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31 dic. 2010

DE LA VIÑETA AL CINE Y DE AHÍ A LA GLORIA…

Que la tira cómica del combatiente mambí “Elpidio Valdés” haya atravesado la trocha de Júcaro a Morón, para insertarse en los primeros planos de la cinematografía cubana no es obra de la casualidad, en tal caso de su autor, el caricaturista Juan Padrón Blanco.

Que el personaje sea el ídolo indiscutible de varias generaciones de niños cubanos, tampoco es una sorpresa.

Padroncito es, sobretodo, un hombre de la prensa, de la gráfica, de la tinta y el papel, devenido cineasta. Si me tocara a mi, --testigo de su nacimiento--, hablar de las motivaciones inquietudes y afanes que inspiraron al autor, estaríamos contando anécdotas hasta el año que viene. Además, la recomendación vendría de muy cerca.

Que merece la pena hacerlo: ¡Claro que sí! Para ello nos bastaría con reproducir algunas aventuras del héroe manigüero, pero hemos preferido escoger ilustraciones de nuestros medios que, por su importancia le han dado destaque al personaje y al autor en sus respectivas portadas. Con ellas calzaremos la información.

Pero, dejemos que colegas de otros medios intervengan en el asunto. Por ejemplo:

Maya Quiroga, en la revista Bohemia del 4 de julio de 2008 y bajo el título deEntre mambises y vampiros” nos cuenta:

“…Considerado por muchos como el más exitoso de los realizadores cubanos de dibujos animados, Juan Padrón, (Matanzas 1947), graduado de Historia del Arte en la Universidad de La Habana, y Premio Nacional de Humor (2004), es el padre de “Vampiros en La Habana” (1985), del personaje “Celedonio” (1983), y de “Filminutos”; es también coautor de “Quinoscopios” entre otros personajes…” …En su niñez fue fanático de los comics, “Superman”, “Los Halcones Negros” de Narda, de “Mandrake el Mago”, de Aleta la novia del “Príncipe Valiente”, Rosario la de “Popeye”… A finales de los años 50 tenía sólo 12 años, pero ya el bichito por el cine se había apoderado de él…”

Nadie mejor nos puede hablar de su niñez, que su hermano Ernesto Padrón, --también destacado dibujante de historietas y animados— en el trabajo titulado “No tuve Superman, tengo a Elpidio Valdés” en Juventud Rebelde (1 de marzo de 1998):

“…Cuando mi hermano Juan y yo éramos niños –físicamente hablando— hacíamos historietas y filmábamos películas y dibujos animados con una cámara de 8 mm. Los temas de estas obras eran un reflejo de los cómics, filmes y series norteamericanas que prácticamente ocupaban todo el espacio editorial, cinematográfico y televisivo de los años cincuenta… Marines contra japoneses amarillentos, superhéroes contra científicos lunáticos, detectives contra el crimen organizado, vaqueros almidonados contra indios, monstruos contra gente aterrorizada y por supuesto de los dibujos animados de los hermanos Fleischer, Walter Lantz, Walt Disney, etc.,…”

Por su originalidad hemos escogido un fragmento de la entrevista titulada “Dialogo Circunstancial con Elpidio Valdés” (A lomo de Palmiche por calles de La Habana) que le hiciera Rosa Elvira Peláez, al personaje de papel sobre su autor en el periódico Granma de 12 de agosto de 1988.

“—Tú eres un símbolo Elpìdio…

“--Eso. Nací por el amor de él a nuestra historia de luchas. Me contó que, en 1968, el Año del Centenario, se publicaron muchos textos sobre los mambises, y él sintió como si hubiera picado un anzuelo muy grande. Cuando lo vea, pregúntale por El libro del Mambi. De una editorial a otra, libró por este libro una campaña de 12 años…”

La revista Revolución y Cultura también interviene en el tema. En ella el poeta y crítico Nelson Herrera Ysla nos habla de sus comienzos en “Padrón: El humor encontrado”:

“…Siendo más joven de lo que él imaginaba, un día de 1963, Norberto Fuentes le disparó a quemarropa la posibilidad de trabajar para la revista “Mella” junto a un nutrido grupo que ya se encontraba en la importante publicación de la juventud cubana… y no lo pensó tres veces… En La Habana se unió a Virgilio, Roberto Alfonso, Rostgaard, Fundora, Newton Estapé, Víctor Casaus, y a un notable dibujante que luego se dedicó a componer canciones, y tocar bien la guitarra: Silvio Rodríguez. Todos hacían una página memorable llamada “El Hueco” (una historia muy profunda)…”

El especialista Tony Piñera mezcla los nombres del muñeco y su autor en Granma con el título “Juan Elpidio Padrón Valdés” a los 30 años, en marzo del 2000.

