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2 abr. 2014

LA LEY DEL REVÓLVER (1)

Esta historia que ahora les cuento, la tuve encasquillada en mi cerebro desde hace algún tiempo. Ahora desenfundo mi arma más preciada--la memoria--para dispararles a boca de jarro algunos hechos que no se olvidan pues hicieron impacto en mi conciencia.
Corrían los prodigiosos años sesenta del pasado siglo, cuando las convulsiones sociales estremecían el mundo en diversas latitudes: La lucha del pueblo vietnamita en el sudeste asiático, la liberación de varias naciones africanas del colonialismo y hasta el propio Mayo Francés en la culta Europa.
Los Estados Unidos no podían quedar al margen de estas batallas emancipadoras, que se convirtieron en fuente de inspiración para muchos artistas y en mi caso particular, tuve el privilegio de ver mi caricatura titulada “Metamorfosis”, premiada en metálico por el prestigioso Concurso Internacional del Humor Montreal, Canadá 1967, que aquí reproduzco una vez más.
A simple vista, la secuencia satírica puede interpretarse como una rebelión de los pueblos africanos frente a la opresión del colonialismo europeo, pero también un atisbo del llamado Poder Negro en los Estados Unidos, más conocido como el movimiento de las Panteras Negras, el cual tiene su antecedente en la ejecutoria de varios líderes indiscutibles en la lucha por los derechos civiles de los afro-norteamericanos, entre ellos: Martin Luther King y Malcolm X.
Como dato adicional también ofrecemos prueba fotográfica de la entrega, con la presencia de la Dra. Melba Hernández, de dicho premio a la Embajada de Vietnam en Cuba, como un aporte más a su defensa.
El Dr. Martin Luther King, recibió en 1964--hace exactamente seis décadas--el Premio Nobel de la Paz. Ese merecido reconocimiento mundial respaldaba su prédica contra la intolerancia y la segregación racial, que contó con agrupaciones de diversa índole, algunas más radicales; otras de carácter ascético. Lo cierto es que todas fueron combatidas a sangre y fuego.
Un año más tarde (21-2-1965) durante un discurso que pronunciaba el líder fundamentalista Malcolm X en el Teatro Audubon Hall de New York, es interrumpido por varios hombres armados que lo acribillan a balazos. --eran negros allí infiltrados con armas de fuego--. Horas más tarde, el orador fallece en el Presbyterian Center de New York.
Tres años después (4-4-1968) el propio Martin Luther King, aunque abogaba por métodos diferentes, recibía el mismo tratamiento mortal, como víctima inocente del odio racial en su propia tierra.
Estos hechos no resultan fortuitos: La Ley del Revólver fue impuesta en los Estados Unidos desde su propio parto; que lo digan sus comadronas pieles rojas, quienes compartían aquellas Trece Colonias con los caras pálidas.
Resulta incomprensible tal contradicción en una nación multiétnica y multicultural, que se maquilla hacia el exterior como el Sueño Americano.
Tal vez debamos consultar de nuevo a científicos tan distinguidos como Kats y Brady, que desde 1932 habían descubierto muchos de los clisés mentales en la Universidad de Princeton y años más tarde esto fuera ratificado por el canadiense Otto Klineberg, especialista en psicología étnica, durante una encuesta popular donde se señalaban las características más comunes en el ciudadano norteamericano. He aquí cómo el yanqui (racista) veía a las diversas comunidades en los Estados Unidos:
El alemán tiene por lo general una mente científica, son trabajadores y pesados. Los italianos, artistas, impulsivos y apasionados. Los judíos, interesados, astutos y laboriosos. Los chinos, supersticiosos, conservadores y taimados. Los japoneses, inteligentes, laboriosos, y progresistas. Los turcos, religiosos, pérfidos y crueles. Los negros, supersticiosos, indolentes, perezosos e ignorantes.
Por suerte este censo de adjetivación prejuiciada ocurrió antes de 1959, pues con el triunfo de la Revolución, la campaña anticubana, la diáspora impuesta por el bloqueo y la Ley de Ajuste Cubano, entre otras “lindezas”, no quieran ustedes saber en que nivel estuviéramos insertados nosotros los cubanos.
Curiosamente, en dicha selección se notaba también una desmesurada sobrevaloración sajona reservada para los británicos dándoles el calificativo de inteligentes, intrépidos, laboriosos, orgullosos, dueños de su destino y pacíficos; totalmente coincidente con el calificativo que reciprocaban los ingleses para el pueblo estadounidense. Lo peor es la inclusión en ambos casos de la palabra pacíficos; por algo la subrayamos en negritas.
El caso de los dos luchadores por los DERECHOS HUMANOS –así en mayúscula—Martin Luther King y Malcolm X—víctimas de la violencia, la intolerancia y los prejuicios, son sólo dos ejemplos de la decrépita Ley del Revólver. Pero esta adicción ha evolucionado en USA: Hoy la vemos transformada en una aberración total con la famosa Asociación del Rifle, que llega a proponer e incluso imponer en el Congreso, la autorización y venta de armas de fuego a menores de edad. Tema recurrente, ya tratado hace casi seis años en el segundo de los trabajos publicados en este blog bajo el título de No es cosa de juego. Las imágenes que mostramos a continuación pertenecen al mismo.
Los fusilamientos, atentados, tiroteos, ajusticiamientos indiscriminados y otros terroríficos ejemplos, efectuados sin justificación alguna en esos centros culturales son tantos, que de enumerarlos convertiríamos este blog en un inmenso mar de sangre. Sólo una sociedad enferma por el odio y la enajenación es capaz de mostrar tal actitud ante niños y jóvenes. Nos limitaremos a señalar solo cuatro de las masacres más violentas ocurridas a partir del siglo XX en los pacíficos Estados Unidos de América:
(18-5-1927) 43 muertos, incluyendo el autor del atentado, de ellos 38 niños en la Escuela Primaria Bath, Michigan.
(20-4-1994) 17 muertos, contando con sus dos ejecutores, en la Secundaria Columbine, Colorado
(16-4-1997) 33 muertos contando con el propio asesino en el Politécnico y Universidad Estatal de Virginia.
(14-12-2012) 28 muertos, incluyendo al autor, su madre y 20 niños en la Escuela Primaria de Sandy Hook, Connecticut.
Como han podido apreciar, en ninguno de estos casos hemos dado los nombres de los autores de tan abominables crímenes. Tal vez esto se deba a una apreciación muy personal mía sobre otra característica de esa sociedad enferma por el protagonismo, la publicidad y la Ley del Revólver: SALIR EN CINTILLOS DE PRIMERA PLANA A TODA COSTA.

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