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3 dic. 2011

HUMBOLDT. PROFETA DEL SIGLO XXI

Botánico, explorador, geógrafo, espeleólogo, naturalista, economista, político, agorero del clima, los ciclones, la esclavitud, y otros muchos misterios, todo eso y mucho más, lo puso al descubierto el santo barón Alexander Von Humboldt. Según su cuna dorada, nada que ver con el derrotero de su vida y su obra, ni con la rancia aristocracia prusiana, que dio engendros tan bárbaros como el nazismo y su engreimiento de la raza aria.

En todos los campos del saber y muchos más se destacó ese preclaro varón, --con B y con V--- a tal punto que en su época le llamaban “el Aristóteles del siglo XIX”.

Fue rebautizado también por su admirador y amigo personal, el maestro José de la Luz y Caballero, quien le agregó el de segundo descubridor de Cuba, ubicando al Adelantado Don Cristóbal Colón en primer lugar.

Físicamente pienso que sí, pero recordemos que éste último creyó haber llegado a Cipango, y se quedó a medio camino del Sol Naciente. Sin restarle méritos al Día de la Raza, en honor a la verdad, el barón prusiano, basándose en métodos científicos, no se equivocó y dejó documentada la más completa investigación de nuestro país, y nada menos que en una estancia de… ¡SOLO CUATRO MESES!

Recuérdense los cuatro viajes de Colón

Su obra es tan vasta, abarcadora y enciclopédica que preferimos que sean sus propias palabras las que nos alumbren el camino para poder apreciar su huella en nuestro país y el mundo al cabo de 211 años.

El 19 de diciembre de 1800, llegó al puerto de La Habana en su primer viaje a Cuba. Así describe la impresión que le causó:

“…La vista de La Habana, a la entrada del puerto, es una de las más alegres y pintorescas de que puede gozarse en el litoral de la América equinoccial…”

Amó tanto a Cuba que durante su corta estancia en 1801 escribió lo siguiente:

“…Me encuentro feliz en esta parte del mundo, en un clima, al cual me siento tan habituado que parece como si nunca hubiera vivido en Europa…”

Sin dudas se refería sólo a la capital cubana pues, antes de desembarcar con sus lentes astronómicos, sus cuadernos de física, y otros instrumentos, ya estudiaba y trabajaba en la “Fiel Isla de Cuba”, el país que emergía de un mundo casi desconocido.

Si eso expresó casi recién llegado, no es raro que después de su segunda experiencia en abril de 1804 declarara en una carta:

“..Tengo 52 años y siento el espíritu muy joven todavía. He decidido resueltamente irme de Europa y vivir bajo las trópicos de la América española, en un lugar donde he dejado algunos recuerdos…”

¿A qué lugar específico se refería? …Saque usted sus propias conclusiones.

Humboldt nació en Berlín el 14 de septiembre de 1769, y a pesar de su abolengo, nunca rechazó las ideas de la Revolución Francesa de 1789 y desde joven tomó posiciones humanistas, sobre todo frente a la explotación de los países originarios de América, la esclavitud africana, y los movimientos de liberación colonial durante el siglo XIX.

Refiriéndose a nuestra situación geográfica, así la describe:

“…Aquel Mar de las Antillas que hemos descrito como un Mediterráneo con bocas, ha influido poderosamente en el progreso de la sociedad en la Isla de Cuba…”

El naturalista se expresa su admiración por el árbol que formara parte más tarde de nuestros atributos patrios:

“…Una palma de las más majestuosas de aquella tribu, da al país, en las cercanías de La Habana, un carácter particular, y es la “Ortodoxa Regia” en mi descripción de los palmares americanos…”

Se ha dicho que Humboldt fue precursor de la espeleología, y esto es cierto pues él nos habló de “…Las grandes cavernas de Matanzas…mucho antes de que se descubrieran las de Bellamar en la provincia yumurina.

