tanto “Con permiso de...” Évora Tamayo, reproduzco algunos párrafos de su sintética opinión publicada en “25 años de humor en Palante”, libro publicado por la Editora Abril en 1986:

“…Juan Ángel Cardi nació en Ciudad de La Habana en 1914. Esta fue su primera broma. Lo demás, el resto, fue el curso natural de su propia vida. Su humor es difícil de emplantillar, porque su producción humorística es saltarina en sus formas, y panorámica en sus contenidos...”

Évora también experta en el dominio del lenguaje, no puede evitar el uso y abuso de la adjetivación para describir a un ser tan extraordinario:

“…Hiperbólico, eufemístico, provocativo, irrespetuoso, anti solemne… De ahí que su prosa sabrosa, añeja, concupiscente, popularísima atraiga a un crecido número de lectores desde los que demandan la risa rápida de una lectura de esquina, hasta los lectores más cultivados e indagadores…”

Por último copio:

“…El humor de Cardi es inseparable de su propia existencia, hay una especie de coherente hilo conductor entre lo que escribe, dice, hace e incesantemente proyecta hacia el futuro… Su producción literaria ha llenado volúmenes y se extiende tentadora para los que sienten el humorismo no sólo como una profesión más o menos rentable, sino como una cátedra de permanente enseñanza…”

Tras estas valoraciones pido la palabra para el anecdotario:

En su vida familiar ocurría otro tanto: Nunca vi a Cardi en guagua, siempre andaba en bicicleta, a tal punto que cuando se casó su hija en la notaría frente al local de PALANTE en 23 y N, la sorpresa fue general, pues él se apareció con ella vestida de novia pero emparrillada.

En un reciente trabajo de este blog sobre “El Hurón Azul” hago referencia al (Hogar, dulce hogar) de Cardi en los altos de “El Gato Tuerto”; consulta obligada dado su enciclopédico magisterio, donde muchas veces agobiado por la asfixia nos recibía en su propia cama, pero sin soltar el cigarrillo de la mano, y rodeado de su biblioteca particular: Una estantería que ascendía hasta el techo donde se alineaban en formación militar aquellas cajas de zapatos, donde esperaban la orden de combate, miles de notas, recortes, chistes y otros fieles soldados de la jodedera. Sólo así podría acometerse la titánica y original tarea de editar “La Paginita Antigua”, esa parodia histórica de la prensa burguesa y su misión de magnificar la necedad humana, donde en la forma, el texto breve pugna con el “collage” barroquista.

Tuve el honor de compartir con él no pocas aventuras satíricas muchas de ellas parodiando los “comics” yanquis que habían desaparecido de los estanquillos, pero cuyos “héroes de papel” nos habían contaminado de tal forma que se hacía necesario combatirlos con sus propias armas. Surgieron entonces los guiones del Supercardi, y aquí va de muestra una portada que realizamos en la selva de PALANTE.

El quinto aniversario del semanario, (Oct. 1966) se celebró frenéticamente, pues contó con el chiflado aporte de Cardi, quien loco de contento logró,--casi personalmente—convertir los salones de la antigua Casa de la Cultura Checa en un verdadero manicomio, con una muestra de cientos de caricaturas, sumadas a la multi-exposición de objetos más chiflada del mundo, desde una paranoica maquina de tracción animal que adivinaba el porvenir mediante un “chivo” mecánico, hasta un absurdo salón lleno de tableros de ajedrez con peones, alfiles y caballos dándose mate entre ellos sin la participación de jugador alguno; y para terminar, --haciéndose el guillado--, extendió la muestra hasta la acera de la calle 23 para el cementerio de algunos personajes tan arrebatados y famosos como Don Quijote o Juana la Loca.

En ocasión de la presentación del libro “El amor es cosa de dos”, los autores --Cardi y menda-- fuimos convocados por la librería para autografiarle las obras al público. Esa tarde nos sorprendió a todos incluyéndome a mí, pues él se presentó disfrazado de Don Juan Tenorio.

Durante las primeras Ferias del Libro que se montaron en el Parque Central de la Habana, fue Cardi quien animó las actividades con subastas públicas de libros que siempre comenzaban con la ridícula puja de un centavo. La gente se divertía tanto que no pocas veces, el esfuerzo era recompensado con aplausos contantes y sonantes.

Entre sus hazañas se cuenta la creación de un invento semanal de continuidad en PALANTE que podríamos calificar de foto-historieta policíaca, consistente en una serie donde el protagonista principal era él mismo disfrazado de Sherlock Holmes, y el equipo de realización lo formaban: Sus amigos personales como actores y la fotografía era de su carnal Toraya. Pero el guión, producción y fotomontaje, más el financiamiento salían de su propio peculio. O sea, una especie de Metro Goldwyn Cardi. ¿Cómo lo hizo ese hombre orquesta? Todavía me lo pregunto.

Su osadía era tal que compartiendo conmigo la tarea de realizar el noticiero humorístico ”El Pino Macho”, en la radio base de la Brigada de Jóvenes Ejemplares durante la siembra de pinos en Mayarí Arriba, (1965). De buenas a primera, pasa frente al albergue el jeep del Comandante en Jefe que se dirigía al vivero donde sembraba esa tarde. Cardi jadeando por su pobre respiración corrió tras el vehículo y con mi ayuda logró subir a empujones. De ésta decisión personal con riesgo de una lesión saldría la entrevista más orgullosa de su vida:

Cardi era tan humanitario en sus sentimientos como el más pinto de la paloma, y al ser humano tampoco podía ser perfecto aunque a los demás nos pareciera un Dios. A veces no se comprendían sus extravagancias o sus humoradas llevadas siempre al extremo.

La única foto que conservo de Cardi es precisamente ésta durante uno de esos reportajes a provincias, donde él está bostezando junto a Mitjans y yo atrás.

Según Gardel, veinte años no eran nada, pero para Cardi sí. PALANTE ya le quedaba pequeño, y un buen día pasó a realizar el sueño de su vida: Escribir novelas policiacas en tono de farsa, algo tan inusitado como toda su obra anterior, y afortunadamente dejó para la literatura cubana algunas antológicas.

Aunque hayan pasado varios años de su fallecimiento, en estas Bodas de Oro de PALANTE, Cardi –su eterno enamorado--, también estuvo presente junto a nosotros.

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