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30 dic. 2011

ROBE: UN HÉROE DE PAPEL

Nacer en cuna de oro el 6 de enero en la Cuba de los años treinta era una verdadera suerte. Te llovían juguetes y regalos por partida doble: El día de tu cumpleaños y el Día de los Reyes Magos. Si lo sabré yo que mi niñez transcurrió en esa década pero en el otro extremo del cuerno de la fortuna.

No sé si en el caso que nos ocupa, el colega Roberto Alfonso Cruz, --también habanero como yo--, fue traído por la cigüeña, o a lomo de unos de los camellos de Melchor, Gaspar y Baltazar aquel 6 de enero de 1937.

Lo cierto es que estudió pintura decorativa en la Escuela Técnico Industrial de Rancho Boyeros. Se ha caracterizado por su modestia y su carácter introvertido; por eso muchos de sus compañeros de toda la vida desconozcan que se graduó de doctor en Pedagogía en la Universidad de la Habana. Adolescente aún ya se buscaba los frijoles en agencias publicitarias como cabezas y multi-Art. En esos trajines se tropezó con otro que bien bailaba pincel en mano, Virgilio Martínez Gaínza, más conocido después como “el duro de la historieta cubana”.

Si nos atenemos al almanaque, las aventuras del nativo “Guabay” --¿taíno o siboney?--tal vez sea el personaje de aventuras que haya perdurado por más tiempo en las preferencias infantiles y juveniles, pues debutó en 1959, cuando tenía solo 22 años –su autor, no el indio--, detalle casi desconocido pues el héroe de papel vio la luz en el periódico LA VOZ de la barriada de Puentes Grandes.

Lo que no pudieron hacer los colonialistas en vivo, lo logró este artista en tiras cómicas: Conquistar el corazón de varias generaciones de cubanos.

A partir de ese descubrimiento autóctono, ROBE -- quien así rubrica sus dibujos—ha cosechado una cadena interminable de éxitos en el género, no solo por sus numerosos premios conquistados en esta especialidad gráfica, que resultaría interminable; sino por la constancia y la originalidad de su estilo naturalista e inconfundible, por la credibilidad de sus guiones de época sin perder el encanto de la fantasía y la acción intrínseca en estas manifestaciones del arte secuencial.

En cierta ocasión C-LÍNEA, revista cubana especializada en el género, lo catalogaba como, “…el historietista cubano que más ha publicado en el extranjero y en mayor número de idiomas.(…) Fue miembro del equipo de MELLA, y luego pasó a PIONERO. Declaró entonces que comenzó inspirándose en Stan Drake (…). En 1965 crea un personaje que ganó fama y simpatía, el indio “Guabay”… A continuación copia de la primera página del trabajo “Toro Sentado” uno de los servicios suministrados para los ANTI-COMICS que se distribuyeron internacionalmente.

Coincidimos totalmente con lo publicado en el órgano especializado de la Agencia de noticias PRENSA LATINA, excepto en lo referido a ”Guabay”, el mencionado héroe autóctono, que no coincide con los datos tomados del "Diccionario Temático del Cómic Cubano" recopilado por el autor Miguel A. Bonera, aún en preparación.

Pero la vida de Robe es más rica que sus personajes, así que como cualquier historieta que se respete, al calor del (CONTINUARÁ…) Vayamos al próximo capítulo:

Su primer cómic-book o libro de historietas se tituló “La Defensa de Bayamo” para EDICIONES JUVENILES de la Imprenta Nacional, y en 1961 su primer trabajo para MELLA fue una secuencia biográfica del mártir alfabetizador “Manuel Ascunce Domenech”.

Sin restarle el menor mérito a ambos trabajos de corte hirstórico, otras aventuras suyas de continuidad se consideran clásicos, pues se popularizaron rápidamente como “Recuerdos de Chamaco”, “Naoh”, “Nobi”, “Yari”, “Toro Sentado”, “Titanes del 68”, “La Isla de los delfines azules”, “El Laborante y hasta incursionó en el humorismo gráfico compartiendo protagonismo con Silvio Rodríguez en la sección “El Hueco” de la revista MELLA. También creó para EL SABLE la secuencia satírica “Siempre los hubo”.

No hay revista especializada o no, en Cuba que haya dejado de recibir la impronta de sus colaboraciones. Si prolífica ha sido su obra, tanto más los premios y galardones obtenidos en concursos del género; incluso sus historietas distribuidas por el servicio de la agencia internacional de noticias PRENSA LATINA, han sido disfrutadas por fans de la antigua República Democrática Alemana, Checoeslovaquia, Hungría, México y Estados Unidos.

Robe también ha incursionado en la ilustración de libros, entre ellos “La Conquista del Fuego”, “Este amor de todo el mundo”, “Wendi y el duque Pedro”, “El planeta azul”, “La Enciclopedia de la Edad de Oro”, así como obras didácticas entre las que se encuentran “Diccionario de la historia militar” y “Pensamiento político cubano”. Una de sus últimas producciones fue un cuaderno dedicado a la vida del Padre Félix Varela, al cual dedicaremos un próximo comentario.

Si hasta aquí mis ilustres vecinos no han quedado satisfechos, solo puedo agregar que además de todo esto Robe es… Sobre todo: MUY BUENA GENTE.

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