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6 dic. 2010

LÍNEAYUDA.

Tal vez por el simple hecho de provocar risa, a los humoristas se nos califica de “superficiales”; eso no deja de ser una “superficialidad” más.

La hiena parece reírse pero no lo hace o no sabe hacerlo y los locos tampoco. El humor es el resultado de un acto inteligente, con el propósito de hacer reflexionar utilizando un lenguaje –gráfico, escrito, teatral o musical—de forma amena y simpática sin retórica o solemnidad alguna.

Tras esta “muela” procedo en ir al grano con el propósito de masticarlo, digerirlo y evacuarlo para que sirva de abono a un problema que, de por viejo, está resultando de mucha actualidad a propósito de celebrarse el primero de diciembre, el Día Internacional de Lucha Contra el VIH – Sida, enfermedad devenida pandemia desde que el profesor Luc Montagnier descubriera el virus de inmunodeficiencia humana en 1983.

Algunos “superficiales” podrían imaginar que se trata de una dolencia joven al cumplir solo 27 años. Quien así piense peca de “superficial” pues si vamos al fondo de la cuestión, las enfermedades de transmisión sexual son tan antiguas como el Pecado Original.

Para demostrarlo, sin ir tan lejos, acudimos a la prensa de comienzos del pasado siglo para reproducir estos anuncios comerciales, que como todo hecho publicitario, trata de vender gato por liebre con tal de ofrecerles pingües ganancias a sus promotores.

Lo cierto es que aquellos remedios eran casi siempre peores que la enfermedad, pues recurrían a métodos de cirugía de máximo acceso, con instrumentos de tortura medieval, o venenos de alto octanaje. Incluso la nomenclatura más que filosófica era sifilítica con tintes gonorreicos. Pues si se fijan bien, todos sus promotores las califican como enfermedades secretas.

El acto de fornicar, en el mejor sentido de la palabra es el más natural del mundo, gracias al cual estamos todos aquí, independientemente del placer sexual que represente, o la forma voluntaria o forzosa que se utilice. Por tanto no puede ser de ninguna manera tan secreto. Órganos sexuales tenemos todos, ya masculino, ya femenino; y tener sexo –por algo le llaman orgasmos--, se materializa en pareja. Más de dos sería una aberración, o en el mejor de los casos una exageración. En realidad por algo se reconoce que: El amor es cosa de dos.

El pene—órgano sexual masculino—está dividido como el cuerpo humano en tres partes: Prepucio o cabeza, tronco, y extremidades o testículos. . La cabeza va en busca del Punto-G femenino, y si lo encuentra, pues bienvenido sea. Cuando esto ocurre de corazón, no hay nada más placentero en el mundo. Reconozcámoslo pues, y no metamos la cabeza en otro hueco como hace el asustadizo avestruz en el desierto cuando ve venir el peligro.

El peor enemigo es pues el tabú, la ignorancia, y los prejuicios.

A partir de la cultura es que debe combatirse este flagelo, y en Cuba se está produciendo el cambio, al llevar el mensaje científico-técnico a lo coloquial.

La mejor medicina es pues la preventiva, no la terapéutica cuando el ya mal dice: ¡Aquí estoy yo! El preservativo representa el más idóneo, ahorrativo e indoloro instrumento para el sexo seguro, ya que con solo uno se preservan los dos, condonando la enfermedad.

Felicito pues la Campaña LíneAyuda del Ministerio de Salud Pública Cubano por su masivo, eficiente y constante esfuerzo de divulgar las medidas de protección, sobre todo a los más jóvenes y por tanto más sexy-vulnerables.

A estas alturas, yo me sentía impotente para cumplimentar la petición de un trabajo preventivo hace un par de años, de ahí que mi hijo sacara la cara por mi:Ofrezco aquí la cubierta y contracubierta de un bello cuadernillo de historietas en colores sobre el texto de Gardenia Paine Delis, editado por el Centro Nacional de Prevención de las ITS y el VIH-SIDA, http://www.cnpsida.sld.cu/,

en versión libre de mi vejigo, Francisco P. Blanco Hernández, que tituló “Dos Gardenias”.

Por si acaso: Anoten este teléfono 830-3156.- “La línea más corta entre tu problema y su solución”.

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