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1 ago. 2012

TODO ES SECRETO HASTA UN DÍA

El título de este trabajo es solo un gancho. En él hablaremos una vez más de algunos aspectos de la historieta en nuestro país, por tanto, corresponde a materiales publicados, nada de misteriosos.
Tal vez sí, por nuestra incapacidad de localizar las ilustraciones que les corresponden, o la vida azarosa de su autor, se justifique un tanto la utilización de la frase: “Todo es secreto hasta un día
Mi niñez transcurrió como la de muchos de mis contemporáneos. En espera de los episodios radiales de Chan Li Pó todas las noches. O los domingos en la mañana cuando llegaban los diarios con las páginas de los Muñequitos en Colores (Made in USA) que acompañaban a la prensa dominical. También venían en esas ediciones otros suplementos realizados e impresos en Cuba como Hoy Infantil o El País Gráfico.
Me cuentan mis mayores –ya desaparecidos-- que en cierta ocasión envié un trabajo a la sección de dibujos infantiles de este último, con una versión personal de la Carabela de Colón que había aparecido como portada en el No. 9 de fecha (9-10-1938) en ese mismo suplemento dominical.
Lo cierto es que, intuitivamente noté cierta diferencia entre las entregas que venían impresas en colores desde el exterior, y aquellas tiras cómicas en blanco y negro, la mayoría de ellas obra de autores nativos.
Digo mayoría porque junto a estos, aparecían tiras cómicas como “Pancho el Largo” de Armstrong, “Benitín y Eneas”, de Bud Fisher, o “Castor y Polux”, de Segal,--esta última después tomó el nombre de “Popeye el Marino”.
En otras entregas se veía a las claras la mano de artistas cubanos en obras como “Napoleón, el faraón de los sinsabores” de Manuel Alonso; “El fantasma platinado” de Wal; o “El profesor Timbeque” de Horacio, y otras de Mike Cárdenas, (misterioso autor del que no cuento con información biográfica), pero todos ellos reconocidos dibujantes gráficos de la época.
Sin embargo, había una serie que jamás pude ubicar con exactitud su procedencia. Se trataba de “La Pandilla del País”, “La Pandilla” o simplemente;  “La Pandilla de Saviur”, según los diversos títulos que adoptó en sus variadas etapas.
En primer lugar, el derecho de autor se atribuía por siete años al World Color Printing, Co. USA de Saint Louis; sin embargo, los ambientes eran cubanos, los policías aparecían uniformados al estilo del machadato, y el personaje del campesino era muy parecido al Liborio de Torriente. Por último, la pandilla la formaban personajes tan típicos como: Totica, Charito, Pistón, Canuto, Pericles y el perrito Chichipón.
Años después, dedicado profesionalmente al humorismo gráfico y la historieta, tuve acceso a archivos de prensa, y el bichito de la curiosidad me picó  tan fuerte que le dediqué mis tiempos libres a desentrañar aquellas telarañas de mi infancia..
Recuerdo que la hemeroteca del Instituto de Literatura y Lingüística fue uno de los refugios preferidos para mi vocación polillezca. Tanto allí como en la Biblioteca Nacional “José Martí” pude revisar con paciencia y mucho cuidado aquellas seniles y amarillentas páginas de EL PAÍS GRÁFICO.
El más prolífico de estos personajes en la década de 1940 del pasado siglo, fue sin dudas, un viejo calvo y barbudo con gafas que respondía al nombre de “Profesor Timbeque", siempre acompañado de una mosca parlanchina quien le pronosticaba los peligros que le acechaban.
Lamentablemente sólo logré allí hojear los episodios de “Timbeque y Daduro”, un boxeador criminal; y “Timbeque en la ciudad subterránea” entre otros  que se descontinuaban con frecuencia para reaparecer meses  después,--uno de ellos aquí representado-- en el propio año 1946