En cuanto a la climatología:

“…En la Habana la rigurosidad de las variaciones que experimenta, a horas determinadas, la presión de la atmósfera se interrumpe cuando reinan vientos recios del norte…”

Y del clima en general, alertó a los botánicos con lo que llamó “La Geografía de las Plantas”, agregando:

“...Las grandes bajas de temperatura en la Isla de Cuba duran tan poco que ni los plátanos nopales. Ni las cañas de azúcar, ni las demás producciones de la zona tórrida padecen el menor detrimento…”

No olvidó los ciclones:

“…Ya en 1527 fue destruida en gran parte la famosa expedición de Pánfilo de Narváez en el Puerto de Trinidad de Cuba…”

Así se expresó en términos geológicos:

“…La parte central y occidental de la Isla contiene dos formaciones de caliza compacta…”, mientras se lamenta de que “…habiéndose limitado mucho tiempo a La Habana y a los distritos inmediatos, no hay que admirarse de la profunda ignorancia en que se está sobre la geognosia de las montañas del Cobre…”

Sobre la migración interna explica que “…El movimiento de la colonización fue de Este a Oeste y que allí, las primeras regiones pobladas son actualmente las que menos lo están…”

Cartógrafo improvisado aclara lo siguiente:

“…Mi mapa de la Isla de Cuba, aunque sea muy imperfecto respecto del anterior, sin embargo, es el único en donde se hallan las 13 ciudades y 7 villas…”

Sobre la producción de azúcar basada únicamente en la mano de obra esclava, en lugar de aplicar otros conceptos económicos más progresistas y menos brutales dijo:

“…El tráfico no solamente es bárbaro sino que también es poco razonable…”

Sus cálculos lo llevaron a proclamar:

“…En aquellos terrenos que antes de la caña de azúcar han producido plantas tuberosas, una caballería de tierra fértil en lugar de 1,500 arrobas, da 3 ó 4000…”

Podemos resumir según sus propias palabras que:

“…La naturaleza es el reino de la libertad…”

Humboldt no sólo dejó constancia escrita de sus descubrimientos por Latinoamérica, sino que trazó muchos dibujos de su propia mano o contrató a destacados artistas para ilustrar escenas minuciosamente descritas por él. Aquí van dos de esos ejemplos:


Fueron únicos los aportes a la botánica, e impresionantes los bocetos de su propia mano sobre las plantas, en su recorrido por América. He aquí la Hibiscus Lambertianus. Escaló casi hasta la cúspide, la montaña que en aquel entonces se tenía por la más elevada del mundo: El Chimborazo, hecho ocurrido el 23 de junio de 1822, por lo que impuso con ello un récord mundial de altura.

Pero la obra cumbre de sus trabajos en nuestro país fue sin dudas el “Ensayo políitico sobre la Isla de Cuba” que le ganó la amistad de grandes pensadores como Goethe, o Simón Bolívar, al que en cierta ocasión invitó a escalar el Vesubio.

A Humboldt se debe la manifestación de que nuestro vino es agrio, acuñada más tarde por José Martí, quien le agregara el sentido de pertenencia: --Pero es nuestro.

Terminamos pues, con los vaticinios a los que aludimos en el título de estas pinceladas, específicamente referidos a Cuba y América:

“…Declaro la igualdad de la raza humana. Me resisto a la insípida pretensión de admitir razas superiores y razas inferiores…”

En 1863, antes de la Guerra de Secesión en Estados Unidos, y su génesis racista dice:

“…El habitante de la Nueva Inglaterra, considera como un peligro público para ella el aumento progresivo de los negros…”

O esta otra mucho más actual y profética:

“¿Quién se atrevería a pronosticar el influjo que tendría una confederación americana de los estados libres de las Antillas, situada entre Colombia, la América del Norte y Guatemala, en la política del nuevo mundo…”

(Datos tomados del libro “Humboldt” del Alberto Bayo para la Editorial Ciencias Sociales, 1970.)

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