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10 abr. 2012

LA GUERRA Y LA PAZ

Así se titula la famosa novela del connotado escritor ruso Leon Tolstoi. –aclaro que no son solo connotados los terroristas—.

Precisamente de la guerra y la paz trataremos a continuación:

Recuerdo en mi niñez las hilarantes comedias del cine mudo, cuyo plato fuerte era el postre, o sea, la guerra de los pasteles. Tras el conflicto de los merengues vinieron las de verdad: La Primera, y la Segunda Guerras Mundiales, la de Vietnam, la de Corea, la Fría, la Caliente, las preventivas y todas las antiterroristas posteriores al cuestionable derribo de las Torres Gemelas incluyendo sus daños colaterales, así como los truco-dramas montados para ahorcar legalmente a a Hassan Hussein, cazar a un fantasma llamado Bin Laden, o más recientemente “otanizar” en vida a Gadaffi, por muy “libiano” que éste haya sido.

Primera aclaración: El uso y abuso de utilizar estas palabras –la guerra y la paz--por los grandes medios y hasta por los enteros, generalmente nos lleva a su generalización, sobre todo por generales de cuatro o cinco estrellas sin generosidad alguna, pero que generan cada vez más guerras que no nos dejan vivir en paz; y por tanto distanciarnos de sus verdaderos significados no tan genéricos, como lo eran para la Generación del Centenario.

Segunda aclaración: Las palabras se las lleva el viento, hecho demostrado con el juego de ellas que hemos realizado en el párrafo anterior, y precisamente a fines de la Segunda Guerra Mundial, la onu, creada en aras de la paz, se ha vinculado directamente a casi todas las guerras calientes posteriores al equilibrio de la guerra fría entre el Este y el Oeste.

Quedó una sola superpotencia, que trató de imponer el pensamiento único a partir del siglo XXI satanizando a 60 o más oscuros países en el resto del mundo. El fantasma del comunismo desaparecía y había que inventarse otro más abarcador y dúctil: el terrorismo, que podía adoptar diferentes formas: islámico, antidemocrático, y otros muchos; menos el terrorismo de estado implantado por sus propios gorilas.

Las siglas ONU en español, también varían su significado según el idioma, por lo tanto UNO, su traducción al inglés, se interpreta diferente: El 4 de abril de 1949 surgió su brazo armado--la OTAN--que ha dividido el mundo en dos: Las poderosas naciones del Tratado del Atlántico Norte, autorizadas para sembrar la guerra en el sur--con sus yugoslavas excepciones europeas --a 60 o más oscuros países del mundo, siguiendo el guión de Mr. Bush y Cía..

Los conflictos bélicos ya existían desde los albores de la civilización misma, pero me refiero a mis propias vivencias:

El siglo XXI vino pues acompañado de otros juegos de palabras: Terrorismo por comunismo; neoliberalismo por capitalismo salvaje; guerras preventivas por genocidio autorizado; exclusión aérea por drones autómatas; terrorismo mediático por embustes globalizados; y sobretodo una aberración semántica que dura más de 50 años con el cual se quiere tapar el genocidio más largo de la historia: embargo por bloqueo.

Si el capitalismo dividió al ser humano en obreros y patronos de carne y hueso; el imperialismo se vale estratégicamente en la actualidad de patrones en vez de patronos, ahora convertidos en ladrones de cuello blanco, sin los molestos “income tax” de antaño que los coinvierten en impecables e insaciables accionistas anónimos, en vez de aquellos conocidos y “benéficos” multimillonarios.

Seres decentes, elegantes, tranquilos, perfumados, y hasta bellos que jamás se manchan sus manos con sangre, y no les hace falta; les sobra dinero para organizar sus guerras. Son los verdaderos Ángeles Exterminadores que nos pintó Buñuel.

Ya ni siquiera les hacen falta pilotos para sus aviones asesinos, ni reclutar soldados. Les sobran “pacíficos” contratistas sin patria ni bandera. Es decir: Hermanos de la Costa siglo XXI.

Con Obama la cosa no ha cambiado nada, a pesar de las promesas electoreras; al contrario, se siguen subiendo “drones” no tripulados y continúan las bajas de miles y miles --¿millones?-- de civiles inocentes en una Guerra Santa anunciada contra Pakistán, Libia, Siria, Irán, e Irak y todo el Medio Oriente, que pica y se extiende casi tanto como el opio en Afganistán. Y no hablo de Palestina porque fue allí donde crucificaron a Jesús antes de nuestra era y todavía venimos cargando esa cruz a cuestas.

El peligro de abarcar todo territorio con recursos naturales habidos o por haber, llevó en el pasado el nombre de Colonización, y gracias a ello--o por desgracia--nos “descubrieron” hace cinco siglos. Hoy en nombre de la lucha contra el terrorismo, esto tiende a universalizarse, pero no es más que la rapiña por el petróleo y otras riquezas naturales; aunque le pongan el cartelito “eje del Mal” a las víctimas nativas.

Los tiempos cambian: El hecho de que millones en el mundo defiendan el derecho al trabajo honesto, y a la educación gratuita y de calidad está dando la medida de que los actuales “indignados” quieren ser cada vez más inteligentes y no dejarse engañar, por los cantos de sirenas del Super-imperio y sus super-lacayos.

Jamás he oído de guerras entre elefantes o microbios. Es un fenómeno típico del homo sapiens, por tanto una obra cultural. Como también lo es el teatro, la pintura, la bomba atómica, o el narcotráfico.

¿Ha visto usted alguna vez a un mono, por muy parecido que sea a nosotros, cayéndole a tiros a otro de su misma especie? ¿O a un elefante fumando mariguana? Claro, son bestias… salvajes...seres inferiores…

El ser humano –según la Biblia- es hecho a imagen y semejanza del Dios Padre Jehová. Como buen creyente, el muy bruto se lo ha creído a pie juntillas, e incluso trata de superar al Dios Padre, y no cree ni en su madre. Es capaz de violar cada uno de sus diez mandamientos, en su beneficio y sin asomo de vergüenza. A propósito: Eso es lo que la sociedad de consumo no ha podido cosificar ni vender: La vergüenza es pues una bendición de Dios..

Tampoco he leído nada referido a guerras durante el matriarcado, por tanto es un asunto de machos.

Sí las hubo durante la Edad de Piedra, del Bronce, del Hierro, del Peloponeso, Médicas, de los Diez Años, Púnicas, Impúdicas, Grande, Chiquita, y así hasta la Guerra de las Galaxias, o las más recientes Mediáticas. No sé hasta donde llegará la humanidad con éste, su juguete preferido. Tal vez, la Guerra Atómica sea la última de nuestra especie.

Pero no escarmentamos. Recordemos que hace más de cincuenta años, durante la primera comparecencia de nuestro Comandante Jefe en la Cumbre de la ONU, dijo …”cese la teoría del despojo y desaparecerá la teoría de las guerras..”.

Empecé este trabajo con una semblanza del cine mudo, y termino con una imagen también inspirada en el cine: Su famoso The End.

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