Pero “La Pandilla de Saviur” , seguía siendo mi gran incógnita hasta hace poco, cuando tuve acceso a un proyecto digital titulado “Diccionario Temático del Comic Cubano” en proceso de edición impresa, debido la paciente investigación del colega Miguel A. Bonera Miranda,  
He aquí en síntesis lo que acabo de descubrir aproximadamente 70 años después de establecer contacto con la famosa pandilla de papel:
“…Saviur, firma artística de Salvador Cancio Peña. En 1921 estableció un estudio fílmico con Ramón Peón; en 1924 realizó docu-dramas bajo el título de Actualidades Habaneras…” Hasta aquí le seguí la pista fílmica al dibujante Saviur, pues tengo entendido que años mas tarde, en esa misma década, surgió la BBP Production, de (Del Barrio, Perdices, y Peón), para realizar una  serie de proyectos cinematográficos que culminaron con la última película silente hecha en Cuba “La Virgen de la Caridad” estrenada en el cine Rialto el 28 de septiembre de 1930, es decir, dos meses exactos antes de mi nacimiento.  
En todo ese tiempo, el diccionario no hace alusión al dibujante, y en cuanto al antológico film de nuestra patrona, regresaremos a él en un próximo trabajo con motivo del 400 aniversario de la aparición de la deidad cubana en la Bahía de Nipe.
Mientras esto llega, regresemos a Saviur donde lo dejamos: 
“…Con un grupo de asociados al periódico LA LUCHA. Más tarde, (1932) es que aparecen en el suplemento EL PAÍS GRÁFICO, las comentadas pandillas de Saviur.  “…Con anterioridad, en 1926, Saviur se había convertido en agente secreto de gobierno de los Estados Unidos en el llamado período de la Ley Seca. “… Entre sus tareas cumplió misiones tanto en  Cuba como en México durante un par de años, infiltrándose en los grupos  de contrabandistas de licores y estupefacientes...”
Quien se dedicó durante  un tiempo a crear pandillas humorísticas de ficción, terminó combatiendo las de verdad, hasta que junto a la Ley Seca éstas fueron desapareciendo.
He podido recopilar fotos de algunos periódicos de la época; pero volvamos al diccionario de marras para anotar:
“…Saviur regresó más tarde a sus andadas en el cine trabajando en el Noticiario LIBERTY y fundó la CCC (Compañía Cinematográfica Cubana) junto a otros accionistas. En 1941 figuró entre los vocales de la UTCC (Unión de Técnicos Cinematográficos Cubanos), hasta que en la década de los 50, --de nuevo junto a Ramón Peón--, intervino en los filmes “La renegada”, “Unión y gloria” y “La única” este último dedicado a Rita Montaner...”
Para concluir, el ex agente Saviur le suministró después al periodista Santiago Cubillas  sus experiencias en la lucha contra el tráfico ilícito de bebidas alcohólicas, para una serie de artículos en la prensa.
No he podido localizar tampoco estos trabajos y, agradecería a mis asiduos vecinos, que colaboren en este empeño detectivesco. Es necesario localizar y/o  copiar las páginas de historietas donde aparezcan las famosas pandillas cubanas de Saviur, para enriquecer los antecedentes de nuestra producción autóctona. Esta dificultad me dejó un sabor amargo.
En compensación ahora les ofrecemos un sucedáneo: Se trata de una curiosa foto publicada por cierta revista italiana (desconocida) en un bar de La Habana, (ignoto) en 1932, donde una turista yanqui (irreconocible) baila (sabe Dios que ritmo nuestro). A la cintura le cuelgan varias canecas de ron (marca anónima) y baila ante la alegría de varios parroquianos (sin identificación alguna). Hemos conservado el título y el pie de foto para demostrar que a pesar de este enigma, la cosa es seria y verídica.

Todo este meneo fue con motivo de la Ley Seca impuesta en los Estados Unidos, de la cual el propio Saviur fue uno de sus agentes. Con ello hemos dado un paso más para demostrar que…“TODO ES SECRETO HASTA UN DÍA…”

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