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20 ago. 2012

COSA DE MAGIA

Sucedió como por arte de hechicería alrededor de las 9 de la mañana del jueves 28 de junio en espera del coloquio “La diversidad cultural del legado africano y sus portadores en los campos de Cuba”. Si largo era el título, inmenso el público que se congregaba frente al Museo Provincial de Las Tunas donde se anunciaba la conferencia.
Desde el alto portal del inmueble, --Narciso, Brady y yo— enviados de PALANTE a la Jornada Cucalambeana de este año, disfrutábamos el paisaje de un río de gente que conversaba o se movía inquieta en espera del silbato oficial.
De pronto uno de ellos—no recuerdo quién—como si viera un espectro levanta nervioso su dedo índice para señalar un punto en la muchedumbre, a unos veinte metros de distancia...
Me viro y… ¡Yo también me sobrecogí, de espanto…!
Un individuo de mediana estatura vistiendo camisa de listas azules y jeans del mismo color, conversaba de espaldas a nosotros con una joven, luciendo una larga melena entrecana.
No cabían dudas…! Era el fantasma de Tomy en persona! El inolvidable caricaturista cuya fatal desaparición física habíamos lamentado solo dos años antes.
De pronto el trasgo se vira, lo reconozco de inmediato, y me lanzo hacia él calle abajo, abriéndome paso entre el público que conversaba animadamente. Mi hijo Blanquito, también en otro ángulo del Museo, ve mi extraño comportamiento, se asusta, y se lanza detrás de mi.
Cuando nos enfrentamos el melenudo duende y yo, hubo un instante de sorpresa hasta que un fuerte abrazo rompió el sortilegio de treinta años. Mi hijo se detuvo e instantáneamente nos tomó otra instantánea.
Se trataba nada menos que de Pedro Julio González Viera, quien asistía al evento como delegado y jurado de  diversas competencias; pero siempre fue y será para mi el inolvidable Péglez, seudónimo con que identificaba su firma artística desde los hermosos tiempos de los años 60 y 70 del pasado siglo en los cuales compartíamos responsabilidades al frente de PIONERO y PALANTE respectivamente.
Por entonces, además de director, redactor y poeta, de la Editora Abril, Péglez había impuesto su línea como excelente dibujante y caricaturista en publicaciones juveniles e infantiles, y ejercía también como miembro de la Presidencia Nacional en la Organización de Pioneros “José Martí”.
A partir de ese reencuentro, compartimos en más de una ocasión durante los debates, canturías, foros, cabalgatas, peñas, pies forzados, bailables, controversias, y otras actividades que no daban ni pedían tregua durante aquellos espectaculares cinco días de encantamiento en homenaje al Cucalambé, al Indio Naborí, y a los 50 años del programa “Palmas y Cañas”.
Al regreso de aquel embrujo campestre en los predios del Cornito, recordaba los primeros éxitos literarios de Péglez para GENTE NUEVA a partir de 1980 con sus “Recuerdos de la amistad”, hasta el inolvidable “Guanibara” experimento de alquímia historietística, donde el guión, como por arte de prestidigitación se apoya en  excelentes poemas.
Lo mismo ocurre con la “Controversia entre Elpidio y Malacara” poniéndole música a dichos personajes humorísticos. Pero su labor actual es mucho más abarcadora: Siempre cargó sobre sus hombros muchos proyectos socio-culturales en el reparto Alamar; dirige desde hace años la  crítica literaria del periódico TRABAJADORES, y es miembro destacado del grupo “Ala Décima” sumando a los amantes de dicha  forma poética en el mundo.
A propósito de encantamientos, brujerías y maleficios, no podemos pasar por alto, su más famoso personaje, “El mago Amhed” que durante años hipnotizó a la niñez cubana, y cuenta ya con 42 años de fascinación pues nació en PIONERO durante 1970.
Sea este mi más sentido  homenaje a ese otro mago que es Péglez.

(Concluímos el trabajo con la portada de su libro del mismo nombre, publicado por la Editorial Pablo de la Torriente de la NPEC, en 1988. Las tiras cómicas en blanco y negro del personaje árabe con que ilustramos el texto, fueron tomadas de dicha obra).

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