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16 sept. 2010

EL MEJOR AMIGO DEL HOMBRE.

Queridos vecinos, tal vez parezca absurda la teoría que deseo plantear, pero por lo menos permítanme exponerla.

Históricamente el águila ha sido el símbolo de todos, o casi todos, los imperios que en el mundo han sido, incluso aparece de forma destacada en el escudo de los Estados Unidos. Otro personaje representativo de poderío podía ser El rey León, (invento también de la cinematografía norteamericana).

En mi humilde criterio existe otro cuadrúpedo que por sus características se acerca más a nuestra imagen como ser humano—inteligente hogareño y parlante—en comparación con otros seres que habitan el planeta: EL PERRO.

Desde la óptica de nuestra vivienda global tan gráficamente descrita por el colega Walter Martínez en su “Dossier” de Telesur: “Nuestra única, querida y contaminada nave espacial,” etc. etc… La humanidad corre el riesgo de desaparecer, precisamente porque la potencia más poderosa del planeta, copia casi al carbón la actitud del perro, ¿o tal vez sea a la inversa?

Mi padre, un hombre de pocas letras y muchas luces, acostumbraba a calzar sus breves parlamentos con refranes, proverbios, y aforismos producto de la sabiduría popular, y decía:
“Nada hay más parecido al perro que su amo.”

A partir de ahora, describiremos cada uno de los atributos que nos asemejan, y a continuación le daremos la palabra al viejo para sus habituales moralejas.

DOMESTICABLE: Esto no admite la menor duda, tanto en el campo canino como en el humano, sea cual fuera el método o grado de sumisión. Si no cómo explicar que a estas alturas del Siglo XXI, todavía existan en el mundo miles de personas bajo el estatus de servidumbre, esclavitud o semiesclavitud, y la trata de negros se haya convertido nada menos que en la trata de blancas.

“Por malo que sea el perro, moverá la cola.”

dócil: La mascota de la casa está sujeta al mismo régimen de obediencia que los pueblos autóctonos de nuestra América. Durante siglos ellos han sido sometidos a la explotación colonial primero, esgrimiendo la excusa del salvajismo para humillarlos con un capitalismo más salvaje aún. Y tras espejismos democráticos, desembocar en un neoliberalismo peor que peor.

“Cuídate del perro callado y del agua mansa.”

FIEL: En el hogar, el perro no puede desobedecer a su amo. En el mundo globalizado actual, quien ose discutir, enfrentar, o siquiera poner en dudas al Imperialismo, corre el riesgo de ser satanizado, vilipendiado, cercado y hasta destruido con guerras preventivas a causa de su infidelidad.

“El perro hambriento no le hace caso a los golpes.”

VIGILANTE: Desde el más pequeño fox-terrier, hasta el impresionante dálmata, son custodios por excelencia de las propiedades de su amo. El más pequeño con sus ladridos y el mayorcito a dentellada limpia. Es decir: la CIA o el FBI y otros aparatos de inteligencia por un lado, y los cuerpos especiales o los marines por el otro.

“El que no puede morder, que no enseñe los dientes.”

GRACIOSOS: A la hora de las payasadas no hay quien le ponga un pie –perdón una pata—delante, a mi mascota, que se para en sus dos extremidades inferiores para sus payasadas, igualito que nosotros los bípedos; ni menee el rabo con mayor intensidad. De ahí el monopolio de medios masivos como el cine, la televisión o las nuevas ofertas de la industria del entretenimiento.

“Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.”

RECONOCIDO: Ninguna otra persona, animal o cosa es tan premiado como el can de la familia. El dueño lo trata mejor que a sus propios vecinos. Lo defienden los niños, los mayores, y la sociedad protectora de animales, --tan selectiva con ellos como el Imperio con nosotros--. Admitamos pues la parcialidad con que actúan, casi imitando a nuestro flamante Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y grupos afines como el G-8, G-20, etc.

“Mima a tu perro y te estropeará la ropa.”

“El amo de la casa es criado del huésped.”

DESPREJUICIADO: Mientras el gato y otros animales domésticos, buscan lugares adecuados para hacer las necesidades más perentorias, ya sea hacer pipi, caca o sexo; el perro,--no sólo el sato—lo hace impúdica y públicamente, pero además de presenciar el espectáculo, tenemos que venir atrás para limpiarle el… la gracia, y botarles sus residuos. ¿No pasa lo mismo con las obscenas crisis financieras, hipotecarias, bancarias, y las guerras preventivas o atómicas? Los beneficiarios salen ganando, el resto de la humanidad debe pagar el precio de los ajustes económicos, los paros, los despidos, y asimilar en sus territorios los residuos tóxicos, o como en el caso nuestro de tener que compartir la contaminación del Golfo de México.

“Tras el perro las guasasas.”

“Perro viejo no caga en trillo.”

ARTISTA: Este simulador tiene el don de la actuación. Cuando se siente enfermo, el perrito aúlla, se pone triste, da lástima; cuando quiere algo lo consigue a base de sobreactuación. Es la hipocresía personificada a pequeña escala, solo superada por el poder de sugestión del terrorismo mediático de las grandes corporaciones y sus correspondientes medios de difusión masiva. En este caso es el teatro globalizado.

“El perro ladra y la caravana pasa.”

IMPLACABLE: Si nuestra especie, para su estudio antropológico está dividida en razas, como blanca, negra, amarilla o mestiza, entre la variopinta paleta de la biodiversidad, la canina también lo está, pero no se distingue tanto por su pigmentación como por la utilidad. Los hay de peluche, recomendables para los críos; pastores, no precisamente por la Paz; atletas como los galgos y los podencos, etc. Nos detendremos en aquellos entrenados para matar en campamentos especializados, y con ello obtener pingües ganancias en los combates pactados. ¿No resulta lo mismo con el armamentismo y el enrolamiento mercenario para las frecuentes guerras? La única diferencia es que entre ellos sólo muere uno de los dos contrincantes. Entre nosotros podría desaparecer la humanidad toda incluyendo el planeta en su conjunto.

Perro no come perro.”

POSESIVO: Como todas las bestias, el perro marca sus dominios con el orine, y el que trate de introducirse en él, o lo hace inconscientemente, sufrirá las consecuencias. Ocurre algo parecido con nuestros belicosos vecinos del Norte. La diferencia estriba en que hacen pis dondequiera, y el territorio marcado por ellos abarca todo el globo terráqueo.

Al perro que tiene dinero se le llama Sr. Perro.”

HIPÓCRITA: Como hemos visto en los acápites de artista, gracioso y fiel, el mejor amigo del hombre lo es de forma interesada. Es el mercenario más cercano que usted tiene, y no lo nota o lo reconoce. Como tampoco en este Siglo XXI, las drogas, el armamentismo, la contaminación ambiental, la discriminación, el terrorismo –bueno o malo--, han podido ser erradicados y se extienden como una pandemia de rabia en todo el planeta.

De nuevo acudo a la filosofía del viejo, quien concluye con una sola frase:

“Muerto el perro, se acabó la rabia.”

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