“…Con la seriedad típica de los hombres que alientan la sonrisa, contó que Elpidio se parecía a él de joven. Yo siempre hago el chiste: --Antes me parecía a Elpidio, y ahora al general Resoplez. --Gordo y con el bigotazo (pero siempre cubano)… A la pregunta ¿Elpidio Valdés y Elián? Sus ojos azules brillan. Fue emocionante. Cuando vi aquello de que pedía un avión para que lo trajeran a Cuba me dijo: --Voy a realizar un dibujo para cuando regrese y otro para su escuela, que fue también la mía, donde estudié de tercero a sexto grado. Porque soy de Cárdenas como Elián…”

El 12 de diciembre de ese mismo año, Juan Padrón nos sorprende con otro de sus éxitos, y de ello nos da cuenta el escritor humorístico del DEDETÉ Jorge Alberto Piñero al describir en el diario Juventud Rebelde que “María se cogió la fiesta de Lucas”.

“…Si no es un récord, al menos es una buena marca la impuesta por Juan Padrón y Elíades Ochoa en la premiación del Lucas 2000. Cuatro premios: Música tradicional, clip masculino, dirección, y al mejor video clip del año, alcanzó el tema “Píntate los labios María”… El hecho fue noticia en la fiesta que Lucas ofreció la noche del pasado domingo en el Teatro Mella de nuestra capital. Digo fiesta porque fue un verdadero carnaval el espectáculo que sirvió de soporte a la entrega de los premios a los mejores video clip del año…”

La creación del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC) el 20 de marzo de 1959, permitió que a partir del primer corto de animación “La Prensa Seria” en 1960 de Jesús de Armas, se produjera una serie de “cartoons” caracterizados por la temática política ideológica, en momentos de cruenta agresión imperialista. El Congreso de Educación y Cultura de abril de 1971, cambió la situación al orientar la producción de dibujos animados para el público infantil que comenzaron a estrenarse a partir de 1976.

Victoria Quintana en Cuba Internacional continúa la historia en un trabajo titulado “Contra Dólar y Cañón”. Veamos:

“…Para los mayorcitos amantes de la acción y la aventura, nació la figura del mambí, encarnada en Elpidio Valdés, de uno de nuestros más laureados realizadores, Juan Padrón… Se trataba de un personaje conocido por los niños a través de las historietas publicadas en el semanario Pionero desde 1970… Las famosas cargas al machete y los ingeniosos ardides de los mambises para burlar el asedio del poderoso invasor español llega a los niños en episodios frescos y cargados de humor, reforzando su patriotismo y la admiración por su pasado… El éxito fue tan grande que en 1979 se realizó el primer largo metraje cubano de dibujos animados utilizando a Elpidio Valdés como protagonista… En 1983 se hizo el segundo largometraje de dibujos animados “Elpidio Valdés contra dólar y cañón, que superó en calidad al primero…”

Con estos testimonios, espero que nuestros amables vecinos se hayan percatado de la importancia y la popularidad tanto del personaje como de su autor. Sin embargo no quedaría satisfecho sin aclarar que por sobre todas esas cosas, Juan Padrón, es un artista excepcional, al que no se le puede encasillar en ningún esquema, por muy exitoso que sea alguna obra o proyecto suyo.

Como vimos hizo sus pininos en “Mella” pero se escapó de “El Hueco” para crear historietas de todo tipo, saltando de redacción en redacción. Así nació, sable en mano, Kashibashi un samurái con cara de niño, donde debutó un personaje criollo tan simpático que luego lo incorporó a aventuras de ciencia-ficción, y al final, tener que bautizarlo como Elpidio Valdés para que pudiera alzarse en la manigua redentora frente a las tropas españolas.

El inquieto dibujante tuvo la osadía de bajar a las profundidades abismales para enfrentar a Marcelino, --investigador submarino--, contra el tiburón Everardo tan sangriento o más que el de Spielberg.

Inquisidor y medieval, Padrón incursionó también en las mazmorras del humor negro con Los Verdugos, en jocosa competencia con sus tragicómicos vampiros, semillita que fructificó años más tarde en La Habana gracias al cine de animación.

Pero no contento con eso, en la prensa le sacó lascas a piojos y comejenes de todo tipo, y cuando se le acabaron los insectos agarró las letras logrando conflictos entre ellas para la serie “Abecilandia”. Tal parece que no exista marco capaz de aprisionar a una imaginación tan fértil como la suya, a tal punto de crear un absurdo Zoo-ilógico. ¿Que nos prepara Padroncito a la altura de este año 2011?, no lo sé. Pero espero que sean nuevas sorpresas para celebrar sus 73 añitos el próximo 29 de enero.

Hace algunos años, en uno de sus homenajes, los caricaturistas fuimos convocados para agasajarlo con la interpretación individual de sus personajes: Aquí va mi aporte en aquel momento:

¡FELICIDADES COLEGA, Y NO ME MUEVO DE LOS 80 HASTA QUE ME ALCANCES DENTRO DE SIETE AÑOS!

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