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3 abr. 2013

PORCINA LA INOLVIDABLE


Durante una mudada hace muy poco, tropecé con este recorte del diario GRANMA fechado el 23 de marzo de 1991. Se trata de la reseña durante una de las visitas que hiciera a Cuba Regina Duarte, la famosísima actriz brasileña, quien había emocionado a nuestro pueblo con la interpretación de la inolvidable Porcina, --mitad ángel, mitad demonio--en la telenovela “Roque Santeiro”. Del dramaturgo Días Gómez, donde compartió honores principales con Lima Duarte, en el papel también emblemático del Señorito Malta.
En la foto de Pedro Beruvides, se le hace entrega a “Porcina” la caricatura de su co-protagonista, lamentándose de que haya venido a nuestro país sin él.
Tal vez la colega Sahily Tabares, autora de la nota periodística, pueda ampliarnos lo acontecido en aquella ocasión, pues yo—el feliz autor del dibujo-- no estuve presente en aquel momento de la instantánea y me enteré al día siguiente, pero quedé igualmente satisfecho de ello.

Lo cierto es que la artista carioca en su visita, manifestó lo dicho en el título--que Cuba era--y sigue siendo un ejemplo a seguir 22 años después; pero también explicó la esencia de aquella serie televisiva en momentos en que la situación político social del gigante suramericano distaba bastante de ahora, y gran parte del éxito se debía, no sólo a la magnífica interpretación de los personajes, sino porque con aquella parábola, satíricamente se abordaban algunos de los problemas internos más candentes del país.
Toda esta situación pude comprobarla en mi visita a Brasil en noviembre de ese mismo año, al participar junto con el colega Orestes Suárez, en el Primer Festival de Quadriños de Río de Janeiro.
Confieso no ser muy amante de estos culebrones, que como un chicle se nos pegan por semanas y meses al butacón de la sala hasta que el bueno vence al malo, no sin antes amenazarnos con toneladas de lágrimas contenidas. Prefiero materiales cortos y menos pegajosos, más ahora que en la senectud, los minutos cuentan y la salud resta.
Fue aquel, un dibujo hecho sin mayores pretensiones, tal vez con la rapidez del repentista, pero con la misma intensidad con la que diariamente el caricaturista aborda la noticia del momento: Como un relámpago, cuya luminosidad por lo general aclara las tinieblas de la desinformación en tiempo real, cada día más vigente en estas autopistas de la información y del terrorismo mediático.
Pongo a mi familia por testigo de que el hallazgo de este recorte se ha producido casualmente, coincidiendo con el anuncio de  la XVIII Bienal internacional del Humor de San Antonio de los Baños, a inaugurarse el próximo 29 de marzo y compartir una vez más, alegrías, chistes, comentarios, brindis con “ñuza”, saludar al “Tío Cabrera”, embarrándonos de pintura en los murales colectivos o haciendo caricaturas instantáneas a los presentes en el Boulevard, y :--¿por qué no?--aspirando a algún reconocimiento que siempre es recibido con gran alegría.
Sin desdeñar los diplomas, las estatuillas, las medallas y otros símbolos del esfuerzo realizado, esa sonrisa de Regina Duarte que captó el fotógrafo de GRANMA es el mejor premio que yo hubiese podido aspirar por mi trabajo. Es ese silencioso aplauso de agradecimiento, que el actor recibe directamente de su público en el teatro.
Tal vez por esa misma tangible razón, los personajes humorísticos como Elpidio Valdés, Cecilín y Coty, Pepino y Compañía, Capitán Plín, El Loquito, Supertiñosa o Pucho, para poner solo unos pocos ejemplos, tienen tanta popularidad y nunca mueren.